Difunden supuestas conversaciones de soldados rusos en las que dudan del éxito de Rusia en la guerra en Ucrania

Difunden supuestas conversaciones de soldados rusos en las que dudan del éxito de Rusia en la guerra en Ucrania

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El diario estadounidense The New York Times publicó el miércoles 28 de septiembre un artículo con supuestas conversaciones interceptadas de soldados rusos en la guerra de Ucrania, con contenidos como «Nos dieron orden de matar a todos los que veamos» o «Putin está loco».

El rotativo neoyorquino publicó frases pronunciadas por soldados en conversaciones con sus familiares en Rusia y que, en líneas generales, reflejan un sentimiento de frustración y pesimismo sobre la marcha de la guerra, reveló EFE.

«Putin quiere tomar Kiev, pero no podemos hacerlo», «Nuestra ofensiva se ha parado. Estamos perdiendo esta guerra», «Hemos perdido a medio regimiento» o «Cuando vuelva a casa dejaré el dichoso ejército» son otras de las frases publicadas por el diario y supuestamente pronunciadas por los rusos.

Las conversaciones publicadas por el periódico incluyen críticas por la escasez de medios y suministros, además de críticas a los comandantes militares, unos comentarios que, según las últimas modificaciones legales aprobadas por Moscú, podrían llevar a quien los hizo, a la cárcel.

El Kremlin afirmó este miércoles que la campaña militar en Ucrania proseguirá también después de la incorporación de cuatro regiones ucranianas, donde en los últimos días celebraron sendos referendos de anexión, condenados por la comunidad internacional.

«Como saben, no todo el territorio de la república popular de Donetsk ya ha sido liberado. Estamos hablando del territorio en sus fronteras de 2014. Por eso, como mínimo, hay que liberar toda la república popular de Donetsk», dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria.

Peskov subrayó que en cuanto a la vecina república popular de Lugansk, las tropas rusas tienen el control sobre la totalidad de esa región en sus fronteras constitucionales.

«El territorio de la república popular de Lugansk ha sido liberado completamente», afirmó. A la vez, el portavoz del Kremlin no hizo referencia alguna a las regiones de Jersón y Zaporiyia, que las tropas rusas controlan parcialmente.

Entre el 87,05 y el 99,23 % de los votantes en los referendos en cuatro regiones en el este y sur de Ucrania apoyaron la anexión a Rusia, según los resultados difundidos por las autoridades prorrusas con el cien por cien de las papeletas escrutadas. El mayor apoyo a la anexión se registró en Donetsk, región donde las tropas rusas controlan cerca de la mitad del territorio, y donde el 99,23 % de los votantes habría respaldado la incorporación a Rusia. La cifra fue ligeramente inferior en Lugansk, donde a favor de esta opción se pronunciaron supuestamente el 98,42 %.

En los territorios controlados por Rusia en las regiones meridionales ucranianas de Zaporiyia y Jersón a favor de la entrada en Rusia habrían votado el 93,11 y el 87,05 % de los ciudadanos, respectivamente. El miércoles los líderes separatistas de Donetsk y Lugansk viajaron a Moscú para pedir al presidente Vladímir Putin la incorporación a Rusia.

Preocupados por un posible cierre permanente de la frontera tras la orden de movilización de Moscú para la guerra en Ucrania, un creciente número de rusos en edad de combatir huyen a Finlandia por el principal puesto fronterizo de Vaalimaa.

Procedentes de San Petersburgo, Victor Zakharov, su esposa y sus tres hijos pasaron por el puesto de control donde el número de cruces de rusos se ha duplicado desde la orden de movilización parcial dictada por el presidente Vladimir Putin la semana pasada.

«La sensación de libertad aún no está debido a las noches sin dormir y al tiempo dedicado a hacer las maletas», declaró el joven padre con la cara desdibujada pero con una sonrisa. Después de una escala en Finlandia con amigos, tiene previsto dirigirse a Israel.

Entre 7.000 y 8.000 personas cruzan cada día la frontera terrestre de 1.300 km, la mayoría por el paso de Vaalimaa, el más meridional. Sus puertas grises se han convertido en un punto de tránsito para miles de rusos que van al exilio a sitios como Georgia, Kazajistán o Turquía.



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