Autoridades de Colombia y Panamá realizaron dos operativos contra el Clan del Golfo en diferentes puntos de la frontera. El balance es un muerto en Chocó, tres personas sometidas a la justicia y 13 capturados en Panamá, entre ellos menores.
El Ejército de Colombia y el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront) atacaron en las últimas horas dos puntos del Clan del Golfo en la frontera común. En zona rural de Riosucio, Chocó, las tropas colombianas desmantelaron una central de comunicaciones que, según el Ejército, el grupo usaba para vigilar a la fuerza pública.
En Loma Las Banderas, del lado panameño, Senafront llegó a una mina ilegal y detuvo a quienes la explotaban. Las dos acciones, que partieron de semanas de inteligencia militar colombiana, buscaban golpear el brazo armado y las finanzas del grupo.
Entre los colombianos detenidos en Panamá había tres menores de edad. Según el Ejército, el Clan del Golfo los utilizaba para cometer actividades ilegales. Los operativos coincidieron con la vigesimosexta Reunión de Mandos Regionales de Frontera, un encuentro en Medellín en el que autoridades militares y civiles de ambos países diseñan estrategias para trabajar juntas por la seguridad de la zona limítrofe.
Esto encontró el Ejército en el escondite de Riosucio
El primer operativo ocurrió en zona rural de Riosucio, al norte del Chocó. Allí, tropas de la Décima Quinta Brigada ubicaron a integrantes de la subestructura Pablo José Montalvo Cuitiva, del Clan del Golfo, que intentaban esconderse de la ofensiva militar en su contra. Uno de ellos murió durante la operación y otros tres se sometieron a la justicia, es decir, se entregaron a las autoridades para responder ante un juez.
En el lugar, los soldados incautaron seis armas largas, una pistola, proveedores (los cargadores de las armas), más de cien cartuchos, equipos de telecomunicaciones y cartillas alusivas al grupo armado. También hallaron material de intendencia, que es la dotación que usan los combatientes para vivir en el monte. Además, destruyeron ocho artefactos explosivos improvisados.
El hallazgo de mayor peso fue una central de comunicaciones ilegal, que las tropas también destruyeron. Según el Ejército, los integrantes de la estructura la usaban para informar sobre los movimientos de la fuerza pública en la zona y para coordinar acciones contra la población civil.
El general Eduardo Alberto Arias Rojas, comandante de la Séptima División, atribuyó el resultado al trabajo conjunto con las autoridades panameñas. “Estos esfuerzos mancomunados demuestran las acciones que se están llevando en la zona limítrofe”, afirmó.
Una mina ilegal en una ruta de migrantes
Loma Las Banderas es un sector del cordón fronterizo del lado panameño que, según el Ejército, funciona como ruta de migración ilegal. Hasta allí llegaron uniformados del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá con información de inteligencia de la Séptima División del Ejército colombiano. En el lugar encontraron a 13 personas, todas de nacionalidad colombiana, que explotaban de manera ilegal un yacimiento minero.
De acuerdo con el comunicado, esa actividad causaba una grave afectación al ecosistema de la región. Los 13 detenidos, incluidos los tres menores de edad, quedaron a disposición de las autoridades panameñas, que serán las encargadas de definir su situación ante la justicia de ese país.
Héctor de Sedas, subdirector general de Senafront, explicó que se movieron gracias a información de las autoridades colombianas. “Gracias a la información de inteligencia que nos suministró el Ejército de Colombia sobre la incursión de elementos del Clan del Golfo al territorio panameño, desplazamos patrullas”, dijo.
Las lluvias y la dificultad del terreno hicieron parte de los desafíos de la operación. Aun así, según el Ejército, las tropas colombianas y las patrullas panameñas lograron cumplir el objetivo. Las labores de inteligencia militar, que se extendieron durante varias semanas, permitieron ubicar e identificar a los integrantes de la estructura.
Para el Ejército, los resultados muestran que la cooperación entre Colombia y Panamá funciona contra el crimen que opera a ambos lados de la frontera. La institución asegura que las operaciones afectaron tanto a los hombres armados del Clan del Golfo como a sus fuentes de dinero ilegal (como la minería), en una zona donde el grupo se mueve entre los dos países.


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