El italiano Erik Roveta también participó en el megafraude de 21 mil millones de dólares a Pdvsa, capitaneado por Francisco D’Agostino Casado y Alessandro Bazzoni

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En marzo de 2024, la policía griega puso fin a la fuga de Erik Roveta (identificado también como Erick Roveta, Erick Robeta, Eric Roveta o Eric Rowetta), un italiano de 47 años señalado como cabecilla de la red criminal internacional, cuyo líder es Francisco D’Agostino Casado, quien es cuñado del dirigente político venezolano Henry Ramos Allup y de Luis Alfonso de Borbón.

Roveta, quien se había refugiado en una lujosa mansión en la localidad de Vari, fue detenido en la zona costera de Varkiza, según informó la policía helénica el pasado viernes 29 de marzo de 2024, aunque sin revelar la identidad del sospechoso.

La caza los llevó hasta una lujosa mansión en Vari (Proussis 28, Vari, Ática, 16672), un suburbio de la periferia de Ática, parte del complejo urbano de Atenas, donde residía el peligroso delincuente de 47 años, el italiano Erik Roveta, quien fue detenido en la playa de Varkiza por agentes del Departamento de Investigación de la Subdirección de Seguridad de Ática. El arresto se produjo en la avenida Poseidón de Varkiza, poniendo fin a una existencia desafiante y suntuosa que el prófugo exhibía sin reparos.

El otrora fugitivo, amante de los triatlones y las bicicletas, residía con su familia en una imponente villa dotada de dos piscinas olímpicas, mientras se desplazaba en un abanico de vehículos de alta gama, incluyendo descapotables, jeeps, limusinas y autos de carreras. En el nivel inferior de su lujosa morada funcionaba una galería de arte dirigida por su esposa, donde se exhibían importantes obras del arte moderno.

Modus operandi de la organización criminal

La organización delictiva, de la que Roveta es un miembro destacado, se dedicaba al contrabando de hidrocarburos, obteniendo beneficios que superan los 21 mil millones de dólares, en la trama conocida como Pdvsa-Cripto.

La meticulosidad de la trama incluía la adquisición de transpondedores o dispositivos de satélite y sistemas de identificación de barcos inoperantes en puertos asiáticos, que luego eran instalados en buques (la llamada “flota fantasma”) pertenecientes a la organización que operaba impunemente desde puertos venezolanos.

Erik Roveta

Los métodos empleados por la organización consistían en desactivar los sistemas durante la carga de los productos petroleros, de forma que se notificaba a los miembros de la banda y se engañaba a los armadores, causando perjuicios tanto a los propietarios de las «legítimas» compañías navieras como al Estado venezolano.

Según fuentes policiales, la organización adquiría buques cisterna bajo el amparo de compañías navieras legítimas. Luego, obtenían equipos de retransmisión satelital y dispositivos de identificación de embarcaciones inactivas en puertos asiáticos, los instalaban en sus buques y cargaban petróleo en puertos venezolanos, con la complicidad de Tareck El Aissami, Tarek William Saab y Delcy Rodríguez.

Durante el transporte, desactivaban los sistemas para engañar a los fletadores y apropiarse de los cargamentos. Roveta y su familia llevaban una vida de lujos en Atenas, residiendo en una impresionante mansión y desplazándose en costosos autos y yates. En redes sociales, el extranjero presumía constantemente de su opulento estilo de vida. Sin embargo, el italiano no pudo evadir a las autoridades.

Por un pedido de la justicia venezolana, la Interpol había emitido una «alerta roja» que lo señalaba como un elemento clave en la estructura criminal, con un mandato de arresto internacional en su contra.

La detención de Roveta responde a una notificación roja emitida el 29 de agosto de 2023 por las autoridades de la República Bolivariana de Venezuela, quienes solicitaban su aprehensión y posterior extradición por cargos relacionados con el contrabando de petróleo.

Proceso judicial y extradición




 

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