La leche patito: el negocio para los CLAP con una empresa en México que fuera propiedad de la familia Marcos Corella

La leche patito: el negocio para los CLAP con una empresa en México que fuera propiedad de la familia Marcos Corella

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Desde 2016, el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela implementó un plan de despensas conocido como CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), que supuestamente buscaba combatir el mercado negro de alimentos en el país. Sin embargo, este programa se convirtió en una fuente de lucro para importadores cercanos al régimen, que adquirieron productos de baja calidad y los vendieron a precios inflados.

Uno de los casos más emblemáticos es el de la leche en polvo que llegó a Venezuela desde México, producida por una empresa llamada Grupo Brandon, con sede en Monterrey. Esta compañía, que se autodefine como una empresa 100% mexicana con 15 años de experiencia en el mercado de productos lácteos, resultó ser una fachada para ocultar un negocio turbio entre empresarios colombianos y venezolanos.

La trama detrás de Grupo Brandon

Grupo Brandon fue creada en noviembre de 2004 por la familia Marcos Corella, de San Pedro Garza García. Sin embargo, en abril de 2017, poco antes de que empezaran a aparecer sus productos en las cajas CLAP, vendieron sus acciones a dos jóvenes de 21 y 19 años, Javier Eduardo Rodríguez de La Fuente y Mario Alberto Valdez Díaz. En diciembre del mismo año, Raymundo Almaguer Macías quedó como apoderado de la sociedad, según abcnoticias.net.

Las direcciones que Grupo Brandon colocó en sus empaques de leche en polvo «únicamente para ser distribuida en la República Bolivariana de Venezuela» no corresponden a ninguna planta procesadora ni a ninguna oficina relacionada con la empresa. Su página web fue creada en 2017 y no ofrece mayor información sobre su actividad comercial.

Los principales clientes de Grupo Brandon fueron los empresarios colombianos Alex Saab Morán y Álvaro Pulido Vargas, quienes controlan las importaciones de alimentos para los CLAP desde 2016, según denunció la fiscal destituida Luisa Ortega Díaz en agosto de 2017.

Saab y Pulido usaron varias empresas intermediarias para comprar leche en polvo a Grupo Brandon y revenderla al gobierno venezolano. Entre ellas se encuentran Salva Foods 2015, propietaria de las tiendas CLAP en Venezuela; Asasi Food FZC, registrada en Emiratos Árabes Unidos; y Group Grand Limited, registrada en Hong Kong y con una filial homónima en México.

Estas empresas son investigadas por autoridades financieras mexicanas, así como por Estados Unidos, Colombia y Panamá, por movimientos sospechosos de cientos de millones de dólares relacionados con las ventas de despensas CLAP.

La mala calidad de la leche patito

La leche en polvo que Grupo Brandon envió a Venezuela no solo era cara, sino también deficiente desde el punto de vista nutricional. Un análisis físicoquímico realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Central de Venezuela reveló que las cinco marcas que se encontraron en las cajas CLAP (Lacto Más, Chimax, Santa Paula, Vilac y Vitalac) incumplen las normas establecidas por el Instituto Nacional de Nutrición (INN) y la norma venezolana Covenin 1481 sobre leche en polvo.

Los resultados mostraron que estas marcas presentan valores muy bajos de calcio, muy altos de carbohidratos y exorbitantes de sodio. Por ejemplo, la marca Chimax tiene seis veces más sodio del recomendado por la Organización Mundial de la Salud para la ingesta diaria. Además, las etiquetas engañan al consumidor al reportar valores falsos o inexistentes sobre el contenido nutricional del producto.

Estas irregularidades han puesto en riesgo la salud de los venezolanos que dependen de las cajas CLAP para alimentarse.


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