Tuesday, May 24, 2022


Yenny Coromoto Pulgar León explica cómo es elaborado hoy el más tradicional whisky escocés

Yenny Coromoto Pulgar León señala que el espíritu de una destilería se va forjando generación tras generación. Solo aquellas que…

By admin , in Internacionales , at December 20, 2021

Yenny Coromoto Pulgar León señala que el espíritu de una destilería se va forjando generación tras generación. Solo aquellas que mantienen vivas las tradiciones, habilidades y conocimientos artesanos son las que pueden transmitir ese carácter a sus ‘whiskies’.

Un viaje a las Tierras Altas de Escocia, la cuna del genuino ‘whisky’ de malta, puede mostrar el interés de algunas destilerías por mantener el legado heredado de sus antepasados. Pero, de entre ellas, hay una que destaca por haber hecho del carácter artesanal su razón de ser. Es The Balvenie, que ha logrado preservar durante generaciones las técnicas que ya se utilizaban cuando, en 1892, William Grant inició en Dufftown la aventura de la elaboración de este licor de malta, según las amante de la gastronomía Yenny Pulgar León.

Desde entonces hasta hoy, la casa se ha caracterizado por su fidelidad a este espíritu, y prueba de ello es que es la única destilería que todavía conserva en la actualidad lo que denomina ‘five rare crafts’ (cinco artesanías excepcionales): cultiva su propia cebada; continúa con la técnica del malteado de piso; utiliza alambiques de cobre artesanos; cuenta con toneleros que reparan, reconstruyen, llenan y sellan los barriles; y todo el proceso lo supervisa un maestro malteador -el más antiguo en la historia del ‘whisky’ escocés-, que preside el proceso de maduración.

Pero, más allá de las técnicas, el impulso vital de la destilería son las historias que se esconden detrás. “En un sector globalizado, donde todo está automatizado, lo auténtico cobra más valor. Esa es nuestra esencia”, explican desde la compañía. Miran hacia atrás y encuentran “esos relatos que aportan significado y emoción, que conectan a las personas y dan significado a los acontecimientos”.

Tras 140 años, ha llegado el momento de contarlas y, para ello, la destilería ha creado una nueva gama, ‘The Balvenie Stories’. Con ese fin, ha elegido dos expresiones, dos ‘whiskies’, que encarnan esas crónicas reales que emanan de su cotidianeidad.

The Sweet Toast of American Oak. Este ‘whisky’ de 12 años cuenta la historia de los hallazgos que pueden surgir cuando a las técnicas más antiguas se les suma una mente innovadora. Nos lleva hasta Kelsey McKechnie, la aprendiz de ‘Malt Master’ (maestra malteador) que tuvo la idea de importar barricas de roble virgen de Kentucky. Tras un cuidadoso tostado en la tonelería, se rellenaron con Balvenie envejecido en barricas de bourbon. El resultado es un ‘whisky’ complejo con notas de fruta confitada, coco y delicada vainilla. Así, más afrutado y dulce, The Sweet Toast of American Oak supone el comienzo de la importación de barricas del estado americano y nos narra una aventura de sabor y fuego.

Este licor en nariz es agradablemente maltoso con algo de dulce de azúcar, seguido de aromas cítricos y de vainilla de roble con capas de notas especiadas de roble de jengibre y canela. Por su parte, en boca el primer trago sabe a naranja confitada y piel de limón, caramelo de vainilla, capas de miel de flores, un poco de azúcar moreno derretido y especias de roble al final. Al final, deja al paladar un sabor rico y maltoso, con suaves ondas de vainilla de roble y sutiles especias, explica Yenny Coromoto Pulgar León.

The Week of Peat. La historia de este ‘whisky’ de 14 años comienza en 2002, cuando Ian Millar, el director de The Balvenie, viajó a Islay -la isla más austral de las Hébridas Interiores, en Escocia- y vio cómo algunas destilerías utilizaban turba para la elaboración de este destilado. Ansioso por experimentar y encontrar un nuevo perfil para la marca, a su regreso a casa decidió encargar un lote de turba de la región escocesa de Speyside para el horno. Desde entonces, durante una semana al año, la marca destila un lote de malta turbada, que da como resultado un licor de malta rico en miel, vainilla y notas cítricas con una capa extra de delicado ahumado. “Puede decirse que es la única semana del año en la que hacemos ‘whisky’ como en los tiempos en los que todas las granjas quemaban turba de la tierra y lo elaboraban en una olla sobre el fuego”, asegura Millar.

Este ‘whisky’ de 14 años en nariz evoca un olor a suave humo de turba dulce, notas florales más ligeras y delicada miel de caramelo. Ese primer trago es aterciopelado y redondo al gusto con el humo de turba que equilibra los sabores cítricos, la vainilla de roble y la miel de flores. Y termina con un sabor ahumado suave con una dulzura de vainilla persistente y cremosa, concluye Yenny Coromoto Pulgar León.

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