Un exbanquero con años de experiencia en la banca privada suiza rechazó la imagen de Suiza como un destino donde grandes fortunas pueden depositar dinero sin explicaciones y describió un sistema en el que los clientes deben justificar el origen de su patrimonio, sus negocios y sus operaciones antes de que una entidad acepte abrirles una cuenta.
El exbanquero, que dijo haber trabajado durante años con clientes latinoamericanos, incluidos venezolanos, explicó en una entrevista difundida en un podcast que el proceso comienza con una revisión detallada conocida como Know Your Customer, o KYC. Según su relato, los bancos reconstruyen la trayectoria profesional y empresarial del potencial cliente y examinan desde sus compañías y fuentes de ingresos hasta sus relaciones comerciales, patrimonio total y cuentas en otras entidades.
Después, los departamentos de cumplimiento normativo verifican si la historia financiera resulta coherente y buscan posibles señales de riesgo, dijo. Una fortuna que no corresponda con la actividad económica declarada, antecedentes judiciales recientes o vínculos con personas involucradas en investigaciones pueden generar nuevas preguntas o llevar al banco a rechazar la relación.
El proceso puede ser especialmente complejo para clientes procedentes de países considerados de mayor riesgo o para personas políticamente expuestas, conocidas en el sector financiero como PEP. El exbanquero dijo que las entidades analizan con especial cautela a funcionarios y personas relacionadas con gobiernos, debido a los riesgos de corrupción, sanciones y reputación.
Sus declaraciones se produjeron en una conversación centrada inicialmente en clientes venezolanos y en la percepción de que las cuentas suizas están vinculadas con dinero procedente de corrupción. El exbanquero sostuvo que esa asociación generaliza indebidamente y recordó que Venezuela también produjo durante décadas importantes fortunas empresariales privadas.
El entrevistado reconoció, sin embargo, que dinero procedente de corrupción puede terminar en instituciones financieras y que algunos titulares de fondos ilícitos recurren a terceros o testaferros para ocultar al verdadero beneficiario. Pero insistió en que la existencia de esos casos no permite considerar sospechosos a todos los clientes de un determinado país.
Según explicó, los controles no terminan cuando la cuenta es abierta. Los bancos realizan revisiones posteriores y pueden imponer restricciones preventivas cuando aparece nueva información sobre un cliente. Una noticia sobre una investigación por blanqueo de capitales, por ejemplo, puede provocar una alerta interna y la suspensión temporal de determinadas operaciones mientras el departamento de cumplimiento examina el caso.
En situaciones más graves, una cuenta puede permanecer bloqueada durante años mientras avanzan procedimientos judiciales, aunque el titular pueda continuar administrando determinados activos dentro de la cartera, de acuerdo con el relato del exbanquero. La retirada de fondos, sin embargo, puede quedar prohibida.
El exbanquero también distinguió entre secreto bancario y opacidad fiscal. Sostuvo que el primero continúa protegiendo la privacidad de los clientes, mientras que los acuerdos internacionales de intercambio de información han reducido la posibilidad de mantener activos financieros fuera del conocimiento de las autoridades tributarias.
Según su explicación, la implantación de FATCA por Estados Unidos y posteriormente del Estándar Común de Reporte, conocido como CRS, amplió significativamente el intercambio internacional de datos financieros. Para el entrevistado, esos cambios modificaron el funcionamiento de la banca privada suiza pero no eliminaron su atractivo para clientes internacionales.
A su juicio, las grandes fortunas continúan utilizando Suiza por factores que van más allá de la confidencialidad, entre ellos la estabilidad del país, la experiencia de su industria financiera, las cuentas multidivisa y el acceso a servicios de inversión y crédito especializados.


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