La investigación periodística Hondurasgate: “Trump e Israel quieren devolver al poder al expresidente Hernández”

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Por Estefano Tamburrini

No solo la gracia, sino también el regreso a la presidencia. Sectores israelíes —con el apoyo de EE. UU.— preparan el terreno para el segundo mandato del expresidente Juan Orlando Hernández, nacido en 1968, ya condenado en Nueva York —45 años por narcotráfico y posesión de armas— y beneficiario de la gracia de Donald Trump el 28 de noviembre de 2025, pocas horas antes de las controvertidas elecciones presidenciales en Tegucigalpa.

“Fue tratado de manera severa e injusta”, escribía Trump en las redes sociales, anunciando su apoyo al conservador y ahora presidente Nasry Asfura. “Quiero pensar que usted no se pondrá de mi lado porque, gracias a mí, usted está sentado en esa silla”, dice Hernández a Asfura el 14 de marzo en uno de los audios filtrados en la investigación HondurasGate y publicados por Diario Red y por una red de periodistas de Tegucigalpa, que permanecen anónimos por razones de seguridad. “Presidente seré yo. Y espero contar con su apoyo. Porque eso es lo que acordamos con el presidente Trump”, añade Hernández, anticipando su candidatura para 2029.

El dinero de la gracia

Hablando con los suyos —audio del 20 de enero— Hernández dice: “El primer ministro de Israel nos dará apoyo. Nosotros le estamos muy agradecidos”. Y recalca que los israelíes tenían que ver “en todo” con su “salida y negociación”. En Honduras su caso sigue abierto. Sin embargo, él quisiera el sobreseimiento y pide al gobierno de Asfura que presione a la magistratura. “No me están resolviendo, sin embargo, ni siquiera una pizca de toda la situación que les he pedido”, se queja el propio Hernández el 14 de marzo. Y afirma: “El dinero de la gracia ni siquiera salió de ustedes”, sino “de una junta de rabinos y de gente que apoya a Israel”. Luego aclara que es la “misma gente que dio su apoyo a Yani Rosenthal, excandidato por el Partido Liberal, miembro del clan Rosenthal, de orígenes judíos, caído en desgracia por haber lavado dinero del cartel de droga ‘Los Cachiros’”. En la época dorada, la riqueza del clan equivalía al 5% del PIB hondureño.

La junta de rabinos

Cuando el expresidente dice “junta de rabinos” y “gente que apoya a Israel”, se está refiriendo al Council of Rabbis of the Americas, presidido por el rabino Aaron Lankry, de Nueva York, y dirigido por Yosef Carmona, que en una carta del 17 de febrero de 2022 condenaba el “trato inhumano” y “degradante” sufrido por Hernández y acusaba a la administración Castro de antisionismo. Ya en el pasado los rabinos se habían alineado con Rosenthal, en una carta de presentación que confirmaba su “herencia judía” y lo definía como “aliado estratégico de Israel”. Pero no funcionó. Después, el Council identificó en Hernández a un interlocutor fiable de los intereses israelíes en el país centroamericano.

El mercado del indulto

El rabino Lankry fue guía y patrocinador de Hernández durante su prisión. También promovió una propuesta de fianza, en 2022, mediante un “llamamiento de solidaridad” a la comunidad judía. El objetivo: garantizar “lo necesario” para el expresidente, que entonces había “comenzado a estudiar la Torá para aumentar su conexión con Dios”. Rechazada la fianza, el Council pidió ayuda al exconsultor político Roger Stone, quien entregó una carta pro-Hernández en manos del propio Trump.

Para llegar a Stone, el Council recurrió al lobista Joshua Nass, de Merkava Strategies, ahora en prisión por haber intentado chantajear a un cliente suyo, John Stewart. Nass gestionaba el llamado mercado de los indultos mediante contactos con la política y los medios. De ahí la expresión inconexa “el dinero de la gracia”, pronunciada por Hernández. La actividad de lobby se remonta al menos a agosto de 2025, cuando el caso Hernández fue mencionado por Matt Gaetz en su programa, The Matt Gaetz Show, que lo presentó como víctima de una “guerra judicial”.

HondurasGate habla también de bases militares y del nacimiento de un laboratorio de propaganda contra las izquierdas de Petro, en Colombia, y Sheinbaum, en México, pero su centro, la operación Hernández, es más un asunto de Israel que de EE. UU. —primer socio de Tegucigalpa, más allá de los gobiernos— y, por enésima vez, Trump actúa como portavoz incondicional de Tel Aviv.

Todo ello para proteger los intereses israelíes ya cuestionados por la administración de Xiomara Castro y, en el pasado, por el expresidente Manuel Zelaya, depuesto en un golpe en 2009, según él apoyado por “mercenarios israelíes” y por el exoficial Yehuda Leitner. Tel Aviv está preocupada por la zona de desarrollo económico y empleo “Prospera”, ciudad-Estado gestionada por Prospera Honduras Inc. Allí hay inversiones israelíes como el controvertido proyecto de longevidad Vitalia, que realiza terapias experimentales no aprobadas por la FDA y apunta abiertamente a la inmortalidad. Para Israel, la ciudad-Estado es un paraíso del biotech, que acoge también sus startups de ciberseguridad e IA, como “Irregular” y “Utila”.

Prospera —donde también invierten Peter Thiel y otros hombres de Silicon Valley— fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Honduras. Castro quería desmantelarla, mientras que Hernández pretende crear otras. También están en juego 200 millones de dólares en defensa y 500 millones de dólares en turismo y otros sectores.




 

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