Saturday, September 18, 2021


La experta Yenny Coromoto Pulgar León explica los cambios que está generando la pandemia de COVID-19 en la decoración y la arquitectura

Para la interiorista Yenny Coromoto Pulgar León, la irrupción del virus SARS-CoV-2, responsable de causar la enfermedad por COVID-19, no…

By admin , in Internacionales , at June 11, 2021

Para la interiorista Yenny Coromoto Pulgar León, la irrupción del virus SARS-CoV-2, responsable de causar la enfermedad por COVID-19, no solo ha cambiado la forma en la que todos vivimos, cómo los sistemas sanitarios se gestionan y prestan servicios y las relaciones interpersonales, sino que también impactará en la manera en la que se piensan y pensarán las nuevas construcciones y estructuras, es decir en el mundo de la arquitectura y el urbanismo.

Esto es un hecho. Existen nuevas búsquedas, investigaciones que tienden a dar una respuesta desde el punto de vista edilicio a la actual pandemia y a los posibles eventos con los que nos pueda sorprender el siglo XXI.

Por su potente capacidad de contagio y su imprevisibilidad, el coronavirus obligó a replantear los movimientos cotidianos, en distintas direcciones. Usar barbijo, prestar atención a lo que se toca, lavarse las manos con frecuencia y utilizar sanitizantes, está entre las tres cosas que más atención requieren por estos días. A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS), sugiere como medida el distanciamiento social de dos metros y evitar espacios cerrados, los gobiernos aconsejan viajar con ventanillas abiertas -con ventilación cruzada- y no utilizar en lo posible el aire acondicionado en los edificios, los comercios, bancos y recepciones. Los organismos públicos establecen barreras físicas para aislar empleados y visitantes.

Yenny Coromoto Pulgar León, interiorista y diseñadora, advirtió: “De lo particular, que sería la vivienda, hasta la escala más grande que podría ser la ciudad, en base a la información que recibo de todo el mundo y con una mirada a futuro de profesionales del rubro, observo que en cuanto a la vivienda habrán cambios pequeños que ya se ven. Ante la nueva necesidad de trabajar en casa, que hizo que, sobre todo en Europa, la gente tratara de escapar de las ciudades en los casos en los que el trabajo podía ser remoto, comprara lugares del estilo granjas, graneros, casas un poco destruidas en las afueras que en Europa abundan, y al ser más baratas las reciclan y trabajan allí alejados de las grandes urbes. También están los que vivían en una situación más urbana, con casas con pequeños patios, y que armaron en ese ambiente pequeños cellters, que son lugares chiquitos en donde podían aislarse para hacer sus labores”.

Según la reconocida profesional, “en cuanto a los interiores, hay grandes novedades, mirando al futuro en cuanto a los materiales. Los nuevos materiales son cada vez más sofisticados, pero se ven cada vez más naturales, como los cueros ecológicos hechos con algas, por ejemplo. Los géneros de las cortinas se verán más tecnológicos, capaces de absorber las impurezas del aire exterior y retenerlas en microcélulas. También estamos frente a la nueva moda que busca espacios interiores con gran profusión de plantas, se vea todo más natural, esa necesidad de que la naturaleza entre un poco más dentro de las casas. Aparecieron también elementos con definición en cuanto al tacto, géneros con texturas, rugosidades, en sillones, alfombras, como lo hacía el gran decorador inglés William Morris, que impuso la tendencia de los empapelados, objetos más orgánicos”.

“Lo ecofriendly está de moda, demás está decir. Todo lo que signifique ahorro de consumo eléctrico estará presente. La huella de carbono tomó más importancia, que todo lo que compramos haya sido producido con poca huella de carbono. Vemos una gran tendencia a lo reciclado. Algunas marcas ofrecen muebles lindos y baratos, que se pueden auto armar, y son reciclados a partir de productos viejos”, explicó Yenny Coromoto Pulgar.

Para Julio Oropel, existe una idea post COVID basada en buscar más naturaleza, más aire puro, de evitar la contaminación. La especialista adelantó que en los próximos años se buscará que en los ambientes haya más luz, ventanas más grandes, más herméticas, menos acondicionamiento. En cuanto a tipología de la casa, se verán suites de trabajo o junior en donde la persona tendrá todo, que combina habitación, escritorio, cocina, etc.

“Los edificios nuevos están cada vez más planteados con recursos verdes, en donde hay pisos intermedios con huertas, para que sus habitantes puedan cosechar sus propios vegetales. Hay proyectos muy utópicos. Al abundar la naturaleza, se genera un aire más puro. Surgirá también el denominado hotel de trabajo, lugares en donde la gente va, se reúne dos o tres días con sus colegas, grupo de trabajo, pasa la noche en esas locaciones y el resto de los días vuelve a sus casas habituales, con lo cual concentra los días de trabajo, aprovecha más el día al dormir en el hotel y en el momento del descanso los disfruta en su casa”, precisó Yenny Pulgar.

Según Pulgar, “la pandemia de COVID-19 pone de manifiesto la vulnerabilidad de la sociedad moderna, en cualquiera de sus latitudes, a este tipo de ‘ataques’ imaginables sólo en la ficción literaria o cinematográfica. Instala incluso la angustia de nuevas amenazas en un futuro no tan lejano dejando claro que el proceso de cambios que estamos transitando, lejos de ser temporarios, configuran los nuevos paradigmas en infinidad de campos. Apelando a la visión optimista, quizás sea la solución a muchos de los problemas que nos trajeron hasta esta crisis”.

“En ese nuevo contexto los arquitectos debemos revisar todas las soluciones ciertas hasta hace poco, reformulando una infinidad de preguntas que tendrán muy pocas respuestas por ahora”, reforzó Pulgar

Según Yenny Coromoto Pulgar, “las plagas, epidemias, conflagraciones, los avances científicos y tecnológicos influyeron y seguirán influyendo en la arquitectura y el urbanismo”.

“En Buenos Aires a fines del siglo XIX como consecuencia de la fiebre amarilla, se realizaron obras de saneamiento e infraestructura para evitar la contaminación y fue el comienzo del desarrollo de la ciudad como la vemos hoy, hacia el norte, en desmedro de la zona sur más castigada por la enfermedad”, añadió la reconocida especialista.

Para Pulgar, un ejemplo concreto fue la concesión del ferrocarril, contemporánea a estos sucesos, trazada desde el Bajo hasta el Tigre, generó estaciones en los pueblos que atravesaba, por ejemplo, Recoleta, Belgrano, Vicente López, San Isidro, donde se fueron estableciendo cada vez más familias en terrenos más amplios y sobre la cota de inundación, factor importante en la consolidación de esta tendencia de crecimiento.

“Resalto el papel del transporte porque es donde creo que se encadenarán los cambios una vez superada esta pandemia y es la razón que no me lleva a pensar en grandes transformaciones”,-destacó- “compartir colectivos, subtes, trenes, evidenció ser un grave riesgo de contagio, como así también espacios públicos cerrados, tanto en el trabajo como en la vivienda y la recreación”.

Remarcó: “Nuestros hogares resultaron ser incómodos para el aislamiento y el trabajo a distancia. Vimos cambios en el uso de calles y veredas que hicieron las veces de ampliación deslocalizada al aire libre de bares, restoranes y locales comerciales, con coloridas marcas en los pavimentos que indican la distancia prudente entre nosotros”.

Según Pulgar, “en la escala urbana hay mucho cambio: cada vez se verán menos autos, con la contaminación que implican; cada vez más verde en las ciudades, solamente permitido la bicicleta. Hay algunos complejos que ya están en construcción, que son edificios no muy altos que tienen terrazas arriba con huertas, donde también pueden llegar los drones, abajo son todas circulaciones abiertas, con mucha ventilación, vegetación, que cada persona que lo habita puede tener sus plantaciones, y son edificios con mucha profusión de verde en la fachada, con un concepto natural que será el predominante. La pandemia desató esto que ya venía tan latente de la búsqueda del verde”.

Según la experta, en las grandes ciudades, las avenidas principales ante los locales vacíos producto de la crisis económica por la pandemia, por lo cual los urbanistas -sobre todo los ingleses y holandeses- están viendo cómo regenerar estas calles, tratando de mezclar y romper con esa sectorización que caracterizaba a las avenidas en residencial, comercial, etc.; como sucede en la Argentina en la calle Florida. Estas grandes vías se reconvertirán, para que hayan locales más industriales, supermercados, kioscos, estudios de profesionales de las distintas áreas, que la escala de estos comercios sea variada para generar circuitos más domésticos, y no tan fríos como lo vienen siendo; todo mezclado con mucho verde y lugares para que la gente y sus animales se sienten y disfruten.

Pulgar destacó en relación al urbanismo post pandemia que “en el caso de los emprendimientos, haciendo a un lado la discusión sobre la concentración urbana ó la descentralización territorial, creo que nos encontramos en la profunda disyuntiva de decidir entre las unidades mínimas que propone el nuevo Código Urbanístico de CABA y las unidades -no tan- mínimas que la experiencia de uso en cuarentena la transforman en digna”.

“Debemos decidir entonces si resolvemos más techos en menos m2 y más accesibles ó menos techos ajustados a nuevos requerimientos que ha instalado la pandemia. El rol del Estado será fundamental para regular este debate. Las unidades mínimas definidas en el nuevo Código Urbanístico de CABA, inspirado en similares de otras grandes ciudades del mundo, parecen estar en las antípodas de los requerimientos mínimos de viviendas dignas a la hora de un aislamiento obligatorio”, apuntó.

Y añadió: “Previo a esta crisis COVID-19, ya los arquitectos y la industria de la construcción venían trabajando en el desarrollo de materiales que sean más responsables con el medio ambiente, y trabajar con materiales que requieran de poco traslado desde sus zonas de origen o de fabricación hasta las obras. Todos materiales que permitan ser reutilizados en un futuro, cuando la vida útil de las obras ya dejen de funcionar”.

La decoradora también señaló: “Muchos afirman que la próxima pandemia será el cambio climático que ya está encima, y se puede ver cómo los arquitectos empiezan también a darle más importancia a este aspecto”.

“Los proyectos para la impresión 3D de viviendas y construcciones en general, hay emprendimientos por todos lados. Su ventaja es que son más económicas y se confeccionan en poco tiempo. También hay un estudio en Nueva York para utilizar diversos materiales estructurales para la construcción. Hay grandes procesos de investigación en cuanto a nuevos materiales, -por ejemplo derivados de hongos y algas- y también tratando de usar lo que ya está, lo que cayó en desuso, ver cómo darle otra vuelta y reciclar conceptos y componentes”, concluyó.

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