El proyecto de un gasoducto entre Colombia y Venezuela, con una inversión estimada de 5.000 millones de dólares y financiado en partes iguales por ambos países, ha vuelto a la palestra pública. Este ambicioso proyecto, que buscaba interconectar energéticamente a las dos naciones, ha resurgido en medio de un complejo panorama político y económico en la región.
La emisora colombiana La W ha obtenido información que sugiere que el estado del gasoducto podría ser un factor determinante en las relaciones entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos. Según fuentes de la emisora, el exministro de Petróleo de Venezuela, Pedro Tellechea, quien fue destituido y detenido el 20 de octubre de 2024 por hechos de corrupción ocurridos durante su tiempo como ministro de petróleo y presidente de Pdvsa, había informado a la prensa sobre un daño en el gasoducto, específicamente en el lado colombiano. Tellechea, en aquel entonces, indicó que Colombia debía asumir el costo de la reparación para poder avanzar en la exploración, explotación y una eventual exportación de gas.
Este detalle cobra especial relevancia, ya que Venezuela posee abundantes reservas de gas natural. La posibilidad de que Colombia pudiera acceder a este recurso a un precio preferencial ha sido un punto de interés en las conversaciones bilaterales. De hecho, el propio Tellechea, en declaraciones previas a su detención, mencionó que el gasoducto Antonio Ricaurte, tras ser reparado, podría estar operativo en aproximadamente seis meses. Incluso, propuso la venta de gas a Colombia a un precio de entre uno y dos dólares, una cifra significativamente menor a los 15 dólares que Colombia pagaba en el mercado internacional en ese momento, en abril de 2024.
El interés en este proyecto no se limita a los gobiernos. Se sabe que el empresario colombovenezolano Alex Saab, quien años atrás fue contratista de instituciones estatales en Venezuela, también estaba interesado en la puesta en marcha del gasoducto. Saab, quien el 18 de octubre de 2024 fue nombrado Ministro de Industria y Producción Nacional por el presidente venezolano Nicolás Maduro, podría jugar un papel importante en el futuro de este proyecto, tomando en cuenta que se convirtió en el sucesor de Tellechea tras su detención.
Este gasoducto, que en su momento representó una gran oportunidad para la integración energética regional, se ha convertido ahora en un tema de gran interés, no solo por sus implicaciones económicas, sino también por su potencial impacto en las relaciones diplomáticas entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos.
Las relaciones entre Estados y el rol de Ernesto Samper
En este contexto, el expresidente colombiano Ernesto Samper ha entrado en escena con una propuesta que busca redefinir las relaciones entre Colombia y Venezuela. A través de una carta dirigida al presidente Gustavo Petro, Samper ha planteado la necesidad de establecer un «nuevo marco de relaciones con el próximo gobierno de Venezuela».
Samper, en su misiva, sugiere que, ante la incertidumbre sobre las elecciones en Venezuela, la relación entre ambos países debería ser una relación de Estados y no de gobiernos, tomando como referencia la postura de Ignacio Lula da Silva sobre el tema. Esto implicaría mantener las relaciones bilaterales, independientemente de quién esté al frente del Gobierno venezolano.
El expresidente colombiano destaca los beneficios económicos que se derivan del restablecimiento de las relaciones comerciales con Venezuela. Según sus palabras, «el intercambio ya se aproxima a un billón de dólares». Asimismo, Samper considera estratégico para Colombia «garantizar el suministro de gas natural» proveniente de Venezuela, un punto que se alinea con la discusión sobre el gasoducto.
Además, Ernesto Samper menciona la importancia de «blindar los procesos de Paz Total» en Colombia, en los cuales Venezuela ha jugado un rol clave como mediador.
Las declaraciones de Samper han generado diversas reacciones en el ámbito político colombiano. Algunos sectores han expresado su apoyo a la idea de mantener una relación de Estado a Estado con Venezuela, mientras que otros se muestran más cautelosos ante la situación política venezolana.
Lo cierto es que la propuesta de Samper ha puesto sobre la mesa la necesidad de repensar la estrategia de Colombia frente a Venezuela, especialmente en lo que respecta al tema energético y al papel que juega el gasoducto en el futuro de las relaciones bilaterales.
Delcy Rodríguez y la expansión del sector energético venezolano
En el entramado de las relaciones energéticas entre Colombia y Venezuela, surge la figura de Delcy Rodríguez, quien asumió la cartera de Petróleos de Venezuela, ahora denominada de Hidrocarburos. Desde su nombramiento, Rodríguez ha convertido el gas en un eje central de su discurso, enfocándose en la expansión del sector energético venezolano.
Aunque no se han hecho públicos los detalles sobre con quiénes estaría negociando Venezuela, se sabe que existe un contrato importante con Trinidad y Tobago, el cual se venía gestando desde finales de 2023. La expansión del tema energético parece ser una prioridad para el gobierno venezolano, y el gas natural juega un papel fundamental en esta estrategia.
Según los periodistas de La W, la última vez que se supo del gasoducto, el entonces ministro de Petróleo, Pedro Tellechea, había señalado que las conversaciones entre Venezuela y Colombia se mantenían, no solo para la posible exportación de gas a través de la empresa estatal, sino también abriendo la posibilidad de que empresas privadas participaran en el proceso. Tales declaraciones sugieren que, a pesar de las dificultades, el interés en reactivar el gasoducto persistía por parte del gobierno venezolano.
La postura de Delcy Rodríguez, sumada a las declaraciones previas de Tellechea, indican que Venezuela ve en el gas natural una oportunidad para fortalecer su economía y expandir su influencia en la región. El gasoducto hacia Colombia, en este sentido, se presenta como un proyecto estratégico que podría beneficiar a ambos países, siempre y cuando se logren superar los obstáculos técnicos y políticos que han impedido su plena operatividad.
Las piezas faltantes del rompecabezas: España y Rodríguez Zapatero
En el análisis de la compleja situación del gasoducto y las relaciones entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos, los periodistas de La W identificaron cuatro «fichas» que faltan en el rompecabezas para comprender completamente el panorama.
Una de estas fichas, según los comunicadores, es España, y en particular, la figura del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Se sugiere que Rodríguez Zapatero, quien hoy en día es el único expresidente que tiene influencia directa sobre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, podría estar jugando un rol detrás de escena en las negociaciones o, al menos, tener un interés en el tema energético entre Colombia y Venezuela.
Los periodistas de La W, durante su conversación, recordaron un hecho relevante: recientemente se condenó a Raúl Morodo, quien fuera embajador de España en Venezuela durante el gobierno de Zapatero, por comisiones relacionadas con el petróleo venezolano. Este antecedente añade un elemento de suspicacia sobre la posible implicación de España en los asuntos energéticos de Venezuela.
Además, se mencionó que Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) se encuentra actualmente en la cárcel. La empresa, que contaba con 20.000 empleados y producía 3.5 millones de barriles, pasó a tener 80.000 empleados, pero su producción se redujo a 800.000 barriles, de los cuales 350.000 provienen de la empresa estadounidense Chevron. Este dato pone de relieve la profunda crisis que atraviesa la industria petrolera venezolana y la posible influencia de actores externos en su reestructuración.
Escasez de gas en Colombia y la postura de Estados Unidos
Otro aspecto crucial que se desprende de la conversación entre los periodistas de La W es la inminente escasez de gas que enfrentará Colombia en el año 2025. Ante esta necesidad, la posibilidad de importar gas desde Venezuela, a través del mencionado gasoducto, se presenta como una opción atractiva, especialmente considerando el precio preferencial que, en su momento, había ofrecido el gobierno venezolano.
En la discusión, los periodistas plantearon la posibilidad de que Colombia utilice fondos de Estados Unidos para llevar a cabo la operación de reparación y eventual compra de gas a Venezuela. Esto se debe a que Estados Unidos había acordado financiar la mitad del costo del gasoducto.
Surge entonces la pregunta sobre la asistencia del presidente colombiano, Gustavo Petro, a la toma de posesión de Maduro, considerando que son relaciones de Estado a Estado, tal como lo sugirió Ernesto Samper. Los periodistas de La W debatieron sobre la posibilidad de que Petro asista al evento, teniendo en cuenta que, según su perspectiva, a Maduro no le sería suficiente la presencia de un delegado colombiano. Se especula que el presidente venezolano buscaría la presencia de un jefe de Estado como señal de reconocimiento y legitimidad.
En este contexto, se mencionaron las «teorías hipotéticas de la conspiración» que relacionan todos estos eventos con la visita de Maduro a Turquía. Tales teorías añaden un elemento más de incertidumbre y especulación al ya complejo panorama de las relaciones entre Colombia, Venezuela y Estados Unidos, con el gasoducto y el suministro de gas como telón de fondo.
Escuche a continuación el audio de la conversación en La W.







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