Los polémicos negocios de Vitor Manuel Martins Alfaiate: Posada de lujo, palafito y créditos estatales millonarios

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Con una trayectoria que comenzó en pequeños hoteles en Margarita y Coche, el empresario de origen portugués Víctor Manuel Martins Alfaiate, como es comúnmente conocido o Vitor Manuel Martins Alfaiate, como es su nombre real; se ha convertido en uno de los principales beneficiarios de las concesiones turísticas del Estado venezolano. Su cadena hotelera Paradise abarca desde el oriente hasta el Caribe venezolano, pasando por instalaciones que antes pertenecían a la red Venetur o al Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade). Además, es uno de los pocos grandes propietarios y promotores inmobiliarios de las islas de Los Roques, donde ha levantado polémicas construcciones que podrían afectar el equilibrio ecológico del archipiélago.

De extesorera a posadero de lujo

Uno de los negocios más llamativos de Martins Alfaiate es la posada Tsunami, ubicada en Gran Roque, la isla principal de Los Roques. Esta posada, una de las más grandes y lujosas del archipiélago, fue concedida por 25 años por el Ministerio de Turismo en 2017, como parte de la oferta turística que el gobierno venezolano promociona en sus catálogos. Sin embargo, lo que pocos saben es que esta posada fue antes la casa de veraneo de Claudia Díaz, la exenfermera de Hugo Chávez que se convirtió en Tesorera de la Nación y luego en una millonaria prófuga de la justicia, reveló el sitio Ciudad Gótica News.

Posada Tsunami

Claudia Díaz y su esposo, Adrián «Guarapiche» Velásquez Figueroa, fueron expuestos en 2016 por los Panama Papers, que revelaron sus manejos en paraísos fiscales offshore. La fiscalía venezolana abrió una investigación, allanó su casa y confiscó sus propiedades, entre las que se encontraban obras de arte, autos de lujo y la casona de Los Roques, que luego pasaría a manos de Martins. No se conoce bien qué criterios se usaron para otorgarle la concesión de la posada Tsunami.

Un palafito privado en medio del paraíso

Otra de las construcciones de Víctor Martins Alfaiate en Los Roques es un palafito de grandes dimensiones que se encuentra en Francisquí de Abajo, uno de los cayos más visitados por los turistas. Según los lugareños, se trata de una vivienda privada del empresario, que no ofrece servicios de alojamiento. Sin embargo, el Ministerio de Turismo le concedió la primera licencia de windsurf y kitesurf en el archipiélago, y el lugar preferido para practicar estos deportes es precisamente el cayo donde tiene su palafito.

El gobierno venezolano también tenía planes de construir un “establecimiento de alojamiento turístico especial” en los cayos Francisquí, con capacidad para 55 huéspedes, suites de lujo y un restaurante mirador, según un folleto publicado por el ministerio. Vale preguntarse ¿Qué impacto tendría esta obra en el ecosistema de Los Roques? ¿Qué papel jugaría Martins en este proyecto?

La ampliación de la pista, un misterio sin resolver

El caso más reciente y controversial de la intervención de Martins en Los Roques es la ampliación de la pista de aterrizaje, que se ha mantenido bajo un manto de confidencialidad. La comunidad científica y la sociedad civil han exigido públicamente que Inparques y el Territorio Insular Miranda den a conocer las condiciones de la contratación de la obra, que podría tener graves consecuencias ambientales. Sin embargo, hasta ahora solo ha habido silencio como respuesta.

Aeropuerto en Los Roques

Algunas fuentes consultadas por el site de periodismo Armando.info aseguran que el responsable de la obra es el propio Martins, que ha sido visto accediendo a los espacios restringidos en una camioneta. No es la primera vez que se le relaciona con Los Roques, donde administra la posada Tsunami y tiene la primera concesión de windsurf y kitesurf. Martins también es dueño de la escuela de buceo Arrecife Diver’s, una de las más reconocidas de Venezuela.

Escuela de buceo Arrecife Diver’s

Los negocios de Martins no se limitan a Los Roques. El empresario también es el dueño de la Cadena Paradise, que incluye dos hoteles del Estado en Puerto La Cruz y Cumaná, en el oriente de Venezuela. Estos hoteles eran administrados por la red Venetur, ente adscrito al extinto Ministerio de Turismo, que le otorgó la concesión a Martins, aunque tampoco se conocen qué criterios se usaron para esa decisión.

Víctor Manuel Martins Alfaiate se ha consolidado como una pieza clave en la industria del turismo venezolano, aunque rodeado de un halo de opacidad y privilegios que suscitan serias dudas sobre la legalidad de sus operaciones.

La historia de Martins en el mundo hotelero comenzó en la década de los ochenta, específicamente en 1980, cuando fundó su primera empresa. A lo largo de cuatro décadas, su presencia en el mercado turístico ha crecido de manera exponencial. «Yo tengo cuarenta años trabajando en la isla. Llegué en el año 78 y en el 80 tuve mi primera empresa», afirmó Martins, destacando su larga presencia en el sector.

Un imperio turístico bajo la lupa

La Cadena Paradise, bajo la batuta de Víctor Martins, no se limitó a pequeñas propiedades. Su imperio abarcaba, hasta al menos el año 2019, cuatro hoteles en la isla de Margarita, uno en la isla de Coche, una posada en Los Roques y dos establecimientos de la cadena estatal Venetur, ubicados en Puerto La Cruz y Cumaná. Sin embargo, este crecimiento ha estado plagado de irregularidades desde sus comienzos.

Hotel Paradise Puerto La Cruz

Hasta el año 2013, la actividad de los proveedores de servicios turísticos en Venezuela se desarrollaba con escaso control, a pesar de la existencia de normativas que establecían requisitos obligatorios. Por aquel entonces, la Cadena Paradise, ya con años en el sector, operaba sin Licencia de Turismo (LT), incumpliendo la ley que amenazaba con multas y clausuras. Martins se valía únicamente de un Registro Turístico Nacional (RTN) para sus locales Yaque Paradise (RTN: 7.151) y Coche Speed Paradise (RTN: 6.978).

En El Yaque, cuna de su primer hotel, y en la playa El Agua, solo una minoría de prestadores contaban con la preciada LT, siendo la mayoría como Martins, dueños de un RTN pero sin cumplir con las exigencias legales. Es más, de 40 prestadores en El Yaque, solo 10 poseían LT, y en playa El Agua, de 52, apenas 14 cumplían con la normativa.

Inversiones y favores: la receta del éxito

El cambio de rumbo para Martins llegó en 2013, cuando comenzó a recibir una serie de créditos e inversiones que potenciaron su negocio. En noviembre de 2016, el Banco de Venezuela le otorgó una inyección de capital de 1.733 millones de bolívares (equivalentes a 2.632.580 dólares al cambio oficial de entonces) para la refacción del Hotel Tamarindo Guacuco, una estructura prometedora que había quedado en el olvido tras la crisis financiera de 1994, y que posteriormente pasó a ser propiedad del Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) y luego del Ministerio del Poder Popular para el Turismo (Mintur).

La empresa Promotora Turística Paradise C.A., creada apenas seis meses antes de recibir tal crédito y con un capital de 5 millones de bolívares, fue la beneficiada para liderar este proyecto. Víctor Martins y Oscar Augusto De Guruceaga López, ambos socios en varias empresas del ámbito camaronero y turístico, figuraban como cabezas de la compañía.

Los medios destacaron un comentario de Martins, en el que afirmaba llevar «cinco años interesados en el rescate del hotel, pero no tuvieron éxito», eso hasta la llegada de nueva administración en Mintur. Este dato no hace más que aumentar las sospechas de un posible tráfico de influencias y favoritismos en la adjudicación de proyectos. Al año siguiente, recibieron una segunda factibilidad económica, esta vez por 5 mil millones de bolívares (2.272.730 dólares), para continuar con la recuperación del hotel, que se estimó tendría un costo total de 23 mil millones de bolívares.

El hotel Tamarindo Guacuco, que cuenta con 182 habitaciones, 3 restaurantes, piscina y área de recreación, se convirtió en uno de los hoteles de lujo de la Cadena Paradise. Martins aseguró que compró el hotel y presentó el proyecto, que fue aceptado por Mintur. Sin embargo, fuentes del sector turístico desconocen los términos del acuerdo y si se respetaron los derechos de los antiguos trabajadores del hotel.

Además del crédito para el hotel Tamarindo Guacuco, Martins obtuvo otra factibilidad por casi 1.500 millones de bolívares (unos 680 mil dólares al cambio oficial) para la Promotora Surf Paradise, de Playa El Yaque. Así, amplió su presencia en la zona donde inició su actividad turística, donde ahora tiene varios establecimientos y alojamientos, como Surf, Oasis y El Yaque. También creó otras empresas, como Surf Paradise Shop C.A, Bodegón Yaqui C.A. e Inversiones Inmobiliarias Coco Paradise 2015.

Playa El Yaque

Demanda de tienda de artesanías

Hace dos décadas, la firma personal Arenas, dedicada a la venta de artesanías, interpuso una demanda por daños y perjuicios contra el Hotel Coche Speed Paradise C.A. y su gerente Víctor Manuel Martins Alfaite ante el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de Nueva Esparta.

Según consta en el documento judicial, Arenas sostenía que en 1996 había firmado un contrato de concesión con Coche Speed Paradise, representado por Martins, para operar una tienda de artesanías dentro del hotel. Como contraprestación, Arenas debía pagar mensualmente el 10% de las ventas netas al establecimiento.

Sin embargo, en octubre de 2003, Martins presuntamente violentó los candados de la tienda, desalojó la mercancía y la trasladó en una lancha al Hotel El Yaque sin previo aviso. Arenas alega que esto se hizo sin una orden judicial, violando su derecho de usar y disfrutar del local concesionado por más de 8 años.

La empresa artesanal argumentó que el daño fue enorme, ya que perdió mercancías, enseres, dinero, equipos y toda su documentación de negocios. Además, sostuvo que se le vulneró su derecho al trabajo y que perdió meses de alta temporada turística, precisando que la acción ocurrió antes de noviembre y diciembre de 2003 y enero, febrero, marzo y abril de 2004.

Privilegios financieros en el sector turístico venezolano

El empresario Víctor Manuel Martins Alfaiate, presidente de Yaque Tours, ha sido objeto de particulares atenciones por parte de instituciones financieras estatales venezolanas. En noviembre de 2018, durante la celebración de la Feria Internacional del Turismo de Venezuela (Fitven 2018), Martins Alfaiate se alzó con un crédito proporcionado por el Banco de Venezuela, dirigido en aquel entonces por José Javier Morales. Este financiamiento se suma a una serie de favores financieros que el empresario ha recibido, incluyendo el préstamo previo en noviembre de 2016, por un monto de 1.733 millones de bolívares, destinado a la remodelación del hotel Tamarindo Guacuco.

Las conexiones de Martins Alfaiate trascienden el ámbito bancario, evidenciadas por su presencia en eventos clave y su relación con figuras prominentes del gobierno. No se puede pasar por alto su interacción con el entonces ministro del Poder Popular para Economía y Finanzas, Simón Zerpa, y la ministra de turismo, Stella Lugo, en la edición 2018 de Fitven. Un gesto tan sutil como compartir un folleto con Zerpa podría interpretarse como una muestra de su influencia y acceso a las altas esferas del poder político.

Su relación con el poder no se detiene ahí. Víctor Martins fue nombrado director suplente del Banco de Comercio Exterior (Bancoex) el 31 de agosto de 2018, según la Gaceta Oficial 443.032, en una decisión firmada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Este nombramiento es una pieza más en el complejo rompecabezas que revela la trama de privilegios de la que Martins parece beneficiarse.

En el arranque del 2016, otro actor del sector turístico, Rafael Oliveros Russián, fue presentado en un acto oficial, con la asistencia del presidente Nicolás Maduro, como parte del Consejo de Economía Productiva, liderando la iniciativa Motor-Turismo. Esta posición le brindó la oportunidad de captar inversores privados de Margarita para su proyecto, entre los cuales se encontraba el mencionado Víctor Martins. Este encuentro no hace más que confirmar la integración de Martins en una red de empresarios turísticos con profundos lazos estatales.

La trayectoria y los movimientos de Víctor Manuel Martins Alfaiate dentro del sector turístico venezolano dibujan un patrón de privilegios oficiales y conexiones gubernamentales. Desde financiamientos estatales hasta puestos clave en instituciones bancarias, su figura parece estar constantemente vinculada a la benevolencia del poder.

Un empresario bajo sospecha

La trayectoria de Martins no es solo una historia de éxito empresarial, sino también de prácticas cuestionables desde el punto de vista ético y legal. Sus negocios se han beneficiado de la connivencia y el favoritismo de las autoridades, que le han otorgado créditos millonarios, facilidades para operar hoteles estatales y permisos para explotar zonas protegidas.


 

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