Informe Especial: Caso Ditpsy Molina Tamayo

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Uno de tantos desfalcos sistemáticos a Petróleos de Venezuela (PDVSA) a través de la desaparición de cargamentos en alta mar no fue un esquema improvisado por la gerencia reciente. En ese caso en particular, la arquitectura logística para evadir sanciones, triangular capitales y utilizar buques fantasma llevaba cuatro décadas perfeccionándose. En la cúspide de esta estructura operativa se ubica Ditpsy Zulayna Molina Tamayo, una operadora transnacional que ha utilizado múltiples identidades —incluyendo pasaportes europeos bajo el nombre de Ntipsy Molina Tamagio— para blindar un esquema continuo de fraude internacional.

El historial operativo de esta red demuestra un patrón metódico: alianzas estratégicas con armadores griegos, uso de jurisdicciones de alta opacidad y la instrumentalización sistemática de familiares jóvenes como primera línea de responsabilidad legal.

El origen de la red

La inserción en el comercio marítimo de hidrocarburos se gestó mucho antes del colapso institucional venezolano. Junto a su fallecido esposo Nick —griego nacido en Egipto—, Ditpsy Molina estructuró un puente comercial entre las necesidades petroleras de Latinoamérica y la opaca industria naviera europea. Existen indicios de que la pareja ya operaba en el negocio del transporte marítimo y fletamento antes de la década de los ochenta, consolidando su modelo de negocio mediante el uso de banderas de conveniencia.

Una formalización de esta estructura quedó documentada entre 1982 y 1984 con la creación de sociedades anónimas en Panamá. En estas entidades, Molina y su esposo se asociaron con otros ciudadanos griegos. Esta alianza forjó un canal directo con armadores helenos, quienes históricamente han controlado un vasto sector de las flotas globales y que, décadas más tarde, conformarían la columna vertebral de la actual «flota oscura» utilizada para transportar crudo sancionado.

Evasión de sanciones y la configuración del «escudo familiar»

Tras el fallecimiento de su esposo Nick en septiembre de 1996 en EE.UU., Ditpsy Molina asumió el control total de la red y diversificó sus operaciones hacia la evasión de embargos internacionales.

Entre 1995 y 1998, la red ejecutó una operación de triangulación para evadir las sanciones de Estados Unidos contra Cuba. Utilizando una compañía pantalla domiciliada en las Islas Vírgenes Británicas (Dade Pine Overseas Inc.), la estructura compró 84.900 toneladas métricas de cemento cubano por 4,8 millones de dólares para comercializarlas en Brasil. El método para burlar el sistema financiero estadounidense consistió en falsificar los conocimientos de embarque y las facturas para declarar que el origen de la carga era venezolano.

Para abrir líneas de crédito millonarias en sucursales bancarias en Miami, Molina posicionó a su prima materna, Maritza Villavicencio Tamayo, catorce años menor que ella, como la oficial principal de la sociedad offshore. Las operaciones se coordinaban desde un domicilio en Parkland- Florida donde residían Ditpsy Molina y su marido. Al momento de ejecutarse los allanamientos federales en 1998, en dicha vivienda residía la hija de Villavicencio, una niña de tres años que en la actualidad es una célebre comediante y figura de las redes sociales en Canadá y Estados Unidos.

El desmantelamiento de la red de contrabando de cemento no fue fortuito. La recolección de inteligencia federal había comenzado en noviembre de 1996, tras una alerta recibida por el FBI. Durante meses, agentes del Servicio de Aduanas de Estados Unidos ejecutaron un seguimiento exhaustivo que incluyó la revisión de los desechos de las residencias de las involucradas. El saldo de esta vigilancia pasiva fue la incautación de más de 9.000 documentos que mapeaban la totalidad de la estructura financiera: las rutas de los buques, las facturas adulteradas y el flujo de los 4,8 millones de dólares.

Cuando el cerco federal se cerró en junio de 1998, la red evidenció sus protocolos de evasión. Al detectar unidades tácticas y patrullas acercándose a su residencia en Florida, Maritza Villavicencio activó una maniobra de huida repentina, abandonando temporalmente el perímetro y dejando atrás a su hija de tres años, para luego verse forzada a entregarse a las autoridades.

Sin embargo, el verdadero plan de extracción internacional había sido diseñado por Ditpsy Molina. Al momento de ejecutarse los arrestos, los investigadores descubrieron que las operadoras ya tenían en su poder boletos aéreos de salida inminente para ellas y sus hijos con destino a Grecia.

Uno asalto a PDVSA en 2006

Operando desde un enclave de lujo en la urbanización Guadalmina, en Marbella, España, en 2006, la estructura de Molina interceptó una transacción legítima de más de 35.000 toneladas métricas de diésel D2 entre PDVSA, una compañía mexicana y un comprador estadounidense.

Utilizando una nueva entidad registrada en las Islas Vírgenes Británicas (Advanced Engineering), la red se presentó falsamente como representante autorizada de la estatal petrolera venezolana. El cargamento se encontraba a bordo del buque M/T Team Aniara, el cual llevaba 23 días retenido en costas venezolanas acumulando altos costos de penalización.

Bajo la promesa de que PDVSA deduciría el gasto del precio final, la red de Ditpsy Molina indujo al comprador estadounidense a transferir 2,19 millones de dólares para liberar el barco. La maniobra fue un desvío de fondos calculado: el esquema reestructuró la cadena de pagos, permitiendo que la entidad controlada por Molina extrajera 1,3 millones de dólares líquidos.

Cuando el fraude fue detectado, la empresa de Ditpsy Molina desapareció sin responder a los reclamos millonarios. La firma que avaló los contratos fraudulentos como supuesta «Directora» de la operación no fue Ditpsy Molina, sino su propia hija.

La estructura financiera trasladó su capital hacia California, donde Molina y sus hijos adoptaron la fachada de la industria del entretenimiento, sentando las bases económicas para el supuesto asalto final a la industria petrolera venezolana en 2021.

En enero de 2013, la red estableció una base formal de operaciones en el estado de California mediante la constitución de productoras cinematográficas. La dirección de las compañías fueron asignadas a los dos hijos de Ditpsy Molina: Paul (productor) y Tedi (productora y actriz). Cercanos a los 30 años de edad y sin mayor trayectoria corporativa previa, ambos empezaron una carrera como empresarios cinematográficos en Los Ángeles, depsués que Paul estudiara artes visuales en Londres.




 

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