Jorge Luis Figueira operó una red internacional que canalizó fondos ilícitos mediante criptomonedas, cuentas bancarias y empresas fantasma hacia Colombia, China, Panamá y México. Su trayectoria financiera incluye antiguos vínculos empresariales con Pedro Vallenilla Rodríguez, señalado por publicaciones venezolanas como concuñado de María Corina Machado y padre del fundador de Cashea.
n conocido como Tether, es una criptomoneda estable cuyo valor busca mantenerse equivalente al dólar estadounidense.
Por su parte, Global Ledger identificó aproximadamente 528,8 millones de USDT recibidos desde plataformas centralizadas de intercambio y otros 447,1 millones enviados hacia ese tipo de plataformas.
Los materiales periodísticos recopilados sitúan el volumen total de activos movilizados por encima de los 2.800 millones de dólares entre 2023 y 2025.
No obstante, esa cifra agregada debe tratarse como una estimación periodística pendiente de verificación independiente. Los movimientos entre billeteras pueden representar transferencias sucesivas de los mismos fondos, por lo que no necesariamente equivalen a dinero adicional lavado.
El dato judicial confirmado continúa siendo la circulación de más de 1.000 millones de dólares por la estructura identificada.
El vínculo con el narcotráfico
El expediente federal estadounidense, identificado con el número 1:26-cr-74, permitió establecer la relación de las operaciones de Figueira con diversas actividades criminales.
Entre ellas figuraba la distribución de sustancias controladas y el movimiento de recursos procedentes de organizaciones dedicadas al narcotráfico.
La investigación fue desarrollada por el FBI y la Fiscalía Federal del Distrito Este de Virginia.
Las autoridades identificaron movimientos de fondos que atravesaban distintas plataformas financieras y jurisdicciones internacionales, utilizando compañías y cuentas para dificultar la identificación de los beneficiarios.
La condena corresponde al delito de conspiración para cometer lavado de dinero. No debe confundirse con una condena independiente por tráfico de drogas.
Los vínculos históricos con la familia Vallenilla y el grupo Cavendes
Uno de los aspectos que ha despertado interés en Venezuela es la trayectoria profesional de Figueira antes de su participación en el esquema de lavado internacional.
A principios de la década de 2000, el banquero se desempeñó como tesorero de Desarrollos MBK, sociedad relacionada con el grupo financiero Cavendes.
En aquella estructura empresarial figuraban los banqueros Luis Vallenilla Meneses y Pedro Manuel Vallenilla Rodríguez, quienes ocuparon posiciones relevantes dentro del grupo.
Luis Vallenilla Meneses ejerció la presidencia de Inversiones Cavendes, entidad relacionada con importantes proyectos turísticos e inmobiliarios desarrollados en la isla de Margarita.
Por su parte, Pedro Vallenilla Rodríguez desempeñó cargos directivos y de vicepresidencia en sociedades vinculadas con el grupo. También habría asumido temporalmente la presidencia de una entidad bancaria del conglomerado durante 1999, según las referencias históricas aportadas.
El grupo Cavendes enfrentó dificultades financieras a finales de los años noventa, cuando las autoridades bancarias venezolanas exigieron medidas para atender problemas patrimoniales y desequilibrios relacionados con su cartera crediticia.
Las dificultades desembocaron en procedimientos administrativos y judiciales que involucraron a distintas sociedades del conglomerado.
El expediente BANCOEX: USD 18 millones para el Margarita Hilton
Uno de los antecedentes judiciales más relevantes fue el caso relacionado con préstamos otorgados por el Banco de Comercio Exterior de Venezuela, conocido como BANCOEX.
La controversia giró alrededor de tres operaciones crediticias por aproximadamente 18 millones de dólares destinadas al desarrollo del complejo hotelero Margarita Hilton.
En aquel procedimiento aparecieron mencionados Luis Vallenilla Meneses, Pedro Vallenilla Rodríguez y Jorge Luis Figueira, quien ejercía responsabilidades financieras dentro de Desarrollos MBK.
El Ministerio Público venezolano formuló acusaciones relacionadas con la presunta distracción de recursos públicos y el destino de los fondos provenientes de los préstamos.
Los materiales examinados indican que el procedimiento fue objeto de decisiones de sobreseimiento y posteriores recursos judiciales.
Es importante precisar que aquellas acusaciones históricas no equivalen a condenas penales. Tampoco prueban que los fondos del caso BANCOEX estuvieran relacionados con la organización de lavado de dinero investigada dos décadas después en Estados Unidos.
Su relevancia radica en que permiten documentar antiguas relaciones profesionales entre Figueira y algunos integrantes del grupo financiero Vallenilla.
Pedro Vallenilla Rodríguez y su parentesco atribuido con María Corina Machado
Las publicaciones periodísticas venezolanas consultadas identifican a Pedro Vallenilla Rodríguez como concuñado de la dirigente política María Corina Machado.
Según esas versiones, la relación familiar se establecería mediante los respectivos matrimonios, lo que situaría al antiguo directivo financiero dentro del entorno familiar político de Machado.
La importancia de esa referencia reside en que Vallenilla Rodríguez aparece asociado históricamente a Desarrollos MBK, donde también desempeñó funciones Jorge Luis Figueira.
No obstante, la relación familiar atribuida no ha sido corroborada aquí mediante documentación registral primaria.
Tampoco consta en los comunicados oficiales estadounidenses consultados que María Corina Machado haya sido investigada, acusada o señalada como participante en la organización de Figueira.
Por tanto, el vínculo expuesto es indirecto: una antigua relación empresarial entre el condenado y una persona identificada por medios venezolanos como familiar político de la dirigente.
El fundador de Cashea y las conexiones familiares
Otro nombre que aparece en las referencias sobre esta familia es Pedro Julio Vallenilla Sosa, empresario venezolano reconocido como fundador y CEO de Cashea.
La compañía se ha convertido en una plataforma importante para el financiamiento del consumo en Venezuela mediante el modelo de compra inmediata y pago posterior en cuotas.
Su participación directiva está respaldada por documentación empresarial. Un formulario presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), fechado el 25 de enero de 2024, identifica a Pedro Julio Vallenilla Sosa como director de Cashea Holdings Ltd.
Distintas publicaciones venezolanas señalan que Pedro Julio es hijo de Pedro Vallenilla Rodríguez.
De confirmarse esa filiación, existiría una conexión familiar entre el fundador de Cashea y uno de los antiguos colaboradores empresariales de Figueira.
Sin embargo, no se ha encontrado evidencia de que Cashea, sus operaciones financieras o su fundador hayan participado en el esquema de lavado de dinero condenado por la justicia estadounidense.
La existencia de relaciones familiares o de antecedentes empresariales no permite atribuir responsabilidad penal a terceros.
La etapa de Figueira en Nodus International Bank
La trayectoria de Jorge Figueira también incluye su paso por Nodus International Bank, una institución financiera con operaciones en Puerto Rico.
El banquero llegó a ocupar responsabilidades ejecutivas en una entidad cuya estructura accionarial estuvo relacionada con el empresario venezolano Tomás Niembro.
Según las informaciones recopiladas, Niembro controlaba aproximadamente el 60 % de la institución.
Nodus enfrentó graves problemas financieros y regulatorios que desembocaron en su colapso durante 2023.
Posteriormente, Niembro fue condenado en Estados Unidos a una pena superior a nueve años de prisión por delitos vinculados con fraude financiero.
El antecedente permite observar que Figueira desarrolló parte de su carrera en diferentes instituciones bancarias antes de las operaciones internacionales con criptomonedas que terminaron motivando su condena.
Sin embargo, la sentencia de Figueira por lavado de dinero y los procedimientos contra antiguos responsables de Nodus corresponden a investigaciones distintas. No se ha demostrado que constituyeran una misma organización delictiva.
Una condena de 12 años y una orden de decomiso de USD 1.000 millones
La investigación estadounidense concluyó con una sentencia de 144 meses de prisión contra Figueira.
La Fiscalía sostuvo que el acusado había participado en una operación financiera de enorme escala, mediante la cual se movilizaron recursos para organizaciones criminales y otros actores vinculados con actividades ilícitas.
Como parte de la resolución, el condenado aceptó una orden monetaria de decomiso por 1.000 millones de dólares.
Este mecanismo judicial, denominado money judgment, no debe interpretarse simplemente como una multa administrativa.
Se trata de una obligación económica derivada del procedimiento de decomiso penal, cuya ejecución puede implicar la identificación y recuperación de activos sujetos a confiscación.
La existencia de esa orden tampoco significa que las autoridades hayan recuperado ya la totalidad de los fondos.
Las preguntas que deja el caso
La condena de Jorge Luis Figueira representa un caso significativo de lavado de dinero internacional relacionado con criptomonedas y organizaciones dedicadas al narcotráfico.
También ha reactivado el interés por su trayectoria dentro de los círculos financieros venezolanos y por las personas con quienes mantuvo relaciones empresariales en distintas etapas de su carrera.
Los antecedentes del grupo Cavendes, el caso BANCOEX, las conexiones históricas con la familia Vallenilla y la posterior actividad de Figueira en instituciones bancarias constituyen elementos relevantes para reconstruir su evolución profesional.
Las referencias familiares hacia María Corina Machado y el fundador de Cashea forman parte de ese contexto, pero deben distinguirse de las responsabilidades penales acreditadas.
La sentencia estadounidense demuestra que Figueira participó en una conspiración internacional de lavado de dinero. No demuestra que los miembros de la familia Vallenilla, María Corina Machado o Cashea fueran integrantes, beneficiarios o colaboradores de esa operación.
La cuestión de mayor interés periodístico es determinar qué relaciones comerciales mantuvieron esas personas a lo largo del tiempo, cuándo terminaron y si existió alguna conexión financiera posterior entre las distintas estructuras empresariales.
Responder esas preguntas exigiría documentación bancaria, registros societarios, movimientos financieros y evidencias judiciales adicionales.
Por ahora, el hecho probado es contundente: un antiguo ejecutivo del sistema financiero venezolano fue condenado en Estados Unidos a 12 años de prisión por participar en una operación internacional que movilizó más de 1.000 millones de dólares de procedencia ilícita, incluidos fondos relacionados con organizaciones narcotraficantes.



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