La torre de papel se desmorona. Envuelto en sombras, poco a poco van saliendo a la luz verdades antes ocultas y silencios oficiales que comienzan a romperse. Se habla incluso de una doble identidad y de un posible infiltrado. Grupos empresariales y sectores políticos aseguran conocer la verdadera cara de este personaje, a quien acusan de engañar y manipular a su conveniencia.
Austin Piñate es señalado como un empresario envuelto en presuntas estafas. Según versiones difundidas, habría construido su trayectoria en medio de cuestionamientos vinculados a los llamados “raspacupos” de Cadivi, mientras expedientes que podrían comprometerlo habrían quedado engavetados tras su paso por Chile.
También se asegura que varias de sus empresas no estarían cumpliendo con obligaciones fiscales en los estados donde operan y mantendrían importantes deudas ante el fisco nacional. El entramado financiero alrededor de Piñate ha sido comparado por algunos denunciantes con esquemas de alto riesgo, similares a estructuras tipo Ponzi.
En redes sociales se le promociona como “empresario del año”, acompañado de reconocimientos que algunos califican como estrategias para fortalecer su imagen pública y ganar la confianza de inversionistas y empresarios. Al mismo tiempo, circulan denuncias sobre presunto manejo de dólares en efectivo y una vida paralela marcada por el lujo y la opacidad.
Hoy, según críticos, comienza a derrumbarse el esquema que habría levantado este “príncipe de los ladrones”, como lo llaman sus detractores. Se mencionan deudas impagables con proveedores, cargas administrativas millonarias, inventarios insuficientes para cubrir cuentas por pagar, compromisos pendientes con bancos nacionales e internacionales y cuotas de préstamos vencidas.
Además, aseguran que desapareció de oficinas ubicadas en La Guaira, Falcón, Portuguesa y Anzoátegui, lo que ha generado interrogantes sobre si se estaría ocultando o huyendo de responsabilidades.
La fuerza laboral de Hammer también estaría afectada por pasivos laborales, y ya se habla de un posible cierre de operaciones. Mientras tanto, Vietven Iluminaciones S.A., señalada como empresa pantalla vinculada a Piñate, mantendría altos compromisos con el Estado y con Corpoelec, sin que sus inventarios alcancen para responder a las obligaciones adquiridas.
La figura de Piñate se ha convertido en símbolo de una nueva élite económica venezolana: veloz, conectada y rodeada de controversias. También circulan rumores sobre su vida personal y sobre la creación de un grupo denominado “Las Muñecas Hammer”.
Según testimonios, esta organización estaría integrada por mujeres jóvenes utilizadas para influir, seducir y luego presionar o extorsionar a funcionarios públicos y empresarios, con el objetivo de obtener ventajas y manipular decisiones.
Piñate también habría impulsado una cadena de heladerías en ciudades como Barinas, Guanare y Araure, negocios que, según versiones persistentes, estarían vinculados a parejas o allegadas del empresario.
Mientras aumentan las denuncias por deudas impagas y compromisos incumplidos, las imágenes difundidas en redes sociales muestran a Piñate disfrutando de viajes, restaurantes exclusivos y una vida de lujo. Ese contraste ha fortalecido la percepción de que su fortuna se construyó en una zona gris, donde la opacidad es la norma y la rendición de cuentas, la excepción.


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