Terremoto en Venezuela: La reconstrucción lleva la firma de Israel; así Caracas recurre a las FDI tras 17 años de crisis diplomática

Compartir

Por Estefano Tamburrini

El Gobierno de Delcy Rodríguez ha adoptado el plan elaborado por las fuerzas de Tel Aviv, que ya se encuentran en el territorio junto con el Mossad. Las élites guardan silencio y solo las bases chavistas se rebelan.

Sobre la reconstrucción de Caracas, La Guaira y sus alrededores después del terremoto ya está grabada la Estrella de David. Hasta el punto de que la fase operativa de la Gran Misión Venezuela Renace, lanzada el 7 de julio por la presidenta Delcy Rodríguez, se encuentra ahora en manos de la misión técnica de las FDI —Fuerzas de Defensa de Israel— presente en Caracas.

La Gran Misión sirve de marco para el proyecto de ejecución israelí, elaborado por los 32 hombres del general de brigada Elad Edri y titulado Proyecto para la reconstrucción del futuro. El plan fue adoptado formalmente por Rodríguez el pasado 8 de julio, en el Palacio de Miraflores, durante una reunión en la que participaron el general Edri y el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, conectado de manera remota.

Al término de la cumbre, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí prolongó durante dos semanas la permanencia de la delegación de Tel Aviv en el país. Todo ello «a petición» de Rodríguez y con el objetivo de «iniciar la aplicación del Plan de Reconstrucción elaborado por expertos israelíes».

La propia Rodríguez confirmó, a su vez, la intervención de Tel Aviv en el país mediante «un grupo altamente preparado y profesional que proporciona un apoyo técnico fundamental para evaluar la estabilidad de nuestras ciudades».

Lejos quedan los tiempos en que la misma Rodríguez denunciaba que la operación estadounidense del 3 de enero —en la que fue capturado el expresidente Nicolás Maduro— tenía «tintes sionistas» y se había llevado a cabo «bajo falsos pretextos» para «apoderarse de los recursos naturales» de Caracas.

A grandes rasgos, el plan israelí contempla el censo —ya en marcha— de 1.300 edificios residenciales en Caracas y La Guaira, clasificados como «rojos», «amarillos» o «verdes» según el nivel de riesgo o de habitabilidad de las estructuras.

También está prevista la retirada de 1,2 millones de toneladas de escombros y la entrada en escena de empresas como Xtend y SmartAid, que proporcionarán, respectivamente, drones y sistemas de potabilización de agua y suministro de energía eléctrica para los hospitales.

La operación cuenta con el respaldo de Estados Unidos, dispuesto a recurrir a los ocho mil millones de dólares en ingresos petroleros bloqueados en Nueva York.

La élite, antaño revolucionaria, guarda ahora silencio. Y solo las bases se rebelan.

«Advertimos de la presencia de factores sionistas en Venezuela», denunció la Plataforma Internacional de la Causa Palestina en el país. «Llegan como hombres de paz y, como advierten las Escrituras, se disfrazan de ovejas para robar, matar y destruir. Exactamente como ocurre en Palestina».

Se critica especialmente la presencia del general Edri, partidario de las guerras preventivas de Benjamín Netanyahu. «Hemos pasado de una doctrina de defensa puramente pasiva a una estrategia de eliminación proactiva de las amenazas», afirmaba.

Fuentes gubernamentales denuncian ante ilfattoquotidiano.it la presencia de miembros del Mossad trabajando codo con codo con los servicios de inteligencia de Caracas.

La activista Erika Ortega afirma haber recibido «amenazas y llamadas» de contactos registrados en Florida. «Ocurrió después de que denunciara la presencia de agentes sionistas en la Universidad Central de Venezuela», explica.

«El sionismo, que ha bombardeado y matado a 70.000 palestinos, según la ONU, no puede ser el responsable de la reconstrucción de Venezuela», denuncia.

La extraña alianza también ha sido cuestionada por el analista político Carlos Eduardo Piña, quien, en declaraciones a Al Jazeera, califica la actuación de Rodríguez como «una estrategia» determinada «por la supervivencia política y no por la convicción», ya que estaría dirigida a complacer a Washington.

Sin embargo, el acercamiento entre Caracas y Tel Aviv no comenzó después del terremoto, sino en febrero, con la llegada de 200.000 barriles de petróleo crudo, transportados por el buque Poliegos hasta el puerto de Haifa, donde tiene su sede la empresa petroquímica Bazan Group.

Aquel fue el primer gesto de distensión entre ambos países después de 17 años de ruptura diplomática.

Fue el 15 de enero de 2009 cuando el entonces presidente Hugo Chávez Frías rompió las relaciones diplomáticas con Israel en respuesta a la operación Plomo Fundido, llevada a cabo por Tel Aviv en Gaza.

Aquello marcó el comienzo de la escalada. «¡Maldito sea el Estado de Israel! ¡Maldito seas, terrorista y asesino! ¡Viva el pueblo palestino!», declaró Chávez un año y medio después, al reaccionar al abordaje israelí del buque Mavi Marmara, que causó la muerte de diez activistas y fue condenado por la comunidad internacional.

Desde entonces, las relaciones entre los dos países han sido gestionadas por Isaac Cohen, actual gran rabino de Venezuela e interlocutor de Israel ante la Administración de Rodríguez. Cohen habría sido el artífice en la sombra de la llegada de las FDI a Caracas.

«Quiero dar las gracias al rabino Cohen —declaró la presidenta el 3 de julio— por toda la coordinación que ha permitido establecer contactos con el Gobierno israelí y traer aquí, en este momento, a un equipo de expertos».

Cohen, nacido en Tánger y de origen sefardí, apoyó a través de la Asociación Israelí de Venezuela la llegada de la misión técnica de las FDI, garantizando alojamiento, transporte, interpretación, seguridad y comida kosher.

Una forma de gobernanza, aunque pequeña, en las grietas de un Estado ausente.




 

Economista venezolano Jesús Casique realiza colecta para la compra de insumos y medicamentos tras sufrir ACV


COMMENTS