MADRID (AP) — Una campaña digital desplegada durante semanas en TikTok, Facebook, Instagram y WhatsApp contribuyó a difundir mensajes, información logística y convocatorias antes de la llegada masiva de migrantes a Ceuta a finales de julio, según un nuevo informe basado en fuentes abiertas que, sin embargo, advierte de que no existen pruebas suficientes para atribuir la operación a Marruecos, Argelia, un servicio de inteligencia o una organización concreta.
El análisis, de 70 páginas y fechado el 2 de agosto, fue elaborado por el analista de seguridad y terrorismo internacional José María Gil Garre y está disponible en la página web de Madrid Foro Empresarial. El informe completo puede consultarse aquí: Informe de inteligencia sobre Ceuta (PDF).
La investigación sostiene con un nivel de confianza “alto” que existió una campaña sostenida de difusión vinculada con los intentos de entrada irregular en Ceuta y que varias plataformas desempeñaron funciones diferentes pero complementarias. Según el informe, TikTok sirvió principalmente para viralizar vídeos; Facebook, para amplificar los mensajes entre comunidades; Instagram reforzó su componente visual; y WhatsApp terminó convirtiéndose en uno de los principales espacios para intercambiar información logística.
Uno de los hallazgos que el documento considera más relevantes es la identificación de al menos dos grupos de WhatsApp administrados desde números con el prefijo internacional +213, correspondiente a Argelia. El informe afirma que en ellos participaron usuarios marroquíes, argelinos y tunecinos y que circularon indicaciones destinadas a organizar desplazamientos. Tras el endurecimiento de los controles en Ceuta, parte de la conversación se habría desplazado hacia posibles accesos por Melilla.
Pero los autores establecen un límite claro a esa conclusión. El prefijo argelino no permite saber quién administraba las cuentas ni demostrar que existiera una estructura organizada detrás de ellas. El informe tampoco encuentra elementos suficientes para establecer una cadena de mando única y señala expresamente que las fuentes examinadas no acreditan participación directa de organismos estatales, servicios de inteligencia, organizaciones terroristas o redes criminales en la campaña.
La publicación llega una semana después de que Ceuta viviera una entrada de dimensiones extraordinarias desde Marruecos. Las autoridades españolas cifraron en alrededor de 72.000 las personas que cruzaron durante el punto álgido de la crisis, aunque Marruecos ha ofrecido cifras inferiores. La llegada desbordó temporalmente los recursos de la ciudad y dejó decenas de muertos; las autoridades españolas trabajaban esta semana para identificar unos 80 cadáveres y gestionar la situación de más de un millar de menores no acompañados que permanecían en el enclave.
El informe sitúa entre los factores que impulsaron la movilización digital una interpretación distorsionada de una sentencia del Tribunal Supremo español del 8 de julio. Según los investigadores, en redes comenzó a circular la idea de que la resolución había dejado la frontera de Ceuta “abierta” o garantizaba la permanencia de quienes consiguieran llegar por mar.
La sentencia, sin embargo, no estableció eso. El Supremo determinó que el mecanismo excepcional de rechazo inmediato en frontera no puede aplicarse a las personas interceptadas en el mar cuando intentan acceder a Ceuta o Melilla a nado. En esos casos debe aplicarse el procedimiento ordinario de devolución previsto por la legislación de extranjería.
La relación entre esa decisión judicial y el aumento de las llegadas también es objeto de debate. Antes de la oleada del 30 de julio, responsables de organizaciones que trabajan con migrantes advertían de que los intentos de acceso a nado aumentan habitualmente durante el verano.
El nuevo informe no trata de resolver ese debate migratorio. Su conclusión central es más limitada: la actividad en internet no se limitó a comentar lo que sucedía en la frontera, sino que formó parte del proceso de movilización, pasando progresivamente de mensajes generales y vídeos a espacios donde se compartía información práctica y se adaptaban las convocatorias a lo que ocurría sobre el terreno.
Los investigadores describen ese sistema como una red distribuida, capaz de seguir funcionando aunque determinadas cuentas o grupos desaparecieran.
Esa misma estructura dificulta establecer responsabilidades. El informe reconoce que su metodología no permite acceder a conversaciones privadas, verificar la identidad real de administradores ni determinar hasta qué punto los participantes conocían una estrategia más amplia. Por ello, considera mucho más sólida la evidencia de que hubo coordinación digital que cualquier hipótesis sobre quién pudo estar detrás de ella.
La crisis ha elevado de nuevo la tensión política en torno a Ceuta, cuya soberanía española no es reconocida por Marruecos. Las autoridades de la ciudad han reclamado mayor respaldo del Gobierno español y de la Unión Europea ante una situación que consideran no solo migratoria, sino también vinculada a la seguridad y la integridad territorial.
Documento fuente: Informe de inteligencia sobre Ceuta — PDF completo

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