CARACAS, Venezuela — Un análisis de fuentes abiertas difundido tras el ataque estadounidense que, según Washington y Caracas, mató a Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, plantea que la operación pudo haber empleado un dron MQ-9 Reaper y un misil AGM-114R Hellfire II contra una estructura en el sureste del estado Bolívar, posiblemente en las cercanías de Las Claritas.
El presidente Donald Trump dijo el viernes que el Comando Sur de Estados Unidos ejecutó un “ataque cinético” contra Guerrero Flores, líder del Tren de Aragua. El Ministerio de Comunicación de Venezuela confirmó que Guerrero murió durante una operación combinada en Bolívar, con intercambio de inteligencia y apoyo tecnológico entre ambos países, de acuerdo con reportes de Reuters y otros medios.
Las capturas analizadas muestran un hilo publicado por Yaser Trujillo, quien presentó sus conclusiones como una “hipótesis analítica” basada en el examen fotograma a fotograma del video oficial. Trujillo estimó que el objetivo era una estructura de unos 62 a 65 metros cuadrados, con un techo verde y un anexo lateral, y ubicó el área probable en el municipio Sifontes, dentro del Arco Minero del Orinoco.
El análisis sostiene que la munición más probable habría sido un AGM-114R Hellfire II, disparado en un perfil de ataque deprimido y con entrada baja bajo el techo de la estructura. Según las capturas, Trujillo calculó una altitud de plataforma de entre 4.500 y 5.500 metros AGL, un alcance oblicuo del designador láser de entre 9 y 12 kilómetros, un ángulo de entrada de entre 15 y 25 grados y un tiempo de vuelo aproximado de 18 a 25 segundos.
El propio autor advirtió que esos cálculos dependen de supuestos no verificados: que la referencia de norte del video no haya sido alterada, que la ubicación asumida sea correcta y que el objeto usado como escala —un tambor plástico de 208 litros— haya sido identificado correctamente. También corrigió una referencia técnica al señalar que, en sentido estricto, los drones no poseen HUD como las aeronaves tripuladas.
Otro hilo, publicado por la cuenta Pernicious Propaganda, identificó una estructura candidata en imágenes satelitales, pero subrayó que la coincidencia no era definitiva y que no divulgaría coordenadas para evitar riesgos si la localización resultaba errónea. La cuenta dijo que había similitudes en rasgos naturales y construidos del entorno, aunque también diferencias que podrían explicarse por modificaciones recientes en el techo o daños en la estructura.
La ubicación sugerida por los analistas coincide de forma general con reportes locales que sitúan la operación en el área de Las Claritas, una zona minera del estado Bolívar vinculada al control de grupos criminales y al Arco Minero. Efecto Cocuyo reportó que Guerrero habría sido abatido entre el 9 y el 11 de junio en Las Claritas, durante una operación conjunta para atacar estructuras criminales relacionadas con la minería ilegal.
Guerrero Flores era buscado por Estados Unidos y había sido acusado en una corte federal de Manhattan por delitos de crimen organizado, terrorismo, narcotráfico y armas. El Departamento de Justicia lo describió en diciembre como líder o colíder del Tren de Aragua durante más de una década y dijo que el Departamento de Estado ofrecía hasta 5 millones de dólares por información que condujera a su arresto o condena.
El ataque también reabrió preguntas sobre la capacidad de vigilancia y defensa aérea venezolana. Un análisis de Revista Ejércitos sobre la Operación Absolute Resolve describió al CODAI como el sistema encargado de integrar radares, vigilancia aérea y defensa antiaérea, con brigadas territoriales y una red que incluye radares de origen chino, sistemas rusos Pechora, Buk y Antey/S-300VM, además de MANPADS y artillería antiaérea.
Ese mismo análisis sostuvo que la defensa antiaérea venezolana, aunque densa sobre el papel, presentaba vulnerabilidades por mantenimiento, integración de mando y control y posibles problemas de operatividad en parte de sus radares. La nueva operación en Bolívar, si se confirma el perfil propuesto por los analistas OSINT, reforzaría la percepción de que Estados Unidos pudo operar con precisión en una zona remota del país sin una respuesta antiaérea visible.
Sin embargo, ni Washington ni Caracas han divulgado detalles técnicos sobre la plataforma, la munición, la trayectoria ni la hora exacta del ataque. Las hipótesis difundidas en redes sociales aportan indicios visuales y cálculos preliminares, pero no sustituyen una confirmación oficial ni una investigación independiente sobre la ubicación exacta, la identidad de todos los presentes o el armamento empleado.


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