El fortalecimiento de los grupos armados ilegales en Colombia durante los últimos años está estrechamente relacionado con el crecimiento de las economías ilícitas. Actividades como la minería ilegal, el tráfico de armas, el contrabando de combustibles y, especialmente, el narcotráfico, se han convertido en las principales fuentes de financiación de estas estructuras criminales, permitiéndoles expandir su presencia territorial, aumentar sus capacidades operativas y consolidar su poder en amplias regiones del país.
Entre todas estas actividades ilegales, el narcotráfico es la que mayores ingresos genera. Su impacto económico ha alcanzado dimensiones históricas, al punto de competir e incluso superar sectores tradicionales que durante décadas fueron considerados motores de la economía nacional.
Un estudio elaborado por la Universidad Eafit y Valor Público estima que la economía de la cocaína generó ingresos cercanos a los US$16.500 millones durante 2024. De acuerdo con los investigadores, esta cifra supera los ingresos obtenidos por varias de las principales exportaciones legales del país y, en algunos escenarios comparativos, incluso sobrepasa los recursos generados por las exportaciones de petróleo.
El informe indica que estos recursos equivalen aproximadamente al 4,4 % del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano. Sin embargo, los investigadores advierten que el rango probable oscila entre el 4 % y el 4,8 %. Los hallazgos también muestran que las ganancias derivadas de la cocaína superan los ingresos provenientes de exportaciones tradicionales como el oro, el carbón, el café, las flores y el banano. Incluso, en algunos cálculos, la rentabilidad del negocio ilegal supera los cerca de US$15.000 millones que genera el petróleo, uno de los principales activos exportadores del país.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estimaron una producción superior a las 2.600 toneladas de cocaína durante 2024. Además, plantean que el verdadero alcance económico del narcotráfico no puede medirse únicamente en el momento en que la droga abandona el territorio nacional. Según el estudio, las organizaciones criminales han logrado capturar mayores porcentajes de ganancias dentro de la cadena internacional de distribución, obteniendo beneficios no solo por la producción y exportación, sino también por el transporte de cargamentos hacia México y por la comercialización en mercados de alto valor como Europa.
Esta realidad ayuda a explicar por qué las disputas territoriales entre grupos armados son cada vez más frecuentes y violentas. Organizaciones como el Eln, las disidencias de las Farc, tanto las estructuras lideradas por alias ‘Iván Mordisco’ como las de ‘Calarcá’, el Clan del Golfo y múltiples bandas criminales regionales buscan controlar corredores estratégicos, zonas de cultivo, laboratorios y rutas de salida de la droga.
El crecimiento financiero derivado del narcotráfico también ha impulsado la expansión de estas organizaciones. Informes de inteligencia militar, de la Defensoría del Pueblo y de centros de análisis como la Fundación Ideas para la Paz y la Fundación Paz y Reconciliación calculan que más de 30.000 integrantes hacen parte de las principales estructuras armadas ilegales que operan actualmente en Colombia, entre ellas el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc.
Para comprender las dimensiones de este fenómeno y el impacto que tiene sobre la economía nacional, EL NUEVO SIGLO consultó al general en retiro Juan Carlos Buitrago, director ejecutivo y fundador de StrategosBIP, quien considera que las cifras reveladas por el estudio son consistentes con las tendencias observadas a nivel internacional.
“El informe es absolutamente coherente con los estimativos globales”, afirmó Buitrago. Según explicó, las economías criminales asociadas al narcotráfico, el comercio ilícito y la minería ilegal representan entre el 3 % y el 5 % del PIB mundial. Además, recordó que la producción global de drogas ilegales mueve cerca de US$800.000 millones anuales.
Para el oficial retirado, las cifras confirman una realidad que durante años ha sido advertida por expertos en seguridad: “Estamos prácticamente confirmando una realidad: el crimen organizado en Colombia es la principal economía ilícita del país”.
Buitrago también destacó que el valor económico de la cocaína depende en gran medida de los mercados de destino. Explicó que un kilogramo de cocaína puede comercializarse al por mayor en Estados Unidos por cerca de US$70.000, pero cuando la droga llega a las redes de distribución minorista, las ganancias pueden multiplicarse hasta diez veces.
La rentabilidad aumenta aún más en otros mercados internacionales. De acuerdo con el general, ciudades como Londres y París pueden duplicar el valor de la droga frente al mercado estadounidense, mientras que destinos como Moscú o Dubái llegan a triplicar las ganancias obtenidas por las organizaciones criminales.
Uno de los aspectos más relevantes, según Buitrago, es entender qué sucede con esos recursos una vez ingresan al sistema económico. El experto sostiene que el narcotráfico opera como una compleja economía criminal cuyo objetivo final es incorporar el dinero ilegal a los circuitos financieros, comerciales e industriales tanto nacionales como internacionales.
El general retirado afirmó que las organizaciones criminales recurren cada vez más a sofisticados mecanismos de lavado de activos. Citando información de organismos especializados en la lucha contra el lavado de dinero, señaló que durante 2025 las principales modalidades para monetizar recursos provenientes del narcotráfico han sido las criptomonedas, el transporte físico de divisas y el comercio ilícito. “Las criptomonedas, el tráfico físico de divisas y el comercio ilícito son hoy las modalidades privilegiadas para monetizar el dinero del narcotráfico”, comentó.
No obstante, aseguró que el contrabando aún es una de las herramientas más efectivas para el lavado de activos. Productos como cigarrillos, licores, confecciones, textiles, electrodomésticos y material ferroso son utilizados para introducir recursos ilícitos en la economía formal. “Con el contrabando los narcotraficantes tienen la forma más fácil, de menor riesgo y que mayores utilidades les representa para lavar su dinero ilícito”, explicó.
Frente al comportamiento actual de las exportaciones de cocaína, Buitrago sostiene que Colombia mantiene una posición dominante dentro del mercado mundial. Según sus estimaciones, el país produce cerca del 70 % de la cocaína que se consume en el mundo.
Aunque las operaciones de interdicción marítima han obligado a las organizaciones criminales a utilizar con mayor frecuencia puertos y rutas de países vecinos, el experto alerta que los cargamentos todavía salen en grandes volúmenes desde territorio colombiano. En particular, menciona corredores asociados a puertos estratégicos como Tumaco, Buenaventura, Urabá, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.


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