El Estado español se rehúsa a perder su participación en CaixaBank

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El Estado español no tiene intención de salir de CaixaBank, donde controla casi el 20% a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y donde llegó tras las carambolas extrañas que se produjeron a partir de la intervención de Bankia y su posterior absorción.

Hay tres razones para no irse: disimular la pérdida de 40.000 millones, intentar recuperar algo más que migajas y esperar a que escampe la tormenta financiera del momento, reveló caixabankia.com.

Y es que siempre ha sido útil la banca pública para los gobiernos con problemas.

En esta ocasión le ha tocado a la sensata Paula Conthe, presidenta del FROB y jefa de Teresa Santero, anunciar la nueva patada para adelante. Y lo ha hecho de un modo incontestable: que sí, que sabe que el Estado español se comprometió a salir de la entidad porque no tiene sentido a estas alturas ni la banca pública ni ser accionista minoritario de un banco, pero que se irá «cuando se den las condiciones».

Lo que los milénial traducen por un incontestable «ya si eso».

Es sabido que el Estado entró en Bankia para salvarla del desastre, pero lo que quizá no se sepa tanto es que las exigencias de Goirigolzarri para ponerse el traje de bombero fueron desmedidas.

Un antiguo directivo de Caja Madrid, que vivió aquellos años de desmesura, lo resume bien: «Goiri entró con la condición de que le prestaran lo que hiciera falta. Pero él sabía, y lo sabíamos todos, que no se iba a devolver un euro».

Así las cosas, la situación se ha ido convirtiendo en una tormenta perfecta. Si el Estado abandona el accionariado, tendría que reconocer contablemente los miles de millones aportados, que aún no han aflorado en el déficit.

Pero a ello se une una situación financiera grave y, lo que es peor, cargada de incertidumbres: la guerra de Ucrania, la inflación desmedida, los problemas energéticos, el déficit descontrolado.

No le conviene al FROB desprenderse de las acciones de CaixaBank. Al contrario, le conviene quedarse porque algunas migajas le reporta en forma de dividendos y… porque nunca se sabe.

«La banca pública puede ser útil para el Estado en momentos difíciles -dice el exdirectivo de Caja Madrid y hoy analista financiero-, y en estos momentos CaixaBank es lo más parecido que tiene a eso, aunque sea en alianza con BlackRock».

El dinero obliga a extraños compañeros de cama.


 

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