De líder revolucionario a colaborador de EE. UU.: El nuevo rol de Diosdado Cabello en Venezuela

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Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 25 millones de dólares por su cabeza. Los fiscales federales dicen que traficó toneladas de cocaína. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos le impuso sanciones por malversación y la ONU lo acusa de aterrorizar a sus oponentes.

Sin embargo, un extenso currículum de presuntos delitos no ha impedido que Diosdado Cabello, un ministro venezolano de alto rango, trabaje en estrecha colaboración con altos funcionarios estadounidenses, una relación que se ha vuelto más pública después de dos grandes terremotos.

Un veterano diplomático estadounidense le estrechó la mano a Cabello y le dio unas palmadas en el hombro en un evento público este mes. Generales estadounidenses se sentaron frente a él en una reunión al día siguiente, y fueron fotografiados riéndose con él antes de que comenzara el encuentro.

La repentina transformación de Cabello, de ser un objetivo principal de Estados Unidos a un socio tolerado, e incluso aceptado, ha sido posiblemente el resultado más inesperado de la intervención militar que llevó a cabo el gobierno de Donald Trump en Venezuela en enero.

Para los partidarios de la política estadounidense, el acuerdo con Cabello es una concesión pragmática para lograr una mayor estabilidad en Venezuela. Para los opositores del presidente Trump, la perdurable prominencia de Cabello en el poder es el ejemplo más evidente de la traición del gobierno al anhelo de cambio político del pueblo venezolano.

La incursión de las Fuerzas Especiales estadounidenses en enero que derrocó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convirtió al país en un protectorado estadounidense de facto.

Para controlar Venezuela, el gobierno de Trump ha optado por trabajar con funcionarios del régimen autocrático de Maduro en lugar de con la oposición que impulsa la democracia. Como resultado, muchos de los ejecutores más infames del aparato represivo del líder caído han sido reintegrados en un nuevo gobierno patrocinado por Estados Unidos.

Los dos terremotos consecutivos que devastaron Venezuela el mes pasado solo han profundizado la cooperación del gobierno de Trump con el círculo íntimo de Maduro.

Funcionarios estadounidenses han declarado su apoyo irrestricto a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, y han enviado de urgencia ayuda y cientos de soldados para asistir en las labores de rescate y reconstrucción.

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Delcy Rodríguez, la líder interina de Venezuela, está sentada en una silla dorada, flanqueada por dos banderas amarillas, azules y rojas. En primer plano hay unas mesitas con una botella de agua y un micrófono.
Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en abrilCredit…Todd Heisler/The New York Times

En la práctica, esto ha generado una dinámica discordante: a muchos funcionarios venezolanos que a diario están en contacto con sus homólogos estadounidenses los busca Estados Unidos en virtud de cargos penales, o tienen prohibido hacer negocios con estadounidenses.

En algunos casos, los funcionarios del gobierno de Trump ahora colaboran con venezolanos que han sido blanco de otros funcionarios de Trump durante el mandato actual o el anterior del presidente estadounidense.

Tomemos el caso de Cabello, miembro fundador del Partido Socialista Unido de Venezuela que ha gobernado el país durante las últimas tres décadas. Considerado ampliamente como uno de los hombres más poderosos de Venezuela, Cabello mantuvo su puesto como ministro del Interior del país después de la incursión estadounidense. Desde entonces, ha asumido su nuevo papel como promotor de los intereses estadounidenses.

Pero Cabello también ha sido acusado en un caso de narcotráfico que fiscales estadounidenses presentaron contra Maduro, quien espera ser enjuiciado en una cárcel de Brooklyn. Una acusación formal dice que Cabello “trabajó con otros miembros del régimen venezolano para coordinar el envío” de 5,5 toneladas de cocaína desde Venezuela.

Por separado, el Departamento del Tesoro impuso sanciones a Cabello por corrupción durante el primer mandato de Trump. La ONU lo ha acusado de ser uno de los líderes del aparato represivo de Venezuela.

Además, el gobierno de Chile acusa a Cabello de ordenar el asesinato en 2024 de un disidente venezolano exiliado en Santiago, la capital chilena. El fiscal chileno que lidera el caso, Héctor Barros, dijo en un comunicado que su oficina busca llevar a Cabello ante la justicia, pero agregó que el caso se complica por las restricciones de extradición de Venezuela.

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Cuadro en el que aparecen tres hombres sobre una pared blanca, rodeados de texto en español escrito en letras rojas y negras.
Un mural en Caracas muestra a Cabello, en el centro, al héroe revolucionario venezolano Simón Bolívar, a la izquierda, y al expresidente Nicolás Maduro.Credit…Adriana Loureiro Fernandez para The New York Times

Un portavoz de Cabello no respondió a las solicitudes de comentarios.

El Departamento de Estado actualmente incluye a Cabello en la lista de criminales “buscados” y ofrece 25 millones de dólares “por información que conduzca al arresto y/o condena”.

Sin embargo, Cabello está involucrado de manera destacada en la respuesta del gobierno venezolano a los terremotos junto con Estados Unidos.

Este mes, recorrió una zona de desastre con John Barrett, el jefe de la embajada de EE. UU. en Venezuela. Un video publicado por el Departamento de Bomberos de Los Ángeles, que había ayudado en las labores de rescate, mostraba a Barrett estrechándole la mano a Cabello y dándole unas palmadas en el hombro.

Barrett evadió la pregunta cuando se le consultó en una conferencia de prensa si la recompensa por Cabello seguía vigente.

Al secretario de Estado, Marco Rubio, se le hizo la misma pregunta durante una conferencia de prensa en mayo y dijo: “La política de Estados Unidos sobre este tema no ha cambiado”.

El Departamento de Estado no ofreció comentarios oficiales.

Cabello es solo uno de varios altos funcionarios venezolanos que han sido acusados por Estados Unidos de delitos o violaciones a los derechos humanos.

El ministro de Defensa del país, el general Gustavo González López, quien fue designado para su cargo este año con la bendición de Washington, fue sancionado por Estados Unidos en 2015 por reprimir protestas.

Y este mes, un periodista de The New York Times vio a un alto oficial de contrainteligencia venezolano, el coronel Alexander Granko, de pie dentro de la zona de seguridad del aeropuerto principal del país, observando a los helicópteros militares estadounidenses despegar a unos cientos de pies de distancia. No está claro qué cargo formal ocupa, si es que tiene alguno, en el gobierno actual.

El primer gobierno de Trump impuso sanciones a Granko por “abusos sistémicos a los derechos humanos y represión de la disidencia”La ONU y numerosos grupos de derechos humanos lo han acusado de tortura.

El Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió a las solicitudes de comentarios sobre González López y Granko.

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Una persona con uniforme militar y una boina roja, está de pie con aire severo delante de la bandera venezolana.
El ministro de Defensa de Venezuela, el general Gustavo González López, fue sancionado por Estados Unidos por reprimir protestas.Credit…Ariana Cubillos/Associated Press

Cabello, quien alguna vez fue un ferviente enemigo de Estados Unidos, ha cambiado drásticamente su retórica y ha actuado para remodelar su imagen pública desde la caída de Maduro. Su transformación está impulsada por un objetivo primordial: ser útil a los estadounidenses y, al hacerlo, desempeñar un papel constructivo en la nueva fase de su país, según dijeron personas que lo conocen.

Después de décadas de diatribas contra el imperialismo estadounidense, ha dejado de criticar a Washington y ha cambiado sus habituales y llamativas camisas rojas y trajes paramilitares por atuendos más sobrios, que ocasionalmente incluyen un traje y corbata.

Meses después de advertir que un ataque estadounidense a Venezuela sería “otro Vietnam”, ha estado promoviendo la cooperación militar con Washington.

La amplia influencia de Cabello entre las fuerzas militares y de seguridad de Venezuela le ha valido un lugar en la camarilla que gobierna el país de manera informal. En la práctica, comparte el poder con Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, líder del Congreso. Los tres son lugartenientes de Maduro desde hace mucho tiempo.

Los analistas políticos han llamado a este arreglo el triunvirato, con Cabello como responsable de mantener la seguridad y estabilidad nacional.

La labor tiene una importancia particular para Washington porque Trump ha dicho en repetidas ocasiones que la intervención estadounidense ha traído paz y alegría a los venezolanos.

Poco después de la captura de Maduro, un asesor de Cabello hizo circular un comunicado que lo retrataba como un garante de la paz.

“Cuando el vacío de poder amenazaba con derivar en un conflicto civil de proporciones incalculables, la orden que emanó de Diosdado Cabello fue tajante: ‘Calma’”, decía el comunicado.

Desde entonces, Cabello, un capitán retirado, ha destacado su papel como un lazo invaluable entre Washington y las fuerzas armadas venezolanas.

Cabello también ejerce influencia entre numerosos grupos paramilitares favorables al gobierno. Tras una breve demostración de fuerza en la semana posterior a la captura de Maduro, estos grupos se han mantenido en gran medida alejados de las calles venezolanas, un hecho que algunos analistas atribuyen a las instrucciones de Cabello.

Cabello busca extender su poder al promover a su hija, Daniella Cabello, como candidata del partido gobernante en futuras elecciones, según varias personas cercanas al gobierno venezolano. Él y sus aliados han argumentado que Daniella Cabello, de 30 años y ministra de Turismo, tendría mejores posibilidades que la impopular Rodríguez, según dijeron estas personas.

Aceptaron hablar de temas delicados con la condición de mantener su anonimato.

En junio, Cabello llevó a cabo quizás su esfuerzo más ambicioso para demostrar su influencia, según dijeron esas personas.

Por orden de Cabello, unidades de las fuerzas especiales venezolanas lanzaron una incursión en una remota zona minera para eliminar a un líder pandillero buscado por Estados Unidos, dijeron las personas.

El ejército estadounidense ya estaba trabajando con otras facciones de las fuerzas armadas de Venezuela para localizar al líder, conocido como el Niño Guerrero, un cabecilla del Tren de Aragua, una pandilla designada por el gobierno de Trump como grupo terrorista.

Trump había acusado a Maduro de trabajar con el Tren de Aragua para inundar Estados Unidos de drogas y migrantes. El Niño Guerrero aparece como coacusado en la misma acusación formal de Nueva York dirigida contra Maduro y Cabello.

La incursión de Cabello parecía tener como objetivo obtener reconocimiento personal. Pero fracasó, según dijeron las personas. En su lugar, el Niño Guerrero fue abatido por un dron estadounidense más tarde ese mismo día.

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Un vídeo con una retícula muestra una explosión vista desde arriba, en la que se ve cómo salen llamas y humo de un edificio. Está etiquetado como “no clasificado”.
Una imagen de un video publicado por el presidente Trump en su cuenta de Truth Social el mes pasado, que muestra lo que él describió como un ataque mortal contra un líder del Tren de Aragua.Credit…Truth Social, vía Agence France-Presse — Getty Images

El futuro de Cabello sigue siendo precario, incluso a medida que asume un papel público más destacado. Corre el riesgo de ser arrestado si los planes de Washington para Venezuela cambian.

Al interior del triunvirato, Cabello ha demostrado ser un socio valioso para Rodríguez y su hermano. Por ahora, una antigua rivalidad en el partido gobernante entre los hermanos y Cabello ha sido dejada de lado por un deseo mutuo de mantener el poder bajo la presión estadounidense. Pero eso no ha generado confianza mutua, según dijeron las personas cercanas al gobierno.

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