Los Barreto Urdaneta al descubierto: De las obras fantasma en Cantaura a las casas de lujo en EE.UU.

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Por: Pía Guevara – Redacción reportedelaeconomia.com

En el estado Anzoátegui, el municipio Freites no fue administrado como una entidad pública, sino como una caja chica familiar. Durante años, la alcaldía de Cantaura fue el feudo exclusivo de una dinastía política conformada por Antonio Barreto Sira y su esposa, Evelyn Urdaneta de Barreto. Ambos se turnaron la silla municipal, heredándose no solo el poder y el manejo de los presupuestos, sino también un aceitado esquema de extracción de fondos que terminó cruzando el mar Caribe para materializarse en el paraíso inmobiliario del sur de la Florida.

El desfalco originario: 140 millones en obras fantasma

La trazabilidad del dinero comienza bajo la primera gestión de Antonio Barreto Sira. El modus operandi fue tan burdo como lucrativo. A finales de 1999, la Alcaldía de Freites desembolsó casi 140 millones de bolívares de la época (exactamente Bs. 139.778.876,98) por concepto de obras públicas que jamás se ejecutaron, o que fueron fraccionadas ilegalmente eludiendo cualquier control previo.

El botín municipal fue inyectado rápidamente en el sistema a través de un enjambre de contratistas opacas; verdaderas fachadas de maletín sin rastro comercial verificable que cobraron millones por asfaltados, cloacas y drenajes invisibles. Entre las firmas utilizadas para drenar las arcas de Cantaura destacaban:

  • Venecia 99, C.A.
  • Construcciones Palmira, C.A.
  • Atenas 2000, C.A.
  • Constructora Azagar, C.A.
  • Neras, C.A.
  • Constructora Cartago, C.A.

Ninguna de estas empresas dejó mayor huella de infraestructura real en el municipio, pero cumplieron a la perfección su rol como primer eslabón en la cadena de blanqueo de capitales.

El aterrizaje en Doral: Tiempos que no cuadran

Mientras Cantaura quedaba sumida en el abandono y las obras prometidas por la dupla Barreto-Urdaneta eran apenas un espejismo de cemento, los fondos tomaban vuelo internacional. Pocos meses después de consumarse el desfalco documentado en 1999 y 2000, un alfil clave entra en el tablero estadounidense: Carlos Sisco Ovalles, quien durante años ha sido objeto de rumores que lo señalan de fungir como testaferro de la familia Barreto Urdaneta. Su hijo, Carlos Sisco Flores, ha sido dirigente juvenil del partido Acción Democrática en la ciudad de Cantaura, con el respaldo de los Barreto Urdaneta.

Carlos Sisco (padre) – (Ilustración)

Carlos Sisco (hijo) junto a Evelyn Urdaneta, esposa de Antonio Barreto Sira, al asumir en 2021 como secretario juvenil de Acción Democrática en el municipio Freites de Anzoátegui

En febrero de 2001, fungiendo como prestanombres de la familia, este individuo aterrizó en el mercado de bienes raíces estadounidense. De la noche a la mañana, Sisco adquirió dos propiedades residenciales en la cotizada ciudad de Doral, Florida. El monto total de las transacciones rondó los 932.000 dólares, distribuidos estratégicamente:

  • Una residencia en 11152 NW 71 Terrace por US$377.400 (el 14 de febrero de 2001).
  • Una propiedad en 7134 NW 112 Court por aproximadamente US$555.000 (el 16 de febrero de 2001).

La sincronía temporal de los hechos es matemáticamente cínica. Los millonarios contratos irregulares en Cantaura se firmaron y pagaron a finales de 1999. Apenas arrancando 2001, ese flujo de caja se transmutaba en propiedades con código postal de Florida. Carlos Sisco no estaba invirtiendo en el sueño americano por cuenta propia; estaba comprando los ladrillos donde la pareja gobernante de Anzoátegui edificaría, dos décadas después, su santuario financiero.

El laberinto corporativo: testaferros, hipotecas y divorcios de conveniencia

Comprar propiedades de lujo en efectivo y dejarlas a nombre de un tercero es un error de novatos que la red de Antonio Barreto Sira y Evelyn Urdaneta no iba a cometer. Una vez que el dinero extraído de la Alcaldía de Freites se materializó en el asfalto de Doral, Florida, bajo el nombre de Carlos Sisco, comenzó la segunda fase del manual del blanqueo de capitales: el borrado de rastros a través de un juego de muñecas rusas corporativas.

El traspaso por 10 dólares y el pagador en la sombra

Apenas un año después de las compras originales en 2001, Carlos Sisco inició el encubrimiento transfiriendo la titularidad de los inmuebles a empresas de papel creadas a la medida en Florida. El mecanismo utilizado fue el traspaso de finiquito, una figura legal que permite ceder propiedades sin justificar el valor real de mercado.

  • En febrero de 2002, Sisco traspasó la casa de 11152 NW 71 Terrace a CHAMA Investment Inc. por la irrisoria suma nominal de 10 dólares.
  • Ese mismo año, aplicó la misma maniobra con la propiedad de 7134 NW 112 Court, transfiriéndola a otra fachada de su control: RAPID INVESTMENT INC.

No obstante, existía una cuenta de depósito en garantía administrando una hipoteca activa. Para mantener esa hipoteca al día, la red inyectaba miles de dólares mensuales en el sistema financiero estadounidense a través del JPMorgan Chase.

En 2006, la empresa CHAMA Investment Inc., que controlaba una de las casas de Doral, pasó a ser presidida por una mujer llamada Irama Ramírez, quien rápidamente procedió a vender el inmueble por US$800.000, liquidando el activo.

¿Quién es Irama Ramírez? Lejos de ser una inversora independiente, era nada menos que la esposa de Carlos Sisco. Exactamente en el mismo año en que Irama Ramírez operaba la fachada en Florida , ella y Carlos Sisco protagonizaban un cruento divorcio en Venezuela.

Pánico, herederos y el refugio canadiense

(Ilustración)

En septiembre de 2021, el Ministerio Público venezolano acorraló a Antonio Barreto Sira —entonces gobernador de Anzoátegui— abriendo una investigación penal formal en su contra por los delitos de malversación agravada y disposición indebida de bienes. El cerco judicial desató un pánico financiero inmediato en la red, obligándolos a ejecutar una evacuación de capitales de emergencia. Para blindar el botín saqueado originalmente en Cantaura, la dinastía política recurrió al truco más antiguo de la cleptocracia: esconderse detrás de sus hijos.

Ontario: La lavandería corporativa y el testaferro español

(Ilustración)

Sabiendo que las cuentas caribeñas en las Islas Vírgenes Británicas (BVI) ya no garantizaban el anonimato absoluto frente a las alertas de lavado de dinero, la red buscó un nuevo escondite en el norte. El destino elegido fue Canadá, una jurisdicción célebre por permitir el Snow Washing a través de opacas sociedades en comandita (Limited Partnerships o LP) que no pagan impuestos si sus ingresos provienen del extranjero y, lo más importante, ocultan a sus verdaderos dueños.

Fue así como nació SALON & EDWARDS OVERSEAS, LP. en Ontario. Pero los políticos y sus familiares directos (considerados Personas Políticamente Expuestas o PEP) no podían firmar los registros públicos sin encender las alarmas bancarias. Para solucionar esto, reclutaron a un prestanombres internacional residenciado en Tenerife, España.

La fecha de este traspaso maestro es la evidencia definitiva de la culpa: 10 de septiembre de 2021. Exactamente en el mismo mes en que los fiscales venezolanos procesaban a Barreto Sira por corrupción, sus hijos firmaban en Norteamérica para recibir el 99.90% de una estructura opaca internacional. Un traspaso intergeneracional del patrimonio ilícito en tiempo real.

De Canadá a la casa de lujo de Doral: El destino del imperio

A finales de 2022, sintiéndose respaldados por su blindaje canadiense, los hijos abren SALON AND EDWARDS OVERSEAS, LLC en Miami. Para registrar esta compañía, utilizan descaradamente la dirección de la casa en Doral (7134 NW 112th Ct) comprada en 2001 por Carlos Sisco. Los hijos no solo heredaron los millones; heredaron la red de testaferros, las propiedades y hasta el pago de la hipoteca con el banco Chase.

La empresa refugio en Canadá fue desactivada abruptamente a mediado de 2026. Simultáneamente, el testaferro original, Carlos Sisco, se encuentra litigando desesperadamente en las cortes de las Islas Vírgenes para intentar resucitar la matriz caribeña.

Los fondos que debieron convertirse en asfalto, hospitales y cloacas para el municipio Freites a finales de los años 90, terminaron pagando cuotas hipotecarias en Doral, casas de lujo, bufetes caribeños y fachadas canadienses para asegurar el futuro multimillonario de los herederos Barreto-Urdaneta. La dinastía política de Cantaura hipotecó el desarrollo de un pueblo entero para blanquear su riqueza en Norteamérica. Pero el rastro de papel es imborrable.




 

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