Las manos de los narcos sobre el estadio Azteca: ya controlan servicios y actividades, así el Mundial será el paraíso del lavado

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Por Estefano Tamburrini

Las organizaciones criminales han reforzado su dominio en los alrededores del histórico estadio y en las otras sedes de México. Un residente revela a Il Fatto: “También han desembolsado 5 millones de pesos en efectivo”. Las autoridades activan controles extraordinarios; los expertos advierten: “Ya es tarde”.

Más plata, menos plomo. También los narcos cambian de piel de cara al Mundial de fútbol 2026: quieren hacer circular más dinero derramando menos sangre. La orden a sus hombres: “No hagan lío. Ocúpense de seguir las actividades”. Y el lavado se convierte en la prioridad de la agenda.

Según las proyecciones de la FIFA, el Mundial llevará a México un impacto económico de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares. Cada partido tendrá repercusiones económicas de más de 311 millones de dólares. De ahí una serie de inversiones anómalas en Ciudad de México: en los alrededores del estadio Azteca, el histórico recinto donde se jugará el partido inaugural México-Sudáfrica, y en la avenida Tlalpan. Se han disparado las compraventas de restaurantes, gasolineras, pequeños comercios y otras actividades.

“En los últimos meses también han desembolsado 5 millones de pesos en efectivo, que serían casi 300.000 dólares, y muchos han cedido”, cuenta un residente, Juan Manuel Osorio, a ilfattoquotidiano.it. Las cifras y modalidades también son confirmadas por los expedientes de la UIF, Unidad de Inteligencia Financiera. El organismo detecta una “reconfiguración financiera” de la criminalidad organizada, orientada a “capitalizar la llegada de turistas” al país. La UIF también señala el aumento de contratos de alquiler con rentas por encima de la media.

El esquema se repite también en otras ciudades, como Guadalajara y Monterrey. El actor principal, según la inteligencia local, es el Cártel Nueva Generación de Jalisco, que habría invertido casi 6 millones de dólares en inmuebles, paquetes turísticos y otros productos. Le siguen el cartel de Sinaloa y Familia Michoacana, con unos 4 y 2 millones respectivamente. Frente al fenómeno, la UIF y la Comisión Mexicana Bancaria y de Valores han elevado la alarma por el riesgo de actividades económicas ilícitas —y también de trata de personas y otros delitos— durante la competición deportiva.

El camino para los narcos también ha sido allanado por el aumento de los alquileres, que de cara al Mundial han alcanzado un pico de +200% en Ciudad de México, lo que ha obligado a varios comerciantes a cerrar sus persianas. A otros, en cambio, se les ha impedido renovar el contrato de arrendamiento. “Llevamos 15 años trabajando aquí. Los propietarios nos dijeron que ya no renovarán el contrato”, se quejó Roberto Valdéz, gerente de una cervecería en la avenida Tlalpan. En respuesta, la fiscalía mexicana ha desplegado a su personal en los puntos neurálgicos de las ciudades que albergarán el Mundial, incluidos aeropuertos, zonas turísticas y áreas cercanas a los estadios. También se ha habilitado un portal en línea para que los turistas puedan presentar sus denuncias e identificar las oficinas competentes a las que dirigirse.

“La criminalidad organizada ha cambiado mucho y ahora actúa como una holding. ¿El Mundial? Es una oportunidad de diversificación de activos sin precedentes”, explica Luis Alberto Hinojos al medio Nación. El territorio mexicano también está vigilado por 100.000 agentes, de los cuales 50.000 están solo en Ciudad de México. El compromiso es “reforzar los procesos de monitoreo e identificación de operaciones anómalas y posibles señales de alerta”. Pero podría no bastar. “Estamos ante una colonización anticipada. No esperan la llegada de los turistas, sino que compran por adelantado la infraestructura que los recibirá”, añadió Hinojos. Fuentes de inteligencia hablan también de infiltraciones narco en el sector alimentario y en el control de las cadenas de suministro de bienes primarios. A este respecto, las autoridades mexicanas han bloqueado 17 cuentas corrientes asociadas al cartel de Sinaloa y a otras organizaciones.

Además, las estructuras hoteleras en manos de los narcos —o de empresas asociadas a ellos— están presentes en plataformas como Airbnb, mientras que sus servicios de transporte ganan cada vez más espacio en los aeropuertos internacionales de Ciudad de México y Felipe Ángeles. Fuentes cualificadas hablan a ilfattoquotidiano.it de la apropiación de actividades comerciales mediante métodos coercitivos. Ocurrió el año pasado en Cuemanco, cuando una banda identificada con el clan “Los Rodolfos” pidió a los propietarios que abandonaran su actividad. Ellos opusieron resistencia y, 15 días después, encontraron el local quemado. Después fueron amenazados de muerte y dejaron el negocio.

Según las autoridades mexicanas, la apropiación violenta de actividades comerciales es un mecanismo más extendido de lo que se piensa y afecta sobre todo a pequeñas realidades, desde bares hasta tiendas de souvenirs. Diversas fuentes sostienen que los controles previstos serán insuficientes para contrarrestar las actividades de lavado durante el Mundial, porque muchas actividades podrían justificar fuertes aumentos de ingresos con la llegada extraordinaria de turistas. “Los controles debían haberse ajustado antes, hace un par de años. Ahora es imposible”, sostiene Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor en la Universidad Autónoma de Coahuila.




 

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