El corazón del resurgimiento petrolero de Venezuela no reside en la brillante burbuja de la capital, Caracas, sino a más de seis horas en carro hacia el sureste, en un lugar llamado El Tigre. Los jets privados aterrizan ahora de manera habitual en el modesto aeropuerto ubicado en las afueras de la ciudad.
Venezolanos están regresando después de años en el extranjero para ocupar puestos de trabajo en el creciente número de empresas de servicios y suministros que están ampliando sus operaciones o instalándose en la zona.
Los edificios modernos de oficinas tienen poco espacio disponible para alquilar, mientras que los alquileres de casas adosadas amuebladas han aumentado 33% desde comienzos de año.
“En octubre duplicamos con creces el volumen de equipos enviados y triplicamos el número de empresas atendidas en comparación con febrero”, afirmó Greg Díaz, director de la empresa de transporte Frontier Forwarders Inc., con sede en Humble, Texas. “Ahora hemos añadido un segundo buque para atender las nuevas reservas”.
El estallido de actividad en esta ciudad situada en los límites de la faja del Orinoco constituye un frágil reflejo de la promocionada recuperación de Venezuela, caracterizada por un creciente entusiasmo por reanudar las perforaciones y rehabilitar pozos después de años de falta de inversión, sanciones y un éxodo de productores extranjeros. La proximidad de El Tigre a las operaciones existentes y su concentración de empresas de servicios petroleros la han convertido en uno de los primeros centros de preparación para esta nueva etapa.
El frenesí se desarrolla incluso antes de que las compañías hayan extraído un solo barril nuevo de petróleo. Las empresas están alquilando oficinas y patios de almacenamiento, importando equipos, contratando personal e inspeccionando campos mientras se preparan para operaciones que, en muchos casos, todavía tardarán meses en comenzar. Mientras tanto, los cortes de electricidad continúan durante largos períodos.
La incipiente reactivación de El Tigre se produce después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduroen enero, dando paso al ascenso de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, cuyo gobierno, respaldado por Estados Unidos, se ha movido rápidamente para atraer capital extranjero. Venezuela reformó su ley petrolera a principios de este año, reduciendo impuestos y regalías y otorgando a las empresas privadas mayor margen para operar en áreas durante mucho tiempo dominadas por la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Algunas compañías comenzaron a apostar por una apertura mucho antes de la salida de Maduro. La operadora turca de centrales eléctricas Çan2 Termik AS invirtió en 2024 en la contratista venezolana Denarius Pumping Services CA, con sede en El Tigre. En septiembre, su filial con sede en Florida, Denarius Holding Group Inc., a través de su unidad venezolana Minerosol Group CA, firmó un contrato con PDVSA para rehabilitar y perforar un campo cercano como parte de un plan de inversión de 400 millones de dólares.
“Estamos acostumbrados a trabajar en mercados de frontera”, afirmó Zehra Zeynep Dereli, vicepresidenta de Denarius Holding Group. “Hemos visto el enorme crecimiento que puede surgir de las inversiones y regulaciones adecuadas, y pensamos que podríamos replicarlo en Venezuela”.
El Tigre vuelve a rugir
El petróleo ha marcado la historia de El Tigre desde la década de 1930, cuando Standard Oil descubrió el característico crudo pesado de la Faja del Orinoco y el asentamiento se transformó en un dinámico centro industrial. Actualmente, la ciudad, de alrededor de 300.000 habitantes, está rodeada de pozos envejecidos, oleoductos e instalaciones de almacenamiento. El crudo producido en los alrededores de El Tigre es transportado hacia el norte, a las instalaciones de procesamiento y exportación de PDVSA en la costa del Caribe.
Las compañías petroleras que firmaron acuerdos con PDVSA durante los últimos meses tienen hasta 120 días para inspeccionar campos e instalaciones, evaluar las reservas restantes y los daños ambientales y preparar planes de producción para su aprobación. Actualmente están trasladando equipos, trabajadores y dinero a la zona anticipándose a lo que vendrá.
La carga está llegando desde distintos puntos de Estados Unidos, incluidos Montana, Utah, Wyoming, Oklahoma, Nuevo México y Luisiana. Desde julio, los envíos se han ampliado más allá de la maquinaria para los campos petroleros e incluyen clínicas portátiles, ambulancias y camiones de bomberos destinados a los campos cercanos a El Tigre, según Díaz.
También están llegando nuevos empleados, incluidos venezolanos reclutados entre la extensa diáspora. La colombiana GeoPark Ltd., la brasileña Alvorada Oil & Gas y la empresa estadounidense de servicios petroleros Weatherford International Plc. figuran entre las compañías que están incorporando personal. Solo Weatherford ha multiplicado por diez su fuerza laboral especializada en Venezuela.
La india Oil and Natural Gas Corp., a través de su división internacional estatal ONGC Videsh Ltd., envió recientemente un equipo para inspeccionar campos petroleros y revisar activos después de recibir autorización de Estados Unidos para reanudar sus operaciones. Algunas compañías esperan asumir el control total de las operaciones y comenzar los trabajos antes de que termine el año.
Hoteles llenos y despliegue de jets privados
Los principales hoteles de la ciudad suelen estar completamente reservados y restaurantes que antes permanecían prácticamente vacíos han tenido que contratar personal adicional y ampliar sus servicios para responder a la demanda.
La ocupación de habitaciones en el Eurobuilding El Tigre aumentó hasta 87% en octubre, frente al 35% registrado un año antes, según Eduardo Zarikian, director ejecutivo de Eurobuilding Hotels Group.
El tráfico de jets privados también se ha incrementado en el aeropuerto ubicado en las afueras de El Tigre. Altos ejecutivos de empresas ya establecidas, como Chevron Corp. y North American Blue Energy Partners Inc., así como de nuevos participantes como Primavera Infinita, de Fred Ehrsam, han llegado a la ciudad, según personas familiarizadas con las visitas que no estaban autorizadas para hablar públicamente sobre ellas.
Ingenieros colombianos trasladados por GeoPark disfrutan de un lujo que rara vez tenían en regiones petroleras remotas de su país: un trayecto diario de aproximadamente 50 minutos por carreteras asfaltadas desde El Tigre hasta los campos cercanos, en lugar de turnos semanales viviendo en campamentos petroleros.
Sin embargo, el proceso todavía está en sus primeras etapas. La producción petrolera de Venezuela se ha mantenido durante meses en alrededor de 1,2 millones de barriles diarios, aproximadamente un tercio de su último máximo sostenido, cercano a los 3 millones de barriles diarios registrados en la década de 1990.
Alquileres se disparan
El mercado inmobiliario local también está sintiendo el cambio. Los alquileres mensuales de casas adosadas amuebladas en San Tomé, una zona popular entre los trabajadores petroleros extranjeros, han aumentado hasta alcanzar 4.500 dólares, frente a aproximadamente 1.500 dólares hace un año.
El auge también se está extendiendo a la cercana Puerto La Cruz, un centro regional para PDVSA y otras compañías petroleras, donde los precios solicitados por algunas viviendas han subido hasta alrededor de 380.000 dólares, frente a los 120.000 dólares anteriores, según Víctor Morales, presidente de la cámara petrolera local.
Los trabajos en la faja del Orinoco avanzan más rápido que en el Lago de Maracaibo porque la mayor parte de las operaciones se desarrollan en tierra firme, explicó Alexis Medina, director de una empresa de mantenimiento de pozos con sede en la cercana Anaco.
Muchas compañías se están concentrando primero en campos existentes, donde los pozos y la infraestructura pueden rehabilitarse sin las grandes inversiones necesarias para desarrollar áreas aún no explotadas.
“Recibimos visitas de empresas internacionales y bancos locales al menos dos veces por semana”, dijo Medina. “Quieren hablar sobre financiamiento, asociaciones y préstamos”.
En algunos casos, el dinero y los equipos están llegando más rápido de lo que las compañías pueden encontrar trabajadores capacitados para utilizarlos. Los cursos de certificación para operadores de maquinaria pesada, especialistas en contratos y profesionales ambientales tienen una gran demanda, según ejecutivos del sector.
En toda la industria, las empresas están contratando trabajadores, incorporando pasantes universitarios y capacitando equipos para operar maquinaria más moderna después de años de aislamiento tecnológico.
“Con inteligencia artificial y herramientas de simulación, estamos creando materiales de capacitación para los nuevos integrantes del equipo, de manera que puedan ponerse al día con los equipos que estamos recibiendo”, afirmó Dereli, de Denarius Group.
La expectativa también está llenando los eventos empresariales en El Tigre y ciudades cercanas. Morales aseguró que las entradas para la conferencia de noviembre de la cámara petrolera en Lecherías se agotaron. La membresía de la organización se ha multiplicado por cinco en cuatro años, hasta alcanzar 110 empresas.
En los sectores más acomodados de El Tigre se han reanudado proyectos de viviendas adosadas que estaban paralizados y comienzan a verse automóviles de modelos más recientes en las calles.
“Las empresas se están posicionando”, afirmó Morales. “Pero comenzaremos a ver los resultados en 2028”.
Con información de Bloomberg



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