Informes de inteligencia alertaron al Gobierno de una posible avalancha migratoria en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla en fechas próximas a la fiesta del Trono de Marruecos. Según revelan a THE OBJECTIVE diversas fuentes de la inteligencia militar y civil, el Ejecutivo ignoró sistemáticamente los avisos. Incluso días antes de la oleada masiva, cuando se advirtió de la llegada inusual de un gran número de autobuses a la localidad marroquí de Castillejos, la más próxima a la frontera ceutí, a donde se habían desplazado miles de ciudadanos. Poco después cruzaron en masa a Ceuta, según la previsión. Las estimaciones de la Policía y de la Guardia Civil cifran en 60.000 las personas que cruzaron el paso fronterizo a pie y a nado en menos de 24 horas, desencadenando la mayor crisis migratoria en la ciudad autónoma. Casi la totalidad (53.000) ya ha regresado a su país de origen, según los cálculos de Interior.
Estas mismas fuentes explican que, coincidiendo con la festividad de la monarquía, los servicios de inteligencia advirtieron de la «probabilidad» de un «gesto de magnanimidad» por parte del rey Mohamed VI. A estos primeros avisos, no obstante, se sumaron poco después todos los cruces a nado que se estaban realizando previamente desde Castillejos y la llegada masiva de autocares procedentes de distintos puntos del país vecino. En cuestión de diez días, alrededor de 1.000 inmigrantes habían logrado llegar a la ciudad autónoma tras una travesía por el mar. La inteligencia interpretó esos flujos como «tanteos» por parte de Marruecos y volvió a advertir al Ejecutivo.
La oleada de inmigrantes desbordó en cuestión de segundos a las fuerzas de seguridad desplegadas en la frontera del Tarajal. La Guardia Civil y la Policía Nacional no pudieron hacer nada para frenar el avance de estos ciudadanos, solo atender a los heridos. Fuentes de la inteligencia militar y civil lamentan que el Gobierno no activase al Ejército en la frontera desde un primer momento, habida cuenta de que había varias guarniciones preparadas para actuar tanto en Ceuta como en Melilla. «Se podría haber movilizado sin reuniones previas, simplemente tras la decisión política y la orden del mando de operaciones», explican.
Agentes «de brazos cruzados»
Estas fuentes advierten características muy similares entre esta crisis y la que se desató en mayo de 2021, cuando Marruecos relajó la vigilancia en la frontera y 8.000 personas cruzaron a España, como respuesta al Gobierno por atender al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital de Logroño. «Está claro que esta operación no se prepara en cuatro días», advierten a este periódico.
En la misma línea, fuentes de la Guardia Civil advierten de que la situación es mucho peor que hace cinco años. No solo por las cifras. La crisis de 2021, explican, fue repentina y puntual. Sin embargo, prosiguen, lo que ocurrió este jueves solo fue el resultado final de un fenómeno del que el instituto armado viene advirtiendo desde hace tiempo. El goteo de nadadores, como se conoce a este fenómeno migratorio, es constante en Ceuta y en los últimos días había alcanzado nuevos picos por una reciente sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente de los inmigrantes que llegan nadando. La llegada masiva de inmigrantes no se explica solo por ese fallo judicial, sino también por la «inacción total» por parte de Marruecos en la frontera terrestre.
Según relatan a este periódico distintos agentes desplegados en el espigón del Tarajal, mientras cientos de personas cruzaban hace 24 horas a Ceuta y otros tantos esperaban para hacerlo poco después, la «gendarmería marroquí estaba de brazos cruzados». No solo en esa zona, sino también en la carretera más próxima que conducía al paso fronterizo, donde otros inmigrantes también saltaron las vallas y se amontonaron en los tejados de diversos edificios. El instituto armado también da credibilidad a otros vídeos en los que la policía marroquí dirigía el tráfico y permitía a cientos de jóvenes bajar de vehículos y camiones para dirigirse hacia la frontera.
El refuerzo policial
Frente a esa imagen —con el vallado y los guardias civiles totalmente desbordados—, el Ministerio del Interior se apresuró a asegurar horas después en una nota oficial que la colaboración con el reino alauita «era ejemplar, leal y permanente». Este viernes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apuntado en la misma dirección. El líder del Ejecutivo ha calificado la llegada masiva como un «ataque a la integridad territorial de España», ha alabado el contacto permanente que mantiene con las autoridades marroquíes y ha culpado de la situación a las mafias de tráfico de personas que, según ha dicho, han lanzado a miles de jóvenes al mar instrumentalizando el fallo del TS.
Tras su declaración institucional, Sánchez ha sorteado también a quienes han cuestionado la cooperación marroquí, asegurando que desde un primer momento fue «ágil y constante». Sobre la respuesta tardía de Interior, el líder del Ejecutivo ha defendido que Grande-Marlaska activó refuerzos por el repunte de llegadas a través del mar. Ese incremento de efectivos, tal como ha publicado este periódico, se tradujo en una treintena de agentes y una embarcación que días después se averió. Pese a los avisos de la inteligencia militar y civil en forma de informes, Interior no activó refuerzos hasta última hora del jueves, cuando fuentes de su departamento informaron del despliegue del Ejército y de más efectivos de Guardia Civil y Policía Nacional.
Regreso masivo a Marruecos
El Ministerio no tuvo capacidad de blindar el perímetro fronterizo hasta pasado el mediodía del viernes, con la llegada de más antidisturbios y de las Fuerzas Armadas. La previsión es que en los próximos días haya más intentos de entrada en la valla fronteriza. Según informó el Ministerio del Interior, más de 53.000 inmigrantes de los que cruzaron a Ceuta el jueves han regresado voluntariamente a Marruecos. Por otro lado, ambos países han acordado agilizar lo máximo posible los trámites administrativos para las devoluciones ordinarias, aunque, según fuentes expertas, este proceso se alargará varios meses. En el caso de los menores, unos 7.000, su tutela corresponderá a Ceuta y a las comunidades autónomas. Aun así, muchos han vuelto por la falta de comida.
Sánchez también anunció la colocación de boyas en el mar como una extensión de la frontera terrestre para facilitar las devoluciones en caliente de aquellos que llegan a través del agua a las costas ceutíes. Cabe recordar que la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo estableció el pasado 8 de julio que no se puede aplicar a estas personas el rechazo en frontera porque no superan en ningún momento un elemento de contención fronterizo, como sí ocurre, por ejemplo, en las vallas.
Tensiones con la UE
No obstante, el TS dejó la puerta abierta a que esta circunstancia pudiese cambiar si en el futuro se introduce alguna barrera en el mar. Ahora, el Gobierno pretende frenar el aluvión de llegadas colocando en el mar estos elementos flotantes para solventar, al menos desde el punto de vista administrativo, el repunte de llegadas. La Guardia Civil critica que esa barrera no impedirá el goteo constante al que se ven sometidos diariamente tanto en las costas como en el mar y reclama una reforma de la ley de extranjería. Un extremo al que el líder del Ejecutivo también se ha comprometido, aunque sin dar más detalles.
Mientras tanto, la UE urge a Sánchez a recuperar el control de la situación y advierte de que trasladar magrebíes a la Península sería motivo para suspender la libre circulación de España con el resto de países. Italia anunció la suspensión del acuerdo de libre circulación de Schengen de la UE con España. Posteriormente, Roma matizó la medida —ya que requería tramitarla en Bruselas— y señaló que los controles serán para viajeros no europeos llegados desde España.
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