Sabadell, CaixaBank y Santander exigen mayores garantías a Juan Carlos Escotet sobre préstamo multimillonario, tras el desplome de beneficios de Nueva Pescanova

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Si la antigua Pescanova conoció hace unas semanas la condena a sus exgestores por la quiebra del grupo gallego en 2013, la conocida como Nueva Pescanova, la empresa surgida de los restos del naufragio de la original, se enfrenta en una semana al vencimiento de un préstamo de hasta 150 millones de euros que Santander, CaixaBank y Sabadell se niegan de momento a extender. Una deuda que es vital para la continuidad de la multinacional con sede en Chapela, que el pasado año sufrió un brusco desplome de su beneficio operativo.

Según aseguran fuentes financieras, Santander, CaixaBank y Sabadell han comunicado a Abanca, propietario del 97% de Nueva Pescanova, que no están dispuestos a alargar esta deuda, que supone cerca del 35% del pasivo total —asciende a unos 500 millones— de la compañía gallega. Estas entidades le han transmitido a Juan Carlos Escotet, presidente del banco surgido de la nacionalización de Novacaixagalicia (NCG), que ofrezca nuevas garantías personales o sea el propio empresario venezolano quien asuma el riesgo y aporte esos 150 millones, reveló Agustín Marco El Confidencial.

Escotet ha rechazado asumir más riesgo. Hasta la fecha, Abanca ha aportado cerca de 600 millones para garantizar la supervivencia de Nueva Pescanova, que, con sus 12.000 empleados, es una empresa de carácter estratégico para Galicia. La heredera de la antigua NCG Banco (el grupo surgido de la fusión fallida de Caixa Galicia y Caixanova), desembarcó con fuerza en Nueva Pescanova en 2018, mediante compras de participaciones a bancos que también se habían visto pillados por la quiebra de la vieja Pescanova.

Adquirió las participaciones de BBVA, que tenía un 5,9%, de HSBC, que había convertido su deuda impagada en un 6,77% del capital, y de Bankia (3,5%). En 2019, prosiguió su escalada al hacerse también con los paquetes del Santander y del italiano UBI Banco, hasta alcanzar el 39,29%. Después, en marzo de 2020, se hizo con el 40% del capital que estaba en manos de CaixaBank y Sabadell por unos 119 millones de euros, inversión que le llevó a alcanzar el 79,29% del accionariado. A la par, se hizo con los paquetes del 9% y 4% que estaban en manos de Bank of America y Brookfield, quienes tiempo atrás habían intentado quedarse con el grupo.

En 2021, capitalizó 541,2 millones de euros de deuda arrastrada de la vieja Pescanova y suscribió una ampliación de capital de 50 millones para relanzar el grupo y ponerlo rumbo a la rentabilidad. Como aun así no fue suficiente, el pasado mes de enero, la junta general de socios de Nueva Pescanova aprobó una inyección de 70 millones de euros por parte de su accionista mayoritario. Abanca aportó más dinero de forma extraordinaria para «reforzar los fondos propios de la compañía y robustecer la ejecución de su plan estratégico». Toda una declaración de intenciones por parte de Escotet, que en su día se comprometió con la Xunta de Galicia a hacer todo lo posible por mantener a flote el grupo pesquero.

Pero Santander, CaixaBank y Sabadell han exigido nuevas garantías a Abanca sobre este plan estratégico y visibilidad sobre el negocio. A falta del cierre de las cuentas, el beneficio de explotación o ebitda de Nueva Pescanova se ha hundido más de un 50% en el ejercicio fiscal que también acaba el próximo 31 de marzo. La relación entre la deuda y el Ebitda es de más de diez veces, lo que significa que es una empresa de alto riesgo. En el último año, el grupo facturó 1.087 millones, obtuvo un beneficio operativo de 80 millones, mientras que el neto fue de siete millones. El encarecimiento del combustible y algunos problemas en filiales extranjeras han provocado este brusco descenso, que complica los planes de salvación.

Unos planes que pasan por encontrar un nuevo socio que compre el 51% del capital. Abanca dio hace meses un mandato a Rothschild para buscar un comprador para esta participación, ya que el Banco Central Europeo (BCE) ha comunicado a Abanca que debe reducir su exposición a este negocio. Fuentes próximas a las negociaciones confían en alcanzar una prórroga a finales de marzo para que Escotet y Rothschild puedan conseguir un caballero blanco que ancle bien el futuro de Nueva Pescanova.

Desde la compañía se asegura que «obtuvo en mayo de 2016 un crédito sindicado por un importe de hasta 150 millones de euros. El vencimiento de este contrato, y devolución del capital recibido,está previsto para el 23 de marzo de 2023. Llegada esta fecha,la compañía va a atender su compromiso contractual con total normalidad procediendo a la devolución del capital prestado. Nueva Pescanova conserva plena autonomía financiera para acometer su plan de negocio».

Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia, sigue con atención las negociaciones con la banca, porque la empresa ha sido una causa de máxima preocupación política desde hace una década. Un asunto que también preocupa a Alberto Núñez Feijóo, que ha agradecido en público la apuesta de Escotet por su comunidad autónoma.

 

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