Wilmer Escaray contra Rodolfo Raschid Velazco: El oscuro secreto tras la demanda entre dos antiguos socios

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En los tribunales de Estados Unidos se libra actualmente un tenso conflicto legal protagonizado por dos ciudadanos venezolanos radicados en Miami. El empresario Wilmer Escaray ha introducido una querella por difamación en contra de su compatriota y antiguo socio, Rodolfo Raschid Velazco Kassem. Según la acusación formal de Escaray, Velazco habría pagado a un tercero para ejecutar una feroz campaña de desprestigio en su contra, utilizando diversas cuentas en la red social Instagram. No obstante, detrás de esta aparente disputa cibernética, se oculta una trama mucho más densa: la ruptura de la relación estaría motivada por una disputa financiera cuyos fondos tienen presuntos nexos con el narcotráfico internacional.

Los expedientes judiciales y las investigaciones previas arrojan luz sobre el turbio historial de Velazco Kassem. En el pasado, habría fungido como prestamista, operador financiero y presunto testaferro dentro de la red de blanqueo de capitales liderada por el célebre capo colombiano de la droga, Daniel «El Loco» Barrera. En dicho esquema criminal, Velazco operaba bajo las órdenes de Neif Antonio Gebran Frangie. Al verse acorralado por las autoridades y con el objetivo de evadir la prisión, Velazco huyó a territorio estadounidense. Fue en ese contexto de escape que decidió confiar su fortuna de origen ilícito a Escaray para que este la gestionara. La transacción se llevó a cabo bajo un pacto estrictamente verbal, sin que se firmara ningún tipo de documento legal que respaldara la entrega del patrimonio.

Wilmer Escaray y Rodolfo Velazco. (Ilustrativo)

Tras recibir los fondos, Escaray habría inyectado el capital para construir una red de abastos comerciales y locales de comida rápida. Este entramado de negocios le permitió proyectar ante la sociedad del sur de la Florida la imagen de un hombre exitoso, respetable e intachable. El conflicto estalló cuando Velazco intentó exigir el retorno de su dinero; se topó con la total indiferencia de Escaray, quien presuntamente decidió apropiarse de la inversión.

Ante esta negativa, Velazco habría iniciado los desesperados reclamos que derivaron en la mencionada guerra sucia en las redes sociales. Como contraataque, Escaray movió sus fichas estratégicamente al demandarlo por difamación. Su jugada legal resulta ser un callejón sin salida para su exsocio: Escaray es plenamente consciente de que Velazco está inhabilitado para acudir al sistema de justicia de EE. UU. a reclamar, acreditar o justificar un dinero que proviene directamente de las arcas del crimen organizado.




 

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