Friday, September 17, 2021


Moris Beracha y la historia de un esquema Ponzi

El intermediario financiero Moris Beracha contemplaba al parecer un negocio multimillonario en Centroamérica, pero se le cayó cuando empresarios con…

By admin , in Internacionales , at January 30, 2021

El intermediario financiero Moris Beracha contemplaba al parecer un negocio multimillonario en Centroamérica, pero se le cayó cuando empresarios con los que estaba intentando asociarse detectaron que Beracha ha participado en escandalosos negocios con las finanzas de Venezuela.

La oportuna diligencia debida o due diligence evitó que empresarios de buen prestigio vieran empañada su imagen al asociarse con Beracha.

Aquí recordamos quién es este financiero.

El 3 de abril de 2011 un rumor corrió por la red y algunos medios digitales venezolanos. El empresario judío-venezolano, con nacionalidad estadounidense, Moris Beracha, había sido detenido en Miami por el FBI.

La razón. Supuestos vínculos con el banquero venezolano y asesor de PDV-USA, Francisco Illaramendi, propietario de las firmas de inversión MK Capital y Highview Point Patners, las cuales fueron utilizadas en un esquema Ponzi para apropiarse de dinero de los inversionistas, entre ellos de recursos del fondo de pensiones de jubilados y trabajadores de Pdvsa, como revelara entonces el periodista César Batiz.

Mientras en la red volaba la información al ritmo de la metralla de las teclas, Beracha se encontraba en Nueva York, según informó el empresario horas después de la publicación de los primeros tweets. El 4 de abril del mismo año confirmaría al periodista estadounidense Steven Bondzi que jamás había tenido ningún contacto con el FBI o la Securitties and Exchange Comission (SEC), además aclaró que su única relación con Illaramendi era profesional.

Una fuente muy cercana al empresario, quien prefirió mantener oculta su identidad, comentó que Beracha nunca fue amigo de Illaramendi, aunque ambos son asesores financieros y con muchos contactos con miembros del Ejecutivo nacional venezolano.

Como todos los banqueros y asesores financieros venezolanos, Beracha, fundador de las firmas de inversión Westfalia Investments y Fractal Fund Management Group, así como presidente de la compañía de telecomunicaciones Celistics Holdings Group, sabía que Illaramendi era el dueño de Michael Kenwood Group y que manejaba fondos de inversión de alta rentabilidad que operaban con papeles venezolanos.

“Beracha, junto a su socio Luis Otero, realizaron una negociación con un producto específico manejado por Illaramendi. Adquirieron papeles del Credit Suiss respaldados por notas estructuradas venezolanas, las cuales Illaramendi había comprado a bajo precio a la banca de Venezuela”, dijo la fuente.

Hasta enero de 2011 Illaramendi había pagado a tiempo a Beracha. El 14 de ese mes salió publicada la información de la investigación de la SEC a Michael Keenwood Group por el desvío de $50 millones de dos de los fondos.

A principios de marzo, cuando se conoció que Illaramendi había montado un esquema Ponzi y que buena parte de los documentos que presentaba eran falsos, perdieron todo el contacto”, señaló el informante.

Tras lo ocurrido, el empresario de origen judío, cuyo padre fundó la empresa Cartones del Caribe, inició gestiones para demandar a Illaramendi.

Pero ese 3 de abril no fue la primera vez en que Moris Beracha se vio involucrado en denuncias por sus amistades y operaciones financieras. En noviembre de 2009, en plena minicrisis bancaria, el entonces diputado del partido Podemos, Ismael García, lo acusó en Venezuela por su participación junto al exministro de Finanzas y exgobernador de Aragua, Rafael Isea, en la colocación a dedo de las denominadas “notas estructuradas”.

El empresario, exyerno de José María Nogueroles, presidente del Banco Nacional de Crédito, no oculta a nadie su papel como asesor de Isea durante 2007 y 2008.

En 2011 Beracha continuaba en Nueva York. Desde operando su negocio de telecomunicaciones. Quienes lo conocen, dicen que prefiere mantener bajo perfil.

En los años noventa, Beracha fue socio de Guillermo Clamens en la firma Wesftalia, relación que no terminó en los mejores términos. En 2009, Clamens fue acusado en EEUU de apropiarse de 200 millones de dólares de Citgo utilizando un esquema Ponzi.

Moris Beracha, administrador de empresas egresado de una de las universidades más caras de Venezuela, trabajó en varias entidades de renombre como Wall Street en Nueva York, en el Hispanic News Press, Westfalia Investments, Brown Montgomery Securities, Protinal, Bestinvest Casa de Bolsa, Acco Manufacturing C.A., Banco Caracas, Cartonera del Caribe, entre otras. Pero su principal trabajo, del que se ha lucrado más, es ser intermediario de llamados “boliburgueses” y “testaferros”, inyectándoles dinero cuando éstos así lo requieren. Asimismo, en una demanda legal en su contra, se señala que podría producir con relativa facilidad avances multimillonarios en efectivo en moneda estadounidense – por el precio debido.

Esquema Ponzi

En un par de demandas interpuestas ante cortes estadounidenses, se señala que tanto Moris Beracha y Francisco Illaramendi estuvieron en el centro de un esquema Ponzi de aproximadamente medio billón de dólares. El esquema movió dinero de inversionistas entre compañías offshore, fondos de cobertura y cuentas bancarias que se extendían desde las Islas Caiman hasta Suiza y Panamá, suavizando el camino a través del soborno a oficialistas venezolanos.

Moris Beracha

El esquema colapsó en el año 2011, causando pérdidas de cientos de millones de dólares a inversionistas, incluyendo a un miembro de una de las familias latinoamericanas más pudientes. De acuerdo con documentos legales, el esquema Ponzi también se comió parte del fondo de pensionados de PDVSA.

Algunas de las compañías utilizadas están incluidas en un cache de 2.5 millones de documentos secretos offshore, obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos. John J. Carney, un oficial designado por un juez norteamericano para limpiar el desastre ocurrido tras el esquema Ponzi, aseguró que Beracha, a través de sus contactos entre los ricos y poderosos de Venezuela, ayudó a Illaramendi mantener su fraude a flote. Alegó en su demanda que Beracha inyectó dinero nuevo dentro del esquema, a cambio de “tarifas exorbitantes y sobornos”. Carney afirma que Illaramendi y Beracha hicieron más de $170 millones en transferencias fraudulentas a través de la web o de compañías offshore.

La demanda además indicó que Beracha controlaba cuatro de las compañías utilizadas en el esquema ubicadas en las Islas Vírgenes Británicas: Bradleyville Ltd, Northwestern International Ltd, Brave Spirit Ltd y Rowberrow Trading Corp. Todas fueron incorporadas al Commonwealth Trust Limited (CTL), una firma de servicios que fue sancionada por reguladores de las islas por violar las reglas en contra del lavado de dinero.

John J. Carney; acusó que los Fondos de Pensiones y Ahorros de PDVSA perdieron más de USD 500 millones. Por esto demandó al conocido comisionista venezolano Moris Beracha, al Fractal Fund y otras empresas de Beracha por US$ 171 millones. Carney acusó a Beracha y sus empresas de haber recibido pagos y comisiones de los fondos de Illaramendi que no tienen una contraprestación legal y razonable que justifique los exhorbitantes pagos. Relaciones Venezolanas

Moris Beracha ha respondido a las acusaciones de John Carney en las que aseguró que Beracha es un aliado de Illarramendi en la estafa. El empresario venezolano ha alegado que él fue una víctima más del Ponzi y que no tenía conocimiento de las operaciones fraudulentas realizadas por Francisco Illarramendi. Finalmente, a Beracha también se le relaciona con Rafael Isea, siendo su asesor en el 2008 cuando ejercía el cargo de ministro de Finanzas de Venezuela. Asimismo, Isea sirvió por muchos años como uno de los diputados más cercanos a Hugo Chávez.

Cuenta en el HSBC estuvo ligada a fraude en el fondo de pensiones de PDVSA

HSBC estuvo bajo investigación en 2015 por presuntamente permitir una evasión masiva de impuestos a nivel mundial.

Una de sus cuentas fue abierta bajo el nombre de la firma Rowberrow Trading Corp cuyos accionistas eran entonces los empresarios venezolanos Moris Beracha y Luis Otero Cervela. Ninguno de ellos fue acusado criminalmente en el proceso por el fraude piramidal que culminó con la condena del banquero venezolano Francisco Illarramendi en una corte federal de Connecticut.

Moris Beracha

La estafa golpeó especialmente a los fondos de pensiones y ahorros de la estatal petrolera de Venezuela PDVSA. En febrero de 2015, Illarramendi  fue condenado a 13 años de prisión por delitos de fraude financiero y apropiación ilegal de 20 millones de dólares.

En un esfuerzo por recuperar $200 millones de dólares en pérdidas por el fraude, a mediados de 2012 el interventor John J. Carney, nombrado por una corte de Estados Unidos a instancias de la Comisión Nacional de Valores (SEC), radicó una demanda civil contra Beracha, Rowberrow Trading Corp  y otras empresas.

“Beracha y esas entidades recibieron pagos exorbitantes, tasas de interés excesivas y desproporcionadas, comisiones impropias  y otros pagos indebidos’’, afirmó la demanda civil.

Adam S. Kaufmann, abogado de Beracha, dijo a Univision que los alegatos de la demanda civil contra su cliente fueron retirados después de llegar a un acuerdo con el interventor. Sin embargo, el contenido del arreglo estuvo bajo reserva.

“Aunque no estamos autorizados para revelar los términos del acuerdo por disposiciones de confidencialidad, podemos decirle que el asunto fue anulado específicamente sin admisión de responsabilidad por actos indebidos del señor Beracha”, escribió en una carta Kaufmann a Univision.

En un afidávit aportado al caso, Illarramendi aseguró que engañó a Beracha y que el empresario no tenía idea de las transacciones ilegales.

Los archivos de las cuentas de HSBC, que son parte de una gigantesca base de datos obtenida por el diario Le Monde y el Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores (ICIJ),  muestran que la empresa en cuestión, Rowberrow Trading Corp., llegó a tener un saldo de $7.538,000 dólares entre 2006 y 2007. La cuenta fue abierta en 1998. Beracha figura como persona relacionada con la cuenta.

El abogado John J. Carney, interventor nombrado por la corte federal de Connecticut como liquidador, entabló en junio de 2012 una demanda civil contra Moris Beracha y empresas ligadas a él por participar durante cinco años junto con Francisco Illarramendi en numerosas transacciones presuntamente fraudulentas.

Fue una de las acciones realizadas por el interventor en su esfuerzo por recuperar el dinero perdido por los inversionistas en el esquema Ponzi atribuido a Illarramendi. Las operaciones se habrían realizado a través de las firmas MK Group y Highview Point Partners, entre otras.

Carney afirmó en la querella que Beracha recibió pagos indebidos por hacerle préstamos a corto plazo a los fondos de Illarramendi, servirle de intermediario y presentarle inversionistas -algunos de ellos del gobierno venezolano- a sabiendas de las irregularidades del esquema de inversión de Illarramendi.

Según Carney, una de las compañías utilizadas por Beracha para realizar operaciones fue Rowberrow Trading Corp, registrada en las Islas Vírgenes Británicas.

El 5 de diciembre de 2007 el Fondo de Pensiones de PDVSA invirtió unos 34 millones de dólares en el MK Special Opportunity Fund, manejado por Illarramendi. Esta transacción fue facilitada por Beracha, quien según información recogida por el interventor, tenía buenos contactos en la petrolera estatal y cobraría el 25% de comisión, es decir $8.5 millones de dólares, afirmó la demanda. Uno de los pagos, por $797,500 dólares se realizó directamente a Rowberrow Trading Corp.

De acuerdo con la demanda, Rowberrow Trading Corp fue utilizada en otras ocasiones para recibir y enviar dinero del esquema de Illarramendi. En el documento Carney  afirmó que Beracha y sus empresas, incluida Rowberrow, han debido identificar esos pagos que se hicieron por “ningún trabajo, servicio o valor’’ como una alarma para detectar que el fondo de cobertura de Illarramendi realizaba operaciones ilegítimas.

Beracha  respondió que no tenía “dominio completo de las finanzas, las políticas o las prácticas empresariales” de Rowberrow Trading Corp.

Carney reveló un cruce de correos electrónicos del 4 de diciembre de 2007 en que Illarramendi le dice a Beracha: “Creo que lo tengo todo arreglado. Las transacciones deben ir despacio, mañana se harán a Hermitage, Rowberrow y La Signoria (empresas de las cuales Beracha era accionista)”.

A lo que Beracha le responde: “Están bien así amigo, me tienes jodido con tanta responsabilidad. Mándalas como quieras pero apúrale, es mucho dinero”.

Luego Illarramendi le dice: “…Sabemos que esto toma tiempo y no nos gusta enviar múltiples transacciones el mismo día. No podemos enloquecernos porque las avenidas se cierran, amigo”.

A lo que Beracha le contesta: “De acuerdo. Mándalas como me dijiste, yo te aseguro de que las cuentas están súper limpias”.

En su defensa Beracha argumentó que él mismo fue estafado por Illarramendi, quien le dejó pérdidas a sus empresas por 106 millones de dólares.

Beracha fue el primer venezolano en dirigir una firma financiera en Wall Street “Westfalia Investments Inc. Según el propio Beracha, en 2008 asesoró ad honorem al entonces ministro de finanzas Rafael Isea a fin de crear una estrategia para reducir la inflación en Venezuela.

En el año 2011 el periodista Casto Ocando reveló que el FBI habría arrestado a Moris Beracha en Miami en conexión con el caso del Fondo de Pensiones y Jubilaciones de PDVSA. Beracha fue señalado de haber facilitado “contactos además de proporcionar capital de trabajo para que MK Capital – la empresa desde la cual Illaramendi manejó el Fondo de Pensiones y Jubilaciones de PDVSA – continuara operando.” Ocando señalo: “FBI arresta a banquero Moris Beracha, y le quita el pasaporte. Beracha luego obtuvo fianza por $10 millones pero sigue confinado”.

Asesorías

Un escándalo se generó en 2019 en las redes sociales por la aparición de Yael Marciano junto a Carlos Vecchio, el embajador designado por Juan Guaidó, actuando como presidente interino, en una reunión que sostuvieron con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

Yael Marciano fue presentada como “asesora principal” de Vecchio en ese encuentro escenificado en Washington. No obstante, un mes después se encendió la polémica al revelarse que la dama es esposa del empresario Moris Beracha, implicado en distintos casos de corrupción estatal en Venezuela.

Honda preocupación generó la aparición de Yael Marciano en el equipo de Juan Guaidó, al presentarse un conflicto de intereses perjudicial para la República de Venezuela, dado que su esposo, el Moris Beracha, representa a presuntos banqueros allegados al Gobierno chavista que se enriquecieron con la emisión de bonos, cuyos pagos dejó de hacer la administración de Nicolás Maduro, tras declararse en ‘default’.

Con la retención que el Gobierno de Estados Unidos hizo de recursos de PDVSA y CITGO para que no los dispusiera el Gobierno de Maduro, sino el Gobierno interino de Juan Guaidó, algunos temían que con la infiltración de personajes como la esposa de Moris Beracha, se hiciera cierta la consigna de los allegados al líder opositor de “honrar todos los compromisos”, y que el dinero se emplease para pagarle a los “bonistas” representados por Beracha.

Beracha se presenta como “banquero” y fue el artífice de varias operaciones de emisión de bonos de la deuda pública de Venezuela que hizo el Gobierno chavista en el exterior.

Investigaciones periodísticas establecieron sus nexos con exfuncionarios del gobierno de Hugo Chávez, como Tobías Nóbrega y Nelson Merentes, entre otros. También se le relaciona con otro banquero, el prófugo Eligio Cedeño.

Tantos millones de dólares ha hecho Beracha con el Gobierno chavista, que se le atribuyó la propiedad de un helicóptero marca Hughes 500, en el que se trasladaba hasta su lujosa mansión ubicada en la población de La Sabana, en el estado Vargas.

Yael Marciano es hija de un conocido vendedor de armas de origen hebreo, que fue intermediario en la compra de helicópteros rusos para Venezuela que hizo el Gobierno de Hugo Chávez.

Beracha niega acusaciones

En declaraciones a algunos medios, el empresario ha tratado de negar las insistentes acusaciones en su contra, asegurando que goza de buena reputación, aunque sin poder disipar muchas dudas. Esto ha dicho

“He sido empresario durante muchos años y poseo una seria una sólida reputación. Sus acusaciones injustificadas y sin fundamento han dañado mi reputación y afectado negativamente mi negocio. Personalmente, ha realizado declaraciones deliberadamente falsas y engañosas sobre mí de la siguiente manera:

“Moris Beracha, figura clave en la gestación de fraudes financieros con fondos del Estado venezolano”

El título de su información me acusa de haber cometido el delito de fraude, lo que significa que su publicación está incurriendo en el delito de difamación.

“El empresario judío-venezolano, con nacionalidad estadounidense, Moris Beracha, había sido detenido en Miami por el FBI”.

Esta frase es una incitación al odio que utiliza la cultura, procedencia o credo del afectado, delito tipificado en la legislación estadounidense.

Señala además que Beracha fue detenido; tal información es falsa y fácilmente constatable. Esta afirmación es considerada difamación e injuria, pues afecta directamente el honor de la persona, delitos tipificados en la legislación.

“Tras lo ocurrido, el empresario de origen judio de 51 años”,

Por segunda vez en el mismo texto se hace alusión al origen racial y cultural de Moris Beracha, lo que representa una incitación al odio dentro del contexto en que está utilizado en el texto.

“En noviembre de 2009, en plena minicrisis bancaria, el diputado venezolano Ismael García, lo acusó por su participación junto al exministro de Finanzas y exgobernador en Venezuela de la provincia de Aragua, Rafael Isea, en la colocación a dedo de notas estructuradas”.

Esta información suministrada en el texto es absolutamente falsa. Pero además está sujeta a una grave acusación al describir que “colocaba a dedo”, dando a entender que se incurrió en un delito. Su texto incurre en la falta grave y tipificada en la ley de difamación, al imputarse un hecho concreto que no sucedió

“Asimismo, en una demanda legal en su contra, se señala que podía producir con relativa facilidad avances multimillonarios en efectivo en moneda estadounidense, por el precio debido”.

Este texto no sólo incurre en una injuria, sino que además se procede a proporcionar un dato falsos con la única intención de dañar el honor de la persona.

“En un par de demandas interpuestas ante cortes estadounidenses, se señala que tanto Moris Beracha y Francisco Illaramendi estuvieron en el centro de un esquema Ponzi de aproximadamente medio billón de dólares”.

Esta afirmación es una calumnia. Moris Beracha jamás participó de un esquema Ponzi y así lo determinó la justicia estadounidense en su debido momento; tal y como se desprende de las investigaciones llevadas a cabo por receiver investigador John J. Carney, en los Estados Unidos. El 27 de agosto de 2014, el Tribunal de Distrito de Connecticut, Estados Unidos, a través del interventor designado John J. Carney; desestimó el caso No. 12-CV-00180-SRU Carney vs. Beracha.

“John J. Carney, un oficial designado por un juez norteamericano para limpiar el desastre ocurrido tras el esquema Ponzi, asegura que Beracha, a través de sus contactos entre los ricos y poderosos de Venezuela, ayudó a Illaramendi a mantener su fraude a flote. Alega en su demanda que Beracha inyectó dinero nuevo dentro del esquema, a cambio de “tarifas exorbitantes y sobornos”. Carney afirmó que Illaramendi y Beracha hicieron más de $170 millones en transferencias fraudulentas a través de la web o de compañías offshore. La demanda además indicó que Beracha controlaba cuatro de las compañías utilizadas en el esquema ubicadas en las Islas Vírgenes Británicas: Bradleyville Ltd, Northwestern International Ltd, Brave Spirit Ltd y Rowberrow Trading Corp. Todas fueron incorporadas al Commonwealth Trust Limited (CTL), una firma de servicios que fue sancionada por reguladores de las islas por violar las reglas en contra del lavado de dinero.”

Lo relatado en este párrafo no es solo difamatorio, sino que ha sido manipulado y sacado de contexto; tal y como lo demuestran los documentos oficiales que son de acceso público. La publicación de esta información empaquetada de esta manera comprende un hecho punible y penable. Por lo tanto, es motivo de demanda.

“Por esto demandó al conocido comisionista venezolano Moris Beracha, al Fractal Fund y otras empresas de Beracha por US$ 171 millones. Carney acusó a Beracha y sus empresas de haber recibido pagos y comisiones de los fondos de Illaramendi que no tenían una contraprestación legal y razonable que justifique los exorbitantes pagos. Relaciones Venezolanas”.

Este párrafo contiene información falsa. Moris Beracha jamás fue objeto de demanda en este caso. Es impreciso y utilizado con el único fin de afectar su honor y reputación.

“Moris Beracha, representa a banqueros allegados a figuras del chavismo, que se enriquecieron con la emisión de bonos del estado venezolano, cuyos pagos dejó de hacer la administración de Nicolás Maduro, tras declararse en “default”.”

Esta afirmación que se hace en su publicación es absolutamente falsa, sin pruebas y basada en una especulación. Beracha no es representante de ningún banquero. Su persona tampoco tiene relación alguna con el chavismo; por lo tanto, se considera que la siguiente publicación representa un delito de difamación e injuria o tipificado en la ley.

Nuevamente se ratifica que el señor Moris Beracha nunca ha sido acusado de ningún crimen, no ha sido juzgado en ningún país y tampoco posee un récord criminal

Los señalamientos mencionados anteriormente son difamatorios porque se le acusa de haber participado en actividades ilícitas. Dichas declaraciones difamatorias han causado un daño grave e irreparable a mi reputación y negocio.”

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