Cómo los hermanos Chamel y José Gaspard Morell estafaron millones de dólares a un inversor con falsas ventas de inmuebles de un centro comercial panameño y facturas impagas de Pdvsa

Cómo los hermanos Chamel y José Gaspard Morell estafaron millones de dólares a un inversor con falsas ventas de inmuebles de un centro comercial panameño y facturas impagas de Pdvsa

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En un complejo caso que atraviesa fronteras y jurisdicciones, los hermanos venezolanos Chamel Gaspard Morell y José Gaspard Morell se encuentran en el ojo de la tormenta legal. Acusados de delitos de estafa agravada, fraude y asociación criminal, ahora los hermanos son el blanco de una serie de acciones judiciales que incluyen una solicitud de extradición de Venezuela a Panamá y una notificación roja de Interpol. Adicionalmente, se enfrentan a una demanda civil en Miami y a acciones judiciales similares en España.

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La telaraña de engaños

Tal como se extrae de los expedientes judiciales venezolanos, los Gaspard Morell, en su rol de directivos de Industrias JG Induven 12-72, C.A., engatusaron a un inversor en abril de 2018, prometiéndole la compra de un inmueble en Panamá. La transacción se realizaría a través de esta empresa, bajo la representación de José Nolberto Tomás y Manuel del Jesús Carrión, prometiéndole al inversor el traspaso completo de las acciones tras la inversión. Sin embargo, esta promesa fue un espejismo, pues los hermanos nunca cumplieron con su parte del acuerdo.

Los empleados de los Gaspard Morell, Tomás y Carrión, junto con el abogado José Manuel Olleros Castro, han sido imputados por complicidad en el fraude. El modus operandi de los hermanos incluía hacer creer al inversor que las empresas que les vendían disponían de opciones de compra sobre ciertas áreas del centro comercial Las Anclas Mall, en el distrito de La Chorrera, Panamá. No obstante, ni Industrias JG Induven 12-72, C.A. ni Industria y Comercializadora HG Insoven 20-22 C.A. poseían tales derechos, ni se efectuó la transferencia de acciones.

El intento de encubrimiento

En una maniobra que parece sacada de una novela de intrigas, José Nolberto Tomás intentó encubrir la estafa con una "declaración jurada" falsa, presentada en diciembre de 2022 ante una notaría en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui. En este documento, se afirmaba que, aunque el inversor mostró interés en enero de 2018, no realizó el pago de 5.000 dólares, por lo que tampoco se había procedido con el traspaso de acciones.

Los esfuerzos del Ministerio Público venezolano por desenmascarar la verdad incluyeron actos de investigación como la denuncia de la víctima, la emisión de citaciones a los hermanos Gaspard Morell y Tomás, y la revisión de documentos de Industrias JG Induven 12-72, C.A. A pesar de estas medidas, los acusados no atendieron las citaciones.

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La trama se extiende a Panamá y Miami

No solo se utilizó a empleados de confianza en el fraude, sino que dos miembros del servicio doméstico de los hermanos en Panamá, una empleada y un chofer, también han sido imputados por su involucramiento en los delitos. Mientras tanto, el inversor perjudicado no ha quedado de brazos cruzados y ha interpuesto una demanda en Miami, exigiendo a Jose y Chamel Gaspard Morell, así como a sus empresas, una indemnización por el daño sufrido.

El esquema de fraude urdido por los Gaspard es vasto y complejo. Se les acusa de haber inducido al inversor a entregar millones de dólares por propiedades inexistentes en Las Anclas Mall en Panamá y por facturas de PDVSA que nunca tuvieron. Además, los hermanos habrían convencido al inversor de transferirles 58 hipotecas de bienes inmuebles en Miami, todo ello sumando un perjuicio económico que supera los 41 millones de dólares. El reclamo actual de la víctima asciende a 123 millones de dólares, cifra que refleja la gravedad del engaño y el impacto financiero sufrido.

El entramado de empresas ficticias y operaciones ilusorias tejido por los Gaspard Morell revela una maestría en el arte del engaño. Aprovechándose de la confianza depositada por el inversor, los hermanos articularon una serie de fraudes que se mantuvieron a lo largo del tiempo, con el objetivo de enriquecerse a costa de terceros.

La demanda en Estados Unidos

El caso se ha trasladado también a Estados Unidos, donde el inversor engañado ha interpuesto una demanda en Miami. Según la acusación, en abril de 2018 el inversor confirió un poder legal amplio a Jose Gaspard para que administrara sus inversiones y negocios en el país norteamericano. Poco después, los hermanos Gaspard, con premeditación, diseñaron un esquema para desviar los fondos.

Los documentos de la corte detallan que, a través de la empresa Industrias JG Induven 12-72, C.A. (Induven 12-72), propiedad de Jose Gaspard, los hermanos engañaron al inversor haciéndole creer que le vendían el segundo piso del centro comercial Las Anclas Mall en Panamá. Sin embargo, Induven no poseía tal propiedad. De este modo, los hermanos lograron que el inversor les transfiriera 8,08 millones de dólares por una propiedad inexistente.

De forma similar, mediante la empresa Industria y Comercializadora HG Insoven 20-22 C.A. (Insoven 20-22), también de Jose Gaspard, los hermanos estafaron al inversor con la supuesta venta del primer piso del mismo centro comercial, por lo que el inversor les entregó otros 8,9 millones de dólares. Nuevamente, Insoven no era dueño de dicho inmueble.

Asimismo, a través de Insoven 20-46 los hermanos defraudaron al inversor con la falsa venta de la planta baja del centro comercial, consiguiendo que el inversor les transfiriera 9,7 millones de dólares más por un piso que tampoco le pertenecía a esa empresa.

Además, los Gaspard Morell fabricaron una operación fraudulenta al vender supuestas facturas de PDVSA, por las cuales el inversor pagó 17,8 millones de dólares a través de Insoven 20-58, otra de las empresas de José Gaspard. Asimismo, los hermanos consiguieron que el inversor les transfiriera 58 hipotecas de propiedades en Miami por un valor adicional de 17 millones de dólares.

Consecuencias y búsqueda de justicia

El resultado de estos actos ilícitos es un fraude que totaliza más de 41 millones de dólares, dinero que presumiblemente los hermanos Gaspard han lavado y reinvertido para su beneficio. El daño financiero ocasionado ha llevado al inversor a buscar una compensación por 123 millones de dólares, una suma que refleja tanto la pérdida económica directa como los daños punitivos y consecuentes.

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La red de mentiras y empresas de papel establecida por los hermanos Gaspard Morell demuestra la capacidad de estos individuos para crear ilusiones financieras y manipular la confianza de los inversores. Con las autoridades de varios países involucradas y las demandas legales en curso, el caso de los hermanos Gaspard Morell es un símbolo de las complejas formas que puede tomar el fraude en el mundo empresarial globalizado.


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