Oro, petróleo y política: el imperio de Zapatero en Venezuela que investiga España

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Por Estefano Tamburrini

La interlocución del ex primer ministro en Caracas se remonta a 2015 y se extiende a los momentos más delicados de la política interna. En las investigaciones aparece el nombre de la presidenta Rodríguez.

Aquí manda Zapatero”, escribía Rodolfo Reyes, empresario venezolano, principal accionista de Plus Ultra, al entonces presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola. Los mensajes, intercambiados entre las 14:26 y las 14:29 del 5 de diciembre de 2020. Pocos meses después, la compañía, entonces casi desconocida para el público, sería rescatada por el Gobierno de Sánchez con 53 millones de euros. Y en ese intercambio por smartphone se filtra el inminente viaje del ex primer ministro español a Caracas, “en avión privado”, para “velar por la transparencia de las elecciones”. Algo que luego sería objeto de ironía.

Los mensajes, interceptados por la UDEF, el órgano policial que investiga los delitos fiscales en España, revelan la ostentación de una “posición de autoridad” de Zapatero en el país sudamericano. Y esa “autoridad” existía al menos desde 2015, cuando el líder socialista aceptó actuar como observador en las elecciones parlamentarias. Más tarde, los círculos más cercanos al Gobierno de Nicolás Maduro lo definieron como “campeón de la paz”, y él mismo recibió carta blanca para intervenir directamente en los momentos más delicados de la política interna venezolana: desde las elecciones presidenciales de agosto de 2024 hasta la reciente Ley de Amnistía, de la que se beneficiaron cientos de personas detenidas por razones políticas. Hasta el punto de que el ex primer ministro socialista era definido como el “canciller en la sombra” del Palacio de Miraflores. “Gracias a Zapatero por su mediación”, dijo la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez tras el gran intercambio de prisioneros ocurrido en julio de 2025 entre Venezuela y Estados Unidos.

Según la UDEF, el líder socialista se habría valido de ese papel, que durante mucho tiempo lo convirtió en el único interlocutor de Caracas con los países de la Unión Europea, para dar vida a una “estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias”, cuyo objetivo era “la obtención de beneficios económicos mediante la mediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra”. Por el momento, Zapatero niega cualquier vínculo con la compañía, evita conceder entrevistas y obtiene el aplazamiento de su declaración al 17 y 18 de junio por parte del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

También la Fiscalía de Madrid considera que buena parte de la influencia de Zapatero estaba concentrada en Venezuela, con “proyecciones directas sobre asuntos de Estado de máximo nivel”. Reyes y Martínez Sola también habrían hablado, en 2021, de la “obtención de permisos”, previa intervención de Zapatero ante las autoridades venezolanas, para que Plus Ultra pudiera transitar por Caracas “sin la intervención de la embajada española”. Reyes, sobre quien ahora pesa una orden internacional de detención, era el puente entre España y Venezuela. El esquema se refuerza con la entrada en juego de Julio Martínez Martínez —no confundir con Martínez Sola—, cuyos viajes junto a Zapatero iban más allá de la “habitual dimensión empresarial”, acordando la repatriación de prisioneros e incluso el exilio del excandidato presidencial Edmundo González Urrutia, pactado en la embajada española en Caracas.

Y de la política se vuelve enseguida a los negocios, con el nombre de Delcy Rodríguez apareciendo varias veces en las investigaciones. “La dama —señora, ndr— es quien controla la asignación de los buques”, se lee en el intercambio del 23 de enero de 2024 entre Martínez Martínez y Domingo Amaro Chacón, en referencia a Rodríguez, entonces ministra de Petróleo, para acordar el contrabando de coque petrolero —dado que el crudo venezolano estaba sometido a sanciones— con funcionarios de Pekín. “Debemos tener certeza de la oferta que haremos. Esta es una empresa que depende del Partido Comunista chino”, se lee además. Para los investigadores podría tratarse de la China International Cultural Technology Group, que en noviembre de 2023 envió una carta dirigida a la “Oficina del presidente Zapatero”. En cierto momento, el ex primer ministro se convirtió en el puente de múltiples operaciones de tráfico de crudo, obteniendo, según las investigaciones, comisiones por unos 1,9 millones de euros. Las sociedades de Zapatero también habrían recibido pagos de Carlos Alberto Parra Delgado, empresario vinculado al círculo de Alex Saab, según informa el medio digital The Objective.

Pero no hay solo petróleo. En el dossier Zapatero también aparece una comunicación sobre el transporte de “cinco y ocho toneladas de oro del Banco de Venezuela a Dubái”. La información, llegada de la autoridad francesa de mercados financieros, sostiene que el oro habría sido vendido con la ayuda de Allpa Wira Trading UK y adquirido por la empresa El Joud Precious Metal and Stone Trading LLC por un total de 30 millones de euros. Y no es la primera vez que el oro de Caracas circula ilegalmente. Rodríguez lo sabe bien: en enero de 2020 aterrizó en el aeropuerto de Madrid —pese a las sanciones— con 109 lingotes de oro, según la Guardia Civil española, donde se reunió con el entonces ministro José Luis Ábalos sin bajar del avión.




 

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