Los petroleros se acumulan mientras Venezuela vende petróleo más rápido de lo que sus puertos pueden manejar

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PUERTO LA CRUZ, Venezuela, 21 de agosto (Reuters) — Las deterioradas terminales portuarias petroleras de Venezuela están imponiendo, en la práctica, un límite a las exportaciones de la creciente producción de crudo del país. Los petroleros tienen que esperar hasta 30 días para cargar debido al envejecimiento de la infraestructura, los cortes de electricidad y los problemas de calidad, según datos de transporte marítimo, fuentes y documentos.

Los retrasos están poniendo obstáculos a un plan de Estados Unidos para aumentar rápidamente las exportaciones petroleras de Venezuela tras un acuerdo emblemático con grandes comercializadoras internacionales. La disputa por el acceso a la infraestructura probablemente se intensificará, ya que muchos socios de la empresa estatal de energía PDVSA se preparan para comercializar de forma independiente su parte de la producción bajo nuevas condiciones contractuales.

La última vez que los clientes petroleros de Venezuela tuvieron que afrontar retrasos tan prolongados fue durante un bloqueo naval impuesto por Estados Unidos al país sudamericano a finales del año pasado, como parte de una estrategia que culminó con la captura, el 3 de enero, del entonces presidente Nicolás Maduro. Desde entonces, la líder interina Delcy Rodríguez ha seguido el plan de Washington para reactivar las exportaciones de petróleo.

Sin embargo, en los últimos meses, PDVSA y sus socios no han logrado superar los 1,25 millones de barriles diarios de exportaciones, incluso en medio del aumento de la producción de crudo, la reducción de inventarios y la elevada demanda mundial, según mostraron los datos de seguimiento de buques.

Cuando la producción alcanzó un máximo de más de 3 millones de barriles diarios hace más de dos décadas, las terminales del país podían gestionar exportaciones superiores a 2,5 millones de barriles diarios, y los buques entraban y salían de las aguas venezolanas en menos de una semana.

Los problemas durante las operaciones de carga están provocando disputas por sobrestadías —los cargos derivados de retrasos—, la calidad del crudo y la contaminación de los buques, según documentos marítimos, cuatro fuentes y datos de seguimiento de embarcaciones.

«La velocidad de transferencia del crudo desde los tanques hasta los buques es increíblemente lenta, lo que obliga a los petroleros a ocupar los muelles durante más tiempo del previsto en sus ventanas de carga. Y si un barco llega para descargar importaciones, tarda todavía más debido a la falta de capacidad de almacenamiento de combustible», dijo una fuente de PDVSA.

El Ministerio de Petróleo de Venezuela y PDVSA no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Los retrasos son visibles en las decenas de petroleros que permanecen esperando cargamentos de crudo en los fondeaderos del país, especialmente cerca del puerto de José, en la costa nororiental de Venezuela, que gestiona alrededor del 70 % de las exportaciones totales del país.

Informes internos de transporte marítimo vistos por Reuters mostraron interrupciones este año por fallas de equipos, problemas de calidad y cortes de electricidad durante las operaciones de carga y descarga en José.

Incluso empresas que cuentan con posiciones más privilegiadas para utilizar los muelles tras décadas de asociación con PDVSA, como la petrolera estadounidense Chevron, están buscando soluciones para mejorar las operaciones de carga, incluida la solicitud de acceso a puertos que hasta ahora estaban destinados al transporte marítimo nacional, dijeron las fuentes.

Chevron no respondió a una solicitud de comentarios.

El acuerdo de Venezuela con Estados Unidos sobre las exportaciones de petróleo, prorrogado en varias ocasiones, ha permitido que comercializadoras como Vitol y Trafigura transporten más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles este año. La mayoría de los cargamentos se han destinado a Estados Unidos, mientras que otros han regresado a mercados que llevaban años sin recibir barriles venezolanos, como Europa e India, a medida que se relajan las sanciones estadounidenses.

Pero mientras Washington impulsa un plan de 100.000 millones de dólares para la reconstrucción energética de Venezuela, centrado principalmente en aumentar la producción de crudo, los proyectos de transporte, almacenamiento, procesamiento y refinación —incluidos los destinados a reparar terminales y refinerías— no están siendo prioritarios.

Funcionarios estadounidenses y venezolanos elogiaron esta semana la recuperación de las exportaciones petroleras durante dos conferencias celebradas en Houston, aunque reconocieron los problemas de infraestructura, que dijeron que podrían resolverse con nuevas inversiones.

«Hoy estamos en una fase de recuperación, pero la infraestructura está ahí», afirmó Jovanny Martínez, vicepresidente de PDVSA, durante una de las conferencias. «Hay deficiencias y la fiabilidad debe mejorar».

ENTRE ÓXIDO Y FUGAS

La congestión en los fondeaderos de José y del vecino Pozuelos es, en parte, anterior al actual auge exportador. Los muelles petroleros venezolanos están abarrotados de vestigios de los años en que el país estuvo sometido a fuertes sanciones estadounidenses, como petroleros incluidos en listas negras que llegaron discretamente y posteriormente no pudieron marcharse.

Uno de ellos, que navega bajo una falsa bandera de Guyana, permanece atracado en el puerto de Guaraguao, perteneciente a PDVSA y situado en Puerto La Cruz. Su casco y su cubierta presentan óxido visible incluso desde lejos. Antiguamente conocido como Syrma y utilizado para transportar petróleo a Cuba antes de ser rebautizado como Consul, lleva dos años allí, refugiándose de una ofensiva estadounidense contra las llamadas flotas oscuras, que provocó incautaciones y detenciones, según datos de navegación y bases de datos marítimas.

Como muchos otros, el buque ocupa ahora un espacio de atraque especialmente valioso, mientras empresas extranjeras tratan de reactivar terminales inactivas para ampliar las exportaciones de crudo. A mediados de agosto, solo dos de los siete muelles de Guaraguao estaban plenamente operativos, según un trabajador de la terminal.

La competencia por la capacidad portuaria ha llevado a muchos clientes a recurrir a otras terminales y a zonas de transferencia de petróleo de barco a barco, donde son frecuentes las fugas de crudo que manchan los cascos de los petroleros y provocan nuevos retrasos y costes, según las fuentes y los documentos.

Mientras tanto, a PDVSA se le están cobrando cada vez más miles de dólares en concepto de sobrestadías, es decir, un recargo por demora aplicado por cada día que un petrolero permanece esperando más allá de su ventana de carga asignada. La empresa ha acordado pagar estos cargos únicamente en crudo.

La empresa estatal exige a los nuevos clientes que paguen los cargamentos en el momento de la entrega, sin ningún tipo de crédito, lo que complica la facturación si esos clientes reclaman recargos o descuentos de precio relacionados con problemas de calidad, añadieron las fuentes.

La migración de decenas de contratos petroleros hacia nuevas condiciones aprobadas mediante una amplia reforma energética, que entró en vigor a finales de julio, previsiblemente agravará la competencia por la infraestructura.

Sin embargo, PDVSA ha dejado claro, según las fuentes, que mantendrá el control de sus terminales, incluida toda la programación de los cargamentos, al menos por ahora.




 

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