Socio de candidato presidencial colombiano Abelardo de la Espriella, vinculado por EEUU a un caso de fraude a narcotraficantes

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En la corte federal de Tampa, Florida, avanza un proceso criminal contra el veterano exinformante colombiano de la DEA y el FBI Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche.

Se le acusa de lavado de dinero que cobraba a narcotraficantes internacionales haciéndoles falsas promesas de reducir sus condenas y de otros beneficios judiciales.

También afronta un cargo de fraude electrónico por utilizar el sistema de comunicaciones de Estados Unidos para canalizar los pagos millonarios por su intermediación.

Boliche, quien salió de las entrañas del narcotráfico en Colombia y se convirtió en una informante estrella del gobierno de Estados Unidos, ha trabajado como colaborador legal ( paralegal) de numerosas oficinas de abogados de narcotraficantes en el sur de la Florida, incluyendo la de Abelardo de la Espriella en Miami.

De la Espriella es un abogado colombiano estadounidense que aspira a la presidencia de Colombia por el movimiento de derecha Defensores de la Patria. Las encuestas para los comicios del 31 de mayo le otorgan el segundo lugar en la intención de voto después del candidato de izquierda Iván Cepeda.

En el expediente de Tampa, al menos en tres ocasiones, se ha hablado, sin citar el nombre, de un abogado colombiano que habría participado en algunas de las negociaciones de Hernández citadas por la acusación.

Se trata de “un abogado colombiano y miembro de una bien establecida firma legal en Colombia que rutinariamente representa a acusados en el sistema legal colombiano que afrontan extradición”, escribió la bogada defensora de Hernández, Silvia Piñera Vásquez en una de sus mociones del proceso.

Piñera dio más datos: dijo que el abogado tiene el estatus en el caso de “coconspirador no acusado” que es una figura de derecho penal estadounidense usada para referirse a un cómplice que colabora con la justicia a cambio de inmunidad. En este caso es identificado como “Coconspirador 1”.

Dos fuentes familiarizadas con el proceso en la Florida revelaron a N+ Univision Investiga que el abogado colombiano al que se refiere el expediente como Coconspirador 1 es Daniel Peñarredonda Gómez.

Los hechos de la denuncia penal ocurrieron a partir de 2020 cuando Peñarredonda era uno de los socios en Colombia del bufete de Abelardo de la Espriella. El bufete tiene oficinas en Miami.

La denuncia le atribuye al Coconspirador 1 haber aceptado junto con Hernández 700 mil dólares de un narcotraficante que confió en las promesas de alias Boliche.

El narcotraficante ofreció pagar con vehículos, efectivo y joyas pensando que Hernández y el Coconspirador 1 le ayudarían a reducir su condena, pero los ofrecimientos no se concretaron, agrega la denuncia.

Daniel Baeza, el fiscal asistente del caso en Tampa, resumió la trayectoria de Boliche como “un historial probado de varios años de haber abusado de la confianza que las autoridades federales encargadas de hacer cumplir la ley depositaron en él, enriqueciéndose mediante el fraude”.

Sin respuesta

Peñarredonda no ha respondido a solicitudes de entrevista de N+ Univision Investiga ni a un cuestionario enviado a un correo electrónico que la asistente de su firma legal suministró a este periodista.

De la Espriella tampoco dio respuesta a otro cuestionario en el que N+ Univision Investiga le pidió que explicara cuánto sabía del caso en el que fue involucrado su socio; si fue beneficiario de los pagos o lo bienes entregados por los narcotraficantes que hoy se sienten estafados, y si autoridades de Estados Unidos le han pedido explicaciones.

El pasado 29 de marzo Germán Calderón, abogado de la campaña presidencial de De la Espriella, y la periodista Mafe Sandoval, de la oficina de prensa del candidato, confirmaron a Univision el recibo del cuestionario a través de WhatsApp.

En los documentos del expediente en Tampa revisados por N+ Univision Investiga no hay ninguna referencia a la relación de Boliche con de la Espriella ni alusiones a una posible participación del hoy candidato en la trama expuesta por la acusación. Como plataforma de campaña De la Espriella ha anunciado una política de mano dura contra los narcotraficantes a través de la colaboración del gobierno de Estados Unidos.

La firma De la Espriella Lawyers es ampliamente conocida en Colombia por el despliegue mediático que el abogado promovía de casos de renombre que llegaban a su oficina relacionados con narcotraficantes, paramilitares y criminales de cuello blanco, pero en particular por haber defendido a Alex Saab, el empresario colombiano señalado por Estados Unidos como testaferro del entonces mandatario venezolano Nicolás Maduro.

La abogada Piñera no negó ni confirmó a N+ Univision Investiga que Peñarredonda sea el Coconspirador 1.

“Desafortunadamente no podemos responder a sus preguntas específicas”, respondió Piñera en un correo electrónico.

La abogada había abordado el tema del coconspirador en un interrogatorio a la agente de Investigaciones de Seguridad Nacional María Guzmán que participó en la operación contra su cliente.

“¿Es correcto decir que uno de los coconspiradores en la acusación es abogado colombiano?”, preguntó Piñera en una audiencia preliminar de pruebas.

“Sí”, respondió Guzmán.

“De manera que usted estaría de acuerdo conmigo que el señor Hernández trabajaba con un abogado colombiano, con un abogado en Colombia, ¿correcto?”.

Guzmán asintió.

N+ Univision también envió un mensaje electrónico a un abogado de Estados Unidos que representa a Peñarredonda, según las mismas fuentes que señalan que podría ser testigo de cargos. El abogado también guardó silencio.

Dos de los testigos potenciales del gobierno contra Hernández son narcotraficantes colombianos con casos en Estados Unidos por trasiego de drogas y que se declararon víctimas de los engaños de Boliche, según dos fuentes cercanas a los narcotraficantes. Uno de ellos realizaba sus negocios desde la Guajira, agregaron las fuentes.

“Gran amigo”

La relación de De la Espriella y Peñarredonda ha sido cercana y de mutua admiración, según publicaciones colombianas. En una reciente entrevista en Colombia para el podcast Desigual, De la Espriella reveló que había sido el mentor profesional del abogado de 42 años.

“Yo sí lo crie, porque yo descubrí a Daniel Peñarredonda, a los 18 años empezó conmigo desde dependiente se convirtió en socio de la firma y fue buen amigo”, respondió el candidato presidencial de 48 años al periodista Alejandro Villanueva.

“Yo me retiré hace tres años del ejercicio [del derecho] y me fui a hacer mis vainas, lo quiero, lo estimo, es gran amigo”, agregó De la Espriella.

Un certificado de la Cámara de Comercio de Bogotá de mediados de 2023 identifica a Peñarredonda como representante legal suplente y accionista de De la Espriella Lawyers Enterprise con un tres por ciento de las acciones mientras que De la Espriella ostenta el 91 por ciento.

Página oficial del movimiento de De la Espriella “Defensores de la Patria”.
Página oficial del movimiento de De la Espriella “Defensores de la Patria”.
Imagen .

Peñarredonda también participó activamente en la defensa de Saab.

Fachada bufete de De la Espriella en Barranquilla, Colombia.

Sirvió de enlace del empresario con el mundo exterior cuando este estaba arrestado en la isla africana de Cabo Verde a mediados de 2020.

Finalmente, Saab fue enviado a Miami donde afrontaba cargos de lavado de dinero de la corrupción en Venezuela. Fue Peñarredonda quien le dio la bienvenida a la libertad en Miami luego de un intempestivo perdón concedido por el presidente Joe Biden a cambio de la liberación de estadounidenses presos en cárceles de Venezuela.

De la Espriella ha dicho que renunció a la defensa de Saab luego de que este fue encausado en Estados Unidos en julio de 2019.

Repitente

Alias Boliche ya había estado enredado en líos legales serios mientras colaboraba con el bufete de De la Espriella en Miami. Según una acusación de la corte del Distrito Sur de Nueva York, Boliche lavó dinero de Saab producto de la corrupción. Las operaciones en bancos estadounidenses se registraron entre 2017 y 2018 cuando Saab era el cliente más prominente de De la Espriella.

Hernández se declaró culpable y fue condenado, pero antes cooperó con el FBI como informante y logró que otro intermediario que estaba involucrado en el blanqueo del dinero de Saab, el reconocido profesor de la Universidad de Miami Bruce Bagley fuese encausado y condenado en Nueva York por el mismo delito.

Los pagos de Saab desde el exterior que fueron el centro de la acusación sumaron 2.8 millones de dólares, pero hasta ahora el gobierno federal no ha identificado oficialmente a los beneficiarios finales.

Fragmento del informe del fiscal asistente Sheb Swett, Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.
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A mediados de 2020, cuando este periodista le preguntó a De la Espriella por las transferencias millonarias de Saab que pasaron por las cuentas de Boliche y de Bagley respondió por escrito:

“Desconozco por completo los detalles del caso del profesor Bagley. No tengo negocios con el señor Hernández, y todos los honorarios que recibí de Saab y Pulido (socio de Saab), fueron debidamente reportados a las autoridades. Que tenga buenas noches”.

El gobierno federal le anotó a Boliche otro éxito en su carrera de informante luego de que su testimonio fue clave para la condena del agente de la DEA John Costanzo y del ex agente de la misma entidad Manuel Recio por sobornos. Ambos cobraban dinero a los narcotraficantes a cambio de información confidencial del gobierno.

Costanzo, quien era supervisor de grupo en las oficinas de la DEA en Miami, tuvo a su cargo el caso de Saab. Fue condenado a cuatro años de prisión en abril de 2024.

Cobros y presiones

Hernández está acusado de confabularse para lavar de dinero y fraude electrónico (wire fraud) por utilizar en forma ilegal el sistema de correos y comunicaciones de Estados Unidos para transferir los pagos de narcotraficantes de Colombia y República Dominicana con la promesa de interceder en la reducción de las condenas que afrontaban. Las promesas no se cumplieron, asegura la denuncia presentada a mediados de 2025 en la corte federal de Tampa.

Según la acusación Hernández amenazó a algunos de sus clientes para presionar por los pagos acordados. También se le acusa de filtrar información de terceros sobre trasiego de drogas para que otros clientes se beneficiaran denunciando esas operaciones. En el argot de los informantes esta colaboración se conoce como “vender positivos”.

Aunque Hernández sabía que ese tipo de operaciones no estaba aprobado en el momento en que las propuso, continuó pidiéndole pagos al narcotraficante, agrega la denuncia.

El agente del FBI del distrito de Tampa, Miosotis Ortiz Rodríguez, quien firmó la denuncia criminal, aseguró en el documento que Hernández exigía pagos por un millón de dólares a “traficantes en Colombia y República Dominicana que afrontaban extradición a Estados Unidos” con la promesa de que lograrían “sentencias de no más de pocos años” en este país. Para ello usaba cómplices o “coconspiradores” en Colombia y Republica Dominicana.

Según el agente, el gobierno tiene en su poder comunicaciones de WhatsApp entre Boliche y los cómplices, una grabación subrepticia de uno de los informantes en la que Hernández le explica cómo funcionaba el esquema, llamadas desde prisiones y documentos financieros.

“Hernández daba a entender que trabajaba para o con el FBI y la DEA”, afirma la denuncia.

Cuando los narcotraficantes expresaban su inconformidad por la falta de resultados, Hernández culpaba al abogado en Colombia.

Boliche “garantizaba sentencias de dos a cuatro años, y les decía a los narcotraficantes que cumplirían gran parte de sus condenas viviendo en un apartamento similar a una casa por cárcel”, agrega la denuncia.

Según el documento hay seis acusados cooperadores que fueron extraditados o se presentaron voluntariamente en Estados Unidos para responder por acusaciones de narcotráfico. Cada uno esta cooperando para reducir sus sentencias, escribió el agente Ortiz.

De acuerdo con el documento el “Coconspirador 2” señaló que Hernández lo usaba a él para recaudar el dinero que le pagaban los narcos en apuros. Hernández “prometía reducciones significativas a narcotraficantes de alto nivel que no se cumplían”, anotó Ortiz.

Quizás la alusión más grave a la personalidad de Hernández en el proceso de Tampa la expuso el fiscal del caso Baeza en un recurso presentando en septiembre del año pasado.

De acuerdo con Baeza, luego de que Hernández se enteró de que estaba bajo investigación en Estados Unidos por sus oscuros arreglos con los narcotraficantes, le comentó a un coconspirador: “Si hay problema conmigo, voy a juicio. Quiero que lo testigos declaren para ver quiénes son. Tengo mucho dinero y puedo hacerlos matar”.

¿Un desafío para la fiscalía?

La abogada Piñera asegura que su cliente no se extralimitó en sus funciones.

“Lo que quiero transmitir es un recordatorio de que el señor Hernández es inocente de estos cargos en Tampa hasta que sea probado que es culpable”, escribió Piñera a N+ Univision Investiga.

Dos abogados consultados por N+ Univision Investiga opinaron que no será fácil para los fiscales demostrar que las promesas de Hernández a los narcotraficantes fueron más allá de lo que estaba autorizado.

La hipótesis de la fiscalía, escribió Piñera en un recurso de anulación de la acusación, “criminalizaría el fondo de las funciones de defensa de aconsejar a los clientes en cooperación, evaluar los escenarios de potenciales sentencias, y buscar estrategias de mitigación”.

Hernández era un visitante regular de la oficina del abogado de la Espriella en Coral Gables, Florida.

Una fotografía que circuló en Colombia lo muestra junto a De la Espriella y el conocido ex arquero de la selección nacional de fútbol de Paraguay José Luis Chilavert en el despacho de Coral Gables.

De la Espriella, que no tiene licencia de abogado en Estados Unidos, estableció la firma De la Espriella Lawyers Enterprises en 2018. La oficina atendía casos de clientes suyos en Colombia, la mayoría presuntos narcotraficantes pedidos en extradición.

Boliche también tiene antecedentes en Colombia de “narcoparamilitarismo”, una alianza de narcotraficantes y actores armados de la ultraderecha responsables de numerosas masacres de población civil y desapariciones.

Como miembro de un bloque de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) liderado por Salvatore Mancuso, Hernández enviaba cocaína al Caribe en lanchas, según lo admitió ante autoridades de Estados Unidos.

¿Antes de 2001 que estaba haciendo usted?, le preguntó un abogado defensor a Hernández en una corte de Nueva York donde se presentó como testigo en 2023.

“Yo era un narcotraficante”, respondió Hernández.

De narco a informante

Hernández, de 59 años, empezó su carrera como informante en Estados Unidos luego de haber ordenado un asesinato en Colombia de un poderoso narcotraficante, según la declaración escrita de Swett, el fiscal asistente de Nueva York.

Los siguientes hechos son tomados de dicha declaración aportada en agosto de 2025 al expediente en el que Boliche fue condenado por lavado de dinero.

Hernández, quien confesó que llegó a enviar unos 10,000 kilos de cocaína a Estados Unidos, se enteró en el año 2000 de que el poderoso narcotraficante César Cura, con quien había tenido una disputa, quería matarlo.

No lo supo por un chisme ni por la policía. Fue el propio sicario quien le dijo que Cura lo quería muerto. Hernández no se amilanó y le ofreció al gatillero el doble de lo que le había pagado Cura para que lo matara. El sicario aceptó y a los pocos días Cura fue hallado muerto.

Fragmento del informe del fiscal asistente Sheb Swett, Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.
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Este episodio llevó a Hernández a darle un vuelco a su vida. Al poco tiempo se presentó en la embajada de Estados Unidos en Bogotá, contó sus crímenes y terminó como informante del gobierno federal primero en Fort Lauderdale y a partir de 2004 en Tampa.

Hernández admitió que ganó unos tres millones de dólares en el negocio de la droga. Según el fiscal de Nueva York, el informante estuvo involucrado en Colombia en dos homicidios previos al de Cura, pero las autoridades colombianas determinaron que ambos fueron “en defensa propia”.

En esta turbulenta carrera de 25 años como colaborador de la DEA y el FBI, Hernández ha tenido grandes altibajos.

En Tampa empezó a trabajar para la Operación Panamá Express que se enfocaba en la interdicción de cargamentos marítimos de drogas en el Caribe. Con un sueldo de nueve mil dólares mensuales, se encargaba de reclutar y manejar informantes de varias partes del mundo.

Su trabajo facilitó “la confiscación de miles de kilogramos de cocaína y más de 20 arrestos de narcos”, señaló Swett.

Pero la luna de miel con la DEA terminó estrepitosamente en 2008 cuando la agencia antinarcóticos lo “desactivó” argumentando que había cometido algunas faltas como identificar a otro informante, conceder una entrevista a un medio colombiano en la que reveló su trabajo con el organismo e ignorar las instrucciones del agente que lo manejaba.

Según el fiscal Swett, Hernández cree que la desactivación fue una revancha del agente que estaba a su cargo en la oficina de Tampa y con quien no tenía una relación conflictiva. Una fuente que conoce a Hernández sostuvo que el informante y el agente estuvieron a punto de un altercado físico.

Hernández intentó trabajar como informante en Nueva York, pero el agente de Tampa envió un correo diciendo que estaba vetado por la DEA y no debía continuar como fuente. El agente, no identificado en el informe del fiscal, amenazó con pedir su arresto por obstrucción a la justicia.

Desempleado y sin estatus legal en Estados Unidos, Hernández viajó en 2009 a Venezuela. Un año después ingresó ilegalmente por la frontera y fue arrestado.

Extorsionado

En 2010 mientras Hernández se encontraba sin libertad en Glades County Federal Immigration Detention Center en Moore Haven, Florida, un centro de detención para inmigrantes, un agente de inteligencia del cuerpo de la Marina de Estados Unidos que lo venía interrogando para sonsacarle información sobre narcotráfico y terrorismo, empezó a desviarse del tema. Se quejaba de que andaba mal de plata.

Los detalles de este capítulo de la vida de Hernández están plasmados en un expediente contra el agente de Cuerpo de la Marina José Emmanuel Torres que estaba en comisión del Pentágono.

Según la acusación, Torres terminó pidiéndole prestado a Hernández cinco mil dólares. Hernández le respondió que no los tenía. Después se apareció sin invitación en el cumpleaños de un hijo menor de Hernández, que ya estaba en libertad condicional, y le pidió diez mil. Hernández le explicó que estaba quebrado. Entre uno y otro ruego, Torres le recordaba a Boliche que su deportación estaba pendiente.

Hernández entendió que el oficial lo estaba extorsionando y denunció la situación al FBI. La entidad lo invitó a participar en una operación encubierta para atrapar al extorsionista. Hernández aceptó. Sería su salvavidas para restablecerse en Estados Unidos.

Según documentos judiciales Torres terminó proponiéndole a Hernández que robaran dinero en efectivo a un grupo de narcotraficantes. El FBI montó una operación en Dania, Florida, en la que simuló una incautación de un vehículo con 500 mil dólares en efectivo. Hernández grabó secretamente a Torres cuando convinieron repartirse el botín por mitades, así como el momento en el que el agente de inteligencia aceptó un acuerdo insólito: se comprometió a entregarle a Boliche un recibo de la mitad del dinero robado.

Torres, veterano de la Guerra del Golfo, fue arrestado y condenado en septiembre de 2014 en Miami por cargos de soborno y extorsión.

FUENTE




 

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