Friday, September 17, 2021


Carlos Gill vende edificio de lujo en España por 63 millones de euros, mientras sigue siendo señalado por vínculos con la corrupción en Venezuela y Bolivia

Podría decirse que es la promoción de lujo gafada o maldita del mercado residencial de alto ‘standing’ de Madrid. Un…

By admin , in Internacionales , at February 4, 2021

Podría decirse que es la promoción de lujo gafada o maldita del mercado residencial de alto ‘standing’ de Madrid. Un proyecto cuya comercialización se les ha atragantado a sus dos últimos propietarios. Hablamos de General Oráa 9, en pleno barrio de Salamanca, el preferido por las grandes fortunas latinoamericanas. Un edificio conocido como la antigua Casa-Palacio del Conde de Cedillo, en uno de cuyos pisos vivió en 1924 el dramaturgo Ramón María del Valle-Inclán. El inmueble ha sido rehabilitado y transformado en una docena de pisos de lujo. Sin embargo, sus precios de venta no terminan de cuajar en el mercado, revela expresa.me.

Según un reporte de El Confidencial, el edificio fue adquirido en 2014 por Platinum Estates a Renta Corporación. Cuatro años después, con el plan especial para su rehabilitación aprobado en 2016 por el Ayuntamiento de Madrid —con Manuela Carmena al frente y tras comprobar que los precios de venta de las unidades no se ajustaban a lo que la demanda estaba dispuesta a pagar, el fondo de inversión de Hong Kong decidió venderlo en 2018, tal y como adelantó El Confidencial, al empresario paraguayo-venezolano Carlos Gill Ramírez, por 40 millones de euros.

Ahora, dos años y medio después de aquella operación y con las obras finalizadas, el activo vuelve a estar en venta a un precio de 63 millones de euros, una cifra que permitiría a Carlos Gill conseguir unas suculentas plusvalías, si bien, varios expertos que han analizado la operación descartan que encuentre un comprador, por su elevado precio. No obstante, el precio de adquisición ofrece al empresario latinoamericano un amplio margen para escuchar ofertas a la baja.

Y no sería el único en rebajar sus expectativas, puesto que en los dos últimos años han sido varios los edificios que han conseguido desatascar su venta tras rebajas sustanciales como Claudio Coello 11, adquirido por la mujer más rica de México a varios inversores venezolanos tras una rebaja del 25%, u Orellana 1, comprado por los hermanos Alberto y Pedro Cortina Koplowitz, tras conseguir una rebaja del 40%.

La compra de General Oráa fue la primera inversión de Gill, paraguayo de nacimiento, pero venezolano de adopción y su primer paso dentro de sus planes de crecimiento en España, donde constituyó la sociedad Sari Holdco con la vista puesta en seguir protagonizando operaciones que le permitieran crear su propio emporio inmobiliario. Sin embargo, desde 2018, no ha trascendido ninguna otra operación más en España.

Desde su compra por parte de Platinum, la comercialización de General Oráa no ha sido sencilla debido, según los expertos consultados, a los elevados precios de venta de sus unidades. Viviendas entre 370 y 700 metros cuadrados, y precios entre 3,5 y nueve millones de euros —uno de los dos áticos—. Unas cifras que arrojan precios entre 9.500 y casi 13.000 euros el metro cuadrado, “excesivamente elevados”, según explican a El Confidencial varios expertos. No en vano, actualmente y una vez concluida la venta de Lagasca 99, se podría decir que General Oráa 9 es una de las promociones de lujo más caras de la capital.

A los elevados precios, se suma ahora la situación económica y sanitaria, que impide a los extranjeros, y especialmente a los compradores latinoamericanos —demanda potencial de los proyectos de superlujo en el barrio de Salamanca-—, llegar a España. Y esta debilidad de la demanda habría provocado un cambio de planes en el inmueble para su nuevo propietario, que ha comenzado a llamar a la puerta de potenciales inversores a quienes vende el proyecto completamente rehabilitado y con tres unidades vendidas, de tal manera que el futuro comprador del proyecto heredaría dichas ventas.

Según la opinión de varios expertos consultados, para que estas viviendas tuvieran salida en el mercado, deberían moverse en un rango de precios sensiblemente más bajo al actual. De hecho, a pesar del reposicionamiento del activo, los precios apenas han experimentado cambios respecto a los planteados por Platinum. Hace varios meses, antes del estallido de la pandemia y cuando el mercado de lujo en la capital comenzaba a mostrar los primeros síntomas de agotamiento, los más optimistas hablaban de una horquilla de 8.000-8.500 euros el metro cuadrado, mientras que los más pesimistas bajaban el listón hasta 7.000-7.500 euros, lo que significaría que por una de las viviendas de menor tamaño, la de 370 metros, el comprador debería desembolsar entre 2,5 y tres millones de euros, y no los 3,5 millones actuales.

Para poner estas cifras en perspectiva, el proyecto estrella del barrio de Salamanca, Lagasca 99, tenía un precio medio de venta de 11.500 euros el metro cuadrado, mientras que en Claudio Coello 121, situado apenas a unos metros, era de 12.000 euros.

Al igual que las demás promociones de lujo de la capital, General Oráa también cuenta con numerosos servicios. Así, por ejemplo, las zonas comunes incluyen piscina, ‘jacuzzi, baño turco, gimnasio, bodega, sala de cine y salón social, así como un patio interior en dos niveles con sendas cubiertas acristalada y ajardinada. Todas las viviendas incluyen tres plazas de garaje en el ‘parking’ robotizado del edificio.

Sus dos áticos son, como sucede también en otras promociones, su activo estrella. Disponen de 700 y 500 metros cuadrado, incluyendo grandes terrazas y piscina privada individual en la cubierta del edificio, con vistas hacia la glorieta de Emilio Castelar, en el paseo de la Castellana.

 

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