Las autoridades fiscales italianas, junto con instancias judiciales en España y Suiza, investigan a Patricia Ferrando Zilio y a su hermano Arturo Ferrando Zilio por su presunta participación en operaciones de lavado y legitimación de capitales provenientes de actividades ilícitas vinculadas a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), según ha podido confirmar este medio de forma exclusiva.
Ambos hermanos son señalados por su supuesto rol como testaferros del empresario Francisco Convit Guruceaga, actualmente implicado en diversos procesos judiciales relacionados con la corrupción en la industria petrolera venezolana. Convit Guruceaga es uno de los nombres más recurrentes en los expedientes internacionales sobre tramas de desfalco a PDVSA, y ha sido objeto de sanciones por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Además de los vínculos financieros, registros oficiales y al menos tres publicaciones especializadas en sociedad y farándula confirman que Patricia Ferrando Zilio contrajo matrimonio en 2008 con Francisco Antonio Convit Guruceaga en una ceremonia celebrada en la basílica de San Marcos en Venecia. Durante el evento, Eugenia de Borbón, hija de Luis Alfonso de Borbón y María Margarita Vargas, participó como dama de honor.
Varios testigos del enlace aseguran recordar el momento en que Eugenia caminó descalza hacia el altar, acompañando a los novios durante una ceremonia que fue descrita por los presentes como “exquisita”.
La celebración, que generó amplio interés mediático en su momento, fue objeto de controversia por la participación de figuras ligadas a escándalos financieros. La relación entre el entorno social de la pareja y sus actuales investigaciones judiciales ha reavivado el debate sobre los vínculos entre élites venezolanas y redes internacionales de blanqueo de capitales.
De forma extraoficial, se ha conocido que el Vaticano planea autorizar en los próximos meses la apertura de un restaurante gourmet dentro de la basílica de San Pedro, con capacidad para al menos 400 comensales.



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