600 soldados estadounidenses en Panamá: Washington intenta desmentir al New York Times, pero después confirma la operación. Las protestas: «Inconstitucional»

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Por Estefano Tamburrini

 

The New York Times revela el plan militar del Pentágono. La embajada estadounidense y el Gobierno panameño cuestionan las cifras del contingente, pero reconocen la operación.

Panamá recibirá aproximadamente 600 soldados estadounidenses pertenecientes a la 10.ª División de Montaña, para realizar ejercicios militares en las selvas del país centroamericano, especialmente en la base aérea «Cristóbal Colón».

Está previsto que se lleve a cabo un entrenamiento conjunto con las fuerzas locales, con el objetivo de establecer una «presencia militar continua y duradera», que también se extenderá a otros países de la región, entre ellos Colombia y Honduras, que próximamente serán escenario de operaciones, según revelaron fuentes del Departamento de Guerra de Estados Unidos al New York Times.

La presencia de soldados también se organizará mediante rotaciones, con el propósito de eludir las limitaciones constitucionales y las restricciones relacionadas con la soberanía de los Estados involucrados.

La reacción de la Embajada de Estados Unidos en Panamá fue inmediata. La representación diplomática intentó desmentir la noticia, calificándola de «categóricamente falsa» y «sensacionalista».

Estas declaraciones fueron respaldadas por el ministro de Seguridad de Panamá, quien redujo la cifra de militares estadounidenses a 128 efectivos.

Sin embargo, el debate sobre la injerencia de Washington continúa extendiéndose por el país centroamericano, que todavía se encuentra gravemente afectado por el terremoto de magnitud 7,6 que sacudió el país el pasado 9 de octubre.

«Cualquier acuerdo o entendimiento que abra las puertas a tropas o personal militar extranjero para operar en nuestra región es inconstitucional y viola el espíritu de los tratados Torrijos-Carter», señala Miguel Antonio Bernal, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Panamá.

Bernal hace referencia a los acuerdos que, en 1977, establecieron las bases para poner fin a la presencia militar estadounidense en la denominada «Zona del Canal».

Los planes de Estados Unidos van mucho más allá de Panamá

Los planes estadounidenses van mucho más allá de Panamá e incluyen la puesta en marcha de un centro de operaciones en Miami dedicado al hemisferio occidental, al que se asignarán otros contingentes militares bajo el mando del mayor general Kevin Jarrard.

El objetivo del Departamento de Guerra es «restaurar el predominio militar estadounidense» en su propia zona de influencia, «después de décadas de abandono», tal y como se recoge en el documento del Pentágono dedicado a la Estrategia de Defensa Nacional (National Defense Strategy).

En este contexto, Estados Unidos también ha comenzado a trasladar su flota de drones MQ-9 Reaper —situados a la vanguardia de los sistemas letales automatizados— desde el Sahel hasta el Cuerno de África y, finalmente, hacia Sudamérica.

Además, se han reasignado 52 millones de dólares al hemisferio occidental, fondos que anteriormente estaban destinados a países de Europa del Este y del norte de África.

Esta decisión deja sin esos recursos a países como Montenegro, Eslovaquia y Túnez.

Los nuevos beneficiarios, especialmente Colombia, Ecuador, Panamá y Perú, están obligados a adquirir armamento y tecnología a proveedores autorizados por el Departamento de Estado, como Boeing, General Atomics y Lockheed Martin.

Panamá, un territorio estratégico en la disputa entre Estados Unidos y China

De ahí la elección de Panamá como primer punto de apoyo.

Se trata de un país disputado por China, que en el pasado estuvo incluido en la Nueva Ruta de la Seda.

Gracias a su posición geográfica, Panamá funciona como un nodo logístico y un punto estratégico de control del hemisferio. Además, alberga bases y centros de entrenamiento militar construidos por Washington antes de 1977.

El plan también contempla un realineamiento ideológico del continente, que parece estar casi completado, con algunas excepciones: Brasil —donde todo se decidirá en la segunda vuelta de las elecciones del domingo 25 de octubre—, México, Cuba y Nicaragua.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, habla de ello sin rodeos y, con un tono de celebración, le dice a Trump:

«Prácticamente todas las elecciones que se han celebrado en el hemisferio occidental desde que usted fue elegido presidente han dado la victoria a alguien favorable a Estados Unidos. Y creo que esta es una situación extraordinaria».




 

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